Editorial
El secreto mejor guardado de los gigantes tecnológicos
Las grandes empresas tecnológicas promueven el Estado Mínimo mientras se benefician del apoyo del sector público. Los datos que derrumban el discurso de Silicon Valley.
Por Leonel Sánchez Alpino.
En el corazón de Silicon Valley (región californiana en la que están alojadas las principales startups estadounidenses), un fenómeno se consolidó con el paso de los años: grandes corporaciones tecnológicas que proclaman la necesidad de reducir la intervención estatal en la economía. Sin embargo, muchas de estas compañías no serían lo que son sin el apoyo público. Desde subsidios, incentivos fiscales y contratos gubernamentales, hasta investigaciones financiadas por el Estado, estos grupos se beneficiaron del dinero de los contribuyentes mientras promovían un discurso que, irónicamente, busca minimizar la presencia del gobierno en la economía.
Silicon Valley: el paraíso del Estado mínimo… Pero con fondos públicos
Desde los comienzos de la era digital, Silicon Valley fue considerado la cuna de la innovación, el lugar donde los emprendedores pueden triunfar gracias a sus ideas disruptivas, surge allí el concepto artificial del individuo que "creó una empresa en su garaje". No obstante, la realidad es muy diferente. Empresas como Tesla y SpaceX, Google, Amazon, Facebook e Intel, por mencionar solo algunas, utilizaron constantemente los recursos públicos para financiar su crecimiento. En la mayoría de los casos, lo hicieron a través de incentivos fiscales, subsidios y contratos gubernamentales.
Tomemos el caso de Tesla y SpaceX, de Elon Musk, un ferviente defensor del capitalismo y del libre mercado, pero que acumuló miles de millones de dólares en subsidios públicos, desde créditos fiscales por la producción de vehículos eléctricos hasta contratos millonarios con la NASA y el Departamento de Defensa de EE.UU. Lo mismo ocurre con Google y Facebook, que recibieron contratos federales muy lucrativos para proveer servicios de inteligencia artificial y en la nube, además de subsidios locales para la construcción de infraestructuras. Amazon, por su parte, obtuvo incentivos fiscales de gobiernos locales a cambio de establecer centros de distribución, además de contratos con el gobierno federal, especialmente en su división de servicios en la nube, Amazon Web Services (AWS).
La paradoja: el libre mercado… Financiado por el Estado
La contradicción es evidente: estas empresas tecnológicas defienden principios libertarios, donde el gobierno debe intervenir lo menos posible en la economía. Sin embargo, la mayoría de ellas no podrían haber alcanzado su tamaño y poder sin la ayuda del sector público. El ejemplo más claro es Google: aunque su modelo de negocio se basa en la publicidad y la recopilación de datos privados, recibió financiación pública para desarrollar tecnologías clave como la inteligencia artificial y la computación cuántica. Apple, por su parte, utilizó infraestructuras financiadas por el gobierno, como los avances en semiconductores y telecomunicaciones, y obtuvo incentivos fiscales a nivel estatal para la fabricación de productos.
Caso por caso
Tesla:
- Créditos fiscales: Tesla recibió más de $1.5 mil millones en créditos fiscales federales a través de los 'Créditos fiscales por vehículos eléctricos' (ITC, por sus siglas en inglés) para consumidores que compraron autos eléctricos.
- Subsidios estatales: Tesla también recibió incentivos de estados como California, donde la empresa obtuvo beneficios fiscales relacionados con la manufactura y la investigación y desarrollo de vehículos eléctricos.
SpaceX:
- Contratos gubernamentales: SpaceX obtuvo varios contratos millonarios con la NASA y el Departamento de Defensa de EE.UU. En total, la empresa recibió más de $6 mil millones en contratos federales, principalmente para el desarrollo de cohetes y transporte de carga a la Estación Espacial Internacional (ISS) y otros servicios espaciales.
- Subsidios locales: a SpaceX también le otorgaron incentivos de algunos estados para la construcción de instalaciones y el desarrollo de sus programas, aunque estas cifras son menores en comparación con los contratos federales.
SolarCity (que luego se integró en Tesla):
- Incentivos fiscales y subsidios: SolarCity, antes de su adquisición por Tesla, recibió subsidios y apoyos de varios gobiernos locales y estatales para el desarrollo de instalaciones solares y el fomento de la energía renovable.
Apple:
- Aunque no ha recibido subsidios directos como algunos otros, Apple se benefició de la infraestructura tecnológica y de investigación financiada por el gobierno. Además, la empresa aprovechó incentivos fiscales a nivel estatal para emplazar su manufactura en algunas localizaciones.
- Investigación y Desarrollo: Apple, como muchas empresas tecnológicas, también tuvo acceso a los avances en investigación financiados por el gobierno de EE. UU., especialmente en áreas como la tecnología de semiconductores y las telecomunicaciones.
Google (Alphabet):
- Subsidios de investigación: Google recibió financiación del gobierno de EE. UU. para su trabajo en áreas como la inteligencia artificial, la computación cuántica y los vehículos autónomos, entre otros.
- Contratos con el Departamento de Defensa: a través de su división "Google Cloud", firmó contratos millonarios con el gobierno estadounidense, especialmente en proyectos relacionados con inteligencia artificial y procesamiento de datos.
Facebook (Meta):
- Investigación gubernamental: al igual que otras empresas, Facebook fue beneficiaria de investigaciones financiadas por el gobierno en áreas como la computación en la nube, la inteligencia artificial y la ciberseguridad.
- Programas de subsidios estatales: en su fase de expansión, Facebook también se benefició de incentivos fiscales y subsidios en ciertos estados, especialmente relacionados con la construcción de infraestructuras de servidores.
Amazon:
- Subsidios locales y estatales: Amazon recibió incentivos fiscales significativos de gobiernos locales y estatales para establecer centros de datos y otras infraestructuras, además de contratos públicos.
- Contratos con el gobierno federal: Amazon también fue beneficiaria de contratos de miles de millones de dólares con el gobierno de EE. UU., especialmente a través de su plataforma de servicios en la nube (AWS), que fue utilizada por agencias gubernamentales.
Intel:
- Intel fue una de las grandes beneficiarias de subvenciones y apoyo público. La empresa recibió financiamiento federal y estatal para la investigación en semiconductores y la construcción de nuevas fábricas, especialmente con la creciente importancia de los semiconductores en la economía global.
Estas grandes corporaciones tecnológicas, cuyos dueños fueron catalogados recientemente como "oligarcas" por Joe Biden, ejercen un control desmesurado sobre la economía, pero dependen de las arcas públicas para prosperar.
Mercado Libre: el caso de Argentina
Si bien este fenómeno es particularmente evidente en Silicon Valley, también se replica en otras latitudes. Mercado Libre, la principal plataforma de comercio electrónico en América Latina, es un claro ejemplo de cómo una empresa que alcanzó un dominio casi absoluto en su sector recibió un significativo apoyo estatal, mientras al mismo tiempo promueve un modelo de negocio basado en la competencia libre. Fundada en Argentina por Marcos Galperin, la empresa tuvo acceso a subsidios, incentivos fiscales y hasta contratos con el gobierno nacional para financiar su expansión en la región.
Por ejemplo, Mercado Libre logró acuerdos para el financiamiento de su infraestructura de pagos en línea y su expansión logística, y también accedió a subsidios muy lucrativos amparados en la Ley de la Economía del Conocimiento. A pesar de beneficiarse de este apoyo, la compañía se muestra como una firme defensora del libre mercado y la competencia, un discurso que contrasta con el hecho de que parte de su éxito se debe a los incentivos y subsidios otorgados por el mismo Estado que pretende minimizar.
En Argentina, donde las políticas económicas son a menudo inciertas y cambiantes, Mercado Libre es una excepción a la regla: no hay gobierno que no lo haya beneficiado. Mientras tanto, en sus redes sociales Marcos Galperín continúa insistiendo en que su éxito se debe únicamente a su capacidad para innovar y competir en un mercado global, mientras defenestra el rol del Estado y la "intromisión" de lo público en lo privado.
¿Ceguera ideológica o manipulación consciente?
El debate sobre la contradicción entre las políticas de las grandes tecnológicas y su dependencia del sector público es uno de los más complejos en la actualidad. Estas empresas continúan promoviendo un discurso en el que defienden la menor intervención estatal posible, mientras que su expansión y su éxito están, en muchos casos, intrínsecamente ligados al apoyo gubernamental.
Algunos críticos argumentan que este comportamiento refleja una ceguera ideológica o una manipulación consciente del sistema, donde las grandes empresas no solo se benefician de un marco regulatorio favorable, sino que también logran influir en las políticas públicas para maximizar sus beneficios. La consecuencia es una concentración del poder económico y digital en manos de un pequeño número de actores que, aunque se presentan como defensores del libre mercado, tienen acceso a recursos públicos de los que muchos otros no gozan.
La necesidad de una reflexión crítica
En un contexto donde la ideología del libre mercado y el estado mínimo se entrelazan con una fuerte dependencia del apoyo estatal, es fundamental poner estos números sobre la mesa y entender que si hay plata. Solo que en lugar de ir a servicios básicos y al sostenimiento de un modelo económico vertebrado en la producción y el trabajo, se utiliza con otro fines.
En épocas de ajuste, los recursos no se evaporan, simplemente se trasladan, y los grandes beneficiados siempre tienen nombre y apellido.