Estudiantes

Los 88 del Doctor

Los 88 del Doctor
Leonel Sánchez Alpino
16 Mar, 2026

Carlos Salvador Bilardo celebra 88 años de vida.

Por Luciano Neder.

Dicen que una persona no es una sola en si, sino que una misma ocupa varias capas de personalidad en los distintos ámbitos de la vida, y con el paso del tiempo va mutando y mostrando otra faceta, y Carlos Salvador Bilardo no es la excepción: fue muchos “Bilardo” a lo largo de su vida.

Bilardo Familiero

Carlos Salvador Bilardo nació un 16 de marzo de 1938, fruto de la unión de Calogero Bilardo y Maria Angélica Digiano, en el seno de una familia de inmigrantes italianos del barrio de La Partenal. En la comuna 11 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se crío junto a su hermano Jorge jugando a la pelota en la plaza Sáenz Peña y haciendo la primaria en el colegio Avelino Herrera y el secundario en el Bartolomé Mitre, donde se afilió al Unión de Estudiantes Secundarios, una organización política creada en 1953 por el ministerio de Educación de Juan Domingo Perón, a cuyo discursos supo asistir.

Al terminar los estudios, dedicó paralelamente su incipiente carrera como jugador de fútbol en San Lorenzo de Almagro a estudiar medicina en la Universidad Nacional de Buenos Aires, donde se recibió reprobando un solo exámen por “equivocarse al decir la dosis de morfina”. Años después fue invitado al aula magna de la facultad de medicina a dar un charla, pero propuso darla en otro espacio por respeto a Bernardo Houssay, el premio Nobel, que fuera su maestro.

En 1967, a pedido de Zubeldía quien dijo a los jugadores que debían casarse en esos días o tendrían que esperar un año, desde la concentración Carlos llamó a Gloria Isabel Si Bello (con quien se conoció en un velorio para proponerle matrimonio y rápidamente, el 18 de diciembre de ese año dieron el “sí” en la parroquia San Carlos de Borromeo ante el padre Jorge Tiscornia y una bandera albirroja. La luna de miel fue en Mar del Plata y tuvieron como única hija a Daniela.

Bilardo jugador

Luego de su paso por el “Cuervo” desde su debut en 1958 hasta 1961, club por el que hinchaba de chico y dónde llegó a ser convocado a la selección Sub20 para los juegos panamericanos 1959, se marchó por cuatro años a Deportivo Español hasta que en 1965 tuvo que tomar una decisión: ir a pelear el descenso con Argentinos Juniors, el equipo de su barrio, o con Estudiantes de La Plata. Pensando jugar por apenas un año más y con el dinero que ganó, poner un consultorio y retirarse de la actividad, y creyendo que jugar en el “Bicho” le haría perder clientes decidió viajar a nuestra ciudad para, sin saberlo, iniciar otra historia de amor con Gloria.

El 7 de abril de 1965 firmó su primer vínculo profesional con el “Pincha” por la módica suma de dos mil quinientos (2.500) pesos argentinos, y que con premios, alcanzaba un sueldo anual de seiscientos dieciséis mil (616.000) pesos; una firma que se vio demorada porque los dos dirigentes encargados del contrato estaban viendo a “La Tercera que Mata”, a lo cuál Carlos pensó que se refería a una película.
La historia del “Narigón” y Estudiantes fue contada mil veces: llegó a un equipo que venía de pelear el descenso y terminó inesperadamente ganando todo lo que podia ganar un club de fútbol para la época: campeonato local, tres Libertadores al hilo y la coronación en tierras inglesas ante el Manchester United de Bobby Charlton, Dennis Law y George Best. En el “León” cosechó vínculos y alimento al hombre, armando una entrañable amistad con su socio del mediocampo Carlos Pachamé, quien lo acompañaria en sus aventuras como entrenador, y su maestro Osvaldo Zubeldía.

Bilardo entrenador

Su retiro adentro del campo de juego se produjo en 1970, y acompañó a Zubeldía en un breve paso por Huracán, para volver rápidamente a un Estudiantes comprometido con el descenso: ganó 19 puntos de los 24 posibles, salvándose pero decidió alejarse para no dirigir a sus ex compañeros.
En 1973 regreso nuevamente para quedarse algunos años más, etapa en la que alcanzaría un subcampeonato en el Torneo Nacional 1975 y un tercer puesto en Metropolitano 1976, llevando al equipo a competir internacionalmente luego de cinco años de ausencia en Libertadores.

Tras su segundo ciclo, el “Doctor” emprendió una aventura en Colombia: primero dirigió a Deportivo Cali, donde alcanzó las semifinales de Conmebol Libertadores 1977 y quedó eliminado ante Boca Juniors, de dónde paso a San Lorenzo en 1979 y tras una mala campaña renunció. Luego de su estadía en el “Ciclón”, llegó el turno de una nueva aventura dirigiendo a la selección nacional de Colombia, una de las peores experiencias de su vida debido a las críticas, no haber clasificado al Mundial de España 1982 y la desorganización del fútbol cafetero , que incluso constó de un intento de saltar de un balcón de un hotel de Lima.

En diciembre de 1981 y con Estudiantes nuevamente acechado por el fantasma del descenso, decide iniciar su tercer etapa y el más exitoso: luego de caer en las semifinales del Nacional 1982 ante el futuro subcampeón Quilmes, en el Torneo Metropolitano arrasó en la tabla con un fútbol vistoso y se coronó campeón, cerrando un ciclo que comenzó como jugador y terminó como entrenador antes de dar el salto a la Selección Argentina.

En 1983 asume al mando del combinado nacional, armando una base de jugadores de Estudiantes, Independiente y River para clasificar milagrosamente en una tortuosa eliminatoria a la copa del mundo de México ‘86, momento donde hinchas y prensa lo desnotaban a tal punto que incluso el gobierno nacional de Ricardo Alfonsín intento sacarlo del banco de suplentes, motivo por el cuál su padre le pidió que renuncié al cargo y debió mudarse de su casa a una quinta para evitar incidentes, colocándole un falso cartel de venta. En el mundial levantó el trofeo ante Alemania Federal sin perdee un solo partido en la competición, con un funcionamiento superlativo y un Maradona capitán que no dejó dudas debido a la confianza que le dió; tras la coronación, tuvo una Copa América olvidable y llegó al mundial de Italia ‘90 nuevamente con dudas entre el periodismos, la gente y el equipo mermado, pero alcanzó nuevamente las finales donde caería ante los teutones, siendo uno de los tres técnicos en haber llegado a disputar dos finales consecutivas de la cita mundialista.

Luego de su paso por la selección, su idea era retirarse y formar academias de fútbol por todo el mundo pero su inquietud pudo más y aceptó volver a dirigir en Sevilla Fútbol Club, con el Diego cómo jugadore, donde dejó para el recuerdo una de sus frases más destacadas: “Que me importa el rival? Pásalo!”. Tras su paso por España, volvió al país para hacerse cargo del Boca Juniors de las estrellas de Macri, donde paso sin pena ni gloria, y posteriormente fue a exóticos y breves destinos como Guatemala y Libia, donde conoció al líder Muamar el Gadafi.

Tras sus exóticas aventuras, en 2003 volvió a ponerse el overol Pincharrata para su “last dance”, nuevamente ayudando a un club comprometido con el descenso, por llamado de Verón, Palermo, Poletti, entre otros. El último baile de Carlos, más recordado por momentos histriónicos como el “Gatorei” en 2004, cruzarse en el medio de la salida de los rivales, pedir cafiaspirina y una coca, dejó asentada una base de juveniles a la cabeza con José Sosa a la cabeza, que unos años después cortarían la racha de veintitrés años sin títulos.

Bilardo personaje

Pocas personas trascendieron la cultura futbolera a la cultura general de un país como hizo Carlos: remeras con sus frases y su cara, frases célebres y momentos populares. En 2005, Bilardo decidió incursionar en la actuación y tuvo su propia sitcom nacional llamada “Lo de Bilardo”, que se emitió por canal América. Apenas duro 19 de capítulos y fue levantada del aire, pero le valió al ex entrenador el premio Don Segundo Sombra al “peor actor del 2005”, un reconocimiento que se tomó con humor.

Bilardo candidato

Si, quiso ser presidente. En el 2000, con vistas a las elecciones venideras y profundamente enojado con la clase política, Carlos decidió armar un partido propio: Partido de la Unidad (UNO).
La presentación fue a las 00:00 horas del 1° de enero de 2001 en la confitería “La Ideal”, en Suipacha y Corrientes, a sala llena de una multitud y cámaras de canales.

Su “vicepresidente” Denis Pitté Fletcher, a quien conoció mediante el dueño de Medicus y ex profesor José De All, reveló haber tenido reuniones con distintas personas del arco político argentino y en la gira por varias provincias llegaron al acuerdo que debían “proteger los derechos individuales, de respetar la constitución y proteger la industria. Teníamos un plan muy serio en seguridad, de aumentar las penas en el código penal. Apuntábamos a la seguridad y a la economía en primer plano, sin descuidar la salud y la educación”.

A pesar de haber juntado las firmas necesarias para competir en Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Misiones, los cinco distritos que necesitaba para competir en las elecciones, Carlos se desanimó y la idea que tenía se vio truncada por la necesidad de una cantidad de dinero para la campaña que no tenía, y que su mujer, Gloria, que siempre apoyó sus iniciativas, le dijo que en esta no lo iba a acompañar, dando por terminada sus aspiraciones presidenciales.

Durante sus 88 años de vida, Carlos Salvador Bilardo fue más que los “Bilardo” expuestos durante la nota: también fue abuelo, fue periodista deportivo, conductor de radio, panelista, Secretario de Deportes de la provincia de Buenos Aires y muchos “Bilardo” más.

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