Punto capital
Un estudio científico encendió una nueva alarma en los arroyos del cordón frutihortícola
Un equipo del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIM), dependiente del CONICET y la UNLP, encontró residuos de fármacos veterinarios y plaguicidas en los arroyos Carnaval, El Gato y El Pescado. El hallazgo suma una nueva alerta ambiental en la región y abre una línea de estudio inédita a nivel local.
El relevamiento se realizó en ocho sitios distribuidos en los arroyos Carnaval, El Gato y El Pescado, tres cursos de agua que atraviesan zonas vinculadas al cordón productivo platense. Allí, los científicos hallaron restos de fármacos para aves de corral en agua, sedimentos y plantas acuáticas, un dato que amplía el tipo de contaminantes que se venían monitoreando en la zona. Hasta ahora, buena parte de las investigaciones locales se concentraban en plaguicidas; este trabajo, en cambio, incorporó también fármacos de uso veterinario, considerados contaminantes emergentes porque históricamente no fueron seguidos de manera sistemática.
Según explicaron los autores, esos compuestos provienen principalmente de la llamada “cama de pollo”, una enmienda orgánica ampliamente utilizada en horticultura. Se trata de una mezcla de materiales vegetales con excretas de aves que aporta beneficios al suelo, pero que también puede arrastrar residuos de medicamentos administrados en la producción avícola. En este caso, el estudio se enfocó en una familia de drogas llamadas poliéteres ionóforos, usadas para tratar enfermedades parasitarias en aves. Los investigadores señalaron que, si bien no se describen efectos nocivos inmediatos sobre el ambiente, su presencia genera preocupación por su potencial para favorecer resistencias microbianas.
El trabajo confirmó además que esos residuos no quedan solo en el suelo: pueden movilizarse hacia los arroyos por acción de la lluvia o del riego, tanto en producciones a campo como bajo invernáculo. Y sumó un dato clave: la detección de contaminantes en plantas acuáticas como Lemna gibba, Pistia stratiotes y Eichhornia crassipes. Esa capacidad de absorción resulta relevante porque sugiere que los niveles de contaminación en el agua podrían estar subestimados, ya que parte de los compuestos queda retenida en la vegetación.
Los resultados también incluyeron plaguicidas de uso agrícola. Entre ellos apareció el clorpirifos, prohibido en la Argentina desde 2021, y también glifosato, uno de los herbicidas más utilizados y más debatidos por su impacto ambiental. En ese sentido, el estudio refuerza la idea de que los arroyos del cordón frutihortícola platense reciben una combinación de contaminantes que obliga a mirar el problema de manera más amplia.
Los investigadores remarcaron, de todos modos, que el objetivo del trabajo no es responsabilizar a los productores hortícolas, sino aportar información útil para mejorar prácticas y generar estrategias de mitigación. En esa línea, plantearon que la capacidad de absorción de las plantas acuáticas podría aprovecharse en sistemas de humedales construidos, una tecnología que replica procesos naturales para interceptar contaminantes antes de que lleguen a los cursos de agua.
Entre las propuestas, los especialistas sugirieron además avanzar en regulaciones sobre el manejo de la cama avícola, como exigir un período mínimo de tres meses de compostaje antes de su comercialización, para reducir riesgos sanitarios y ambientales. También recomendaron a los productores almacenarla bajo cobertura antes de incorporarla al suelo. El mensaje central del equipo fue claro: las medidas deberían apuntar a acompañar y ordenar, no a castigar.
El estudio fue publicado en la revista Chemosphere bajo el título “Co-occurrence of ionophore polyether antibiotics and pesticides in peri-urban horticultural streams: multi-matrix monitoring, partitioning, and risk assessment”, y quedó registrado también en bases bibliográficas del CONICET y en PubMed. Para la región de La Plata, el trabajo deja un dato de peso: por primera vez se documentó de manera formal la presencia de estos fármacos veterinarios en cursos de agua del cordón hortícola local.