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A dos años de la gloria en Santiago del Estero: Estudiantes campeón Copa de la Liga 2024

A dos años de la gloria en Santiago del Estero: Estudiantes campeón Copa de la Liga 2024
Luciano Neder
05 May, 2026

El 5 de mayo de 2024, el Pincha volvió a gritar campeón tras una campaña sólida y una final inolvidable. A dos años, el título sigue vigente en la memoria del pueblo albirrojo y como símbolo de identidad futbolística en La Plata.

Este 5 de mayo no es una fecha más para Estudiantes de La Plata. Se cumplen dos años de la conquista de la Copa de la Liga Profesional 2024, un título que quedó grabado a fuego en la historia reciente del club y que, con el paso del tiempo, adquiere todavía más valor por el contexto, el recorrido y la forma en que se logró.

Aquella consagración no fue producto del azar. Fue la consecuencia de un proceso que combinó planificación, identidad futbolística y un plantel que supo responder en los momentos determinantes.

El recorrido de Estudiantes en el torneo estuvo marcado por una compleja fase de grupos y una estructura confiable, con una defensa sólida, un mediocampo dinámico y variantes ofensivas que le permitieron adaptarse a distintos escenarios.

A pesar de los puntos fuertes marcados, los resultados no lo acompañaron y fue irregular: un buen inicio de ocho partidos invictos con cinco victorias a favor, pero una mala racha de cuatro caídas (incluida una final perdida) y una compleja situación vivida en cancha, cuando Javier Altamirano se descompensó en el encuentro ante Boca Juniors, que debió ser postergado.

A pesar de no conocer el triunfo durante esas jornadas, el haber iniciado la Copa Libertadores le hizo cambiar el chip y se recupero rápidamente con dos victorias importantes para llegar a la última fecha de la fase regular con chances de entrar a la pelea por el título.

En un certamen parejo y competitivo, el Pincha se afirmó como uno de los candidatos al ingresar a los playoffs en la última fecha, frente a su rival directo Lanús, pero no por los resultados sino por la forma de competir: intensidad, orden táctico y una fuerte personalidad en partidos clave, que algunos llaman mística.

Esa identidad se potenció en los cruces eliminatorios, donde el margen de error desaparece y cada detalle define. Allí, el equipo dio muestras de carácter, sosteniendo su idea de juego y respondiendo con madurez en contextos de máxima presión

En cuartos de final cuartos de final, apabulló 3-0 a Barracas Central, en Vicente López con dos goles de Guido Marcelo Carrillo y Javier Correa.

El punto de quiebre fue en la noche fría de Córdoba frente a Boca, luego de ir en desventaja aprovecho un grosero error de Cristian Lema que culminó en penal y Edwuin Cetré lo cambió por gol, para llevar el encuentro a penales y remontar la serie con un fenómenal Matías Mansilla, tapando dos tiros, y Mauro Méndez sellando la clasificación.

El partido decisivo ante Vélez Sarsfield fue el reflejo de todo el torneo: cerrado, disputado y con tensión permanente.

A pesar de iniciar en ventaja con un golazo de Eros Mancuso, y luego quedarse con un jugador más por la expulsión de Christian Ordoñez, no aprovecho el resultado a favor y Alejo Sarco igualó el juego, y Gastón Benedetti equilibró la balanza de jugadores en cancha.

Ninguno de los dos equipos logró sacarse diferencia en el tiempo reglamentario, en un duelo donde las defensas se impusieron y cada pelota se jugó como la última.

La definición por penales terminó siendo el escenario final de una noche cargada de nervios. Y allí, Estudiantes mostró una de sus mayores virtudes: la fortaleza mental. Con ejecuciones precisas y una enorme templanza de Matías Mansilla, el equipo se impuso en la serie con la conversión final de Fernando Zuqui y desató el festejo albirrojo.

Fue un desenlace que sintetizó el espíritu del campeón: convicción, carácter y mística. Y reafirmó una manera de entender el fútbol en Estudiantes, ligada a su historia: equipos competitivos, comprometidos y preparados para pelear en cualquier escenario.

También fortaleció el vínculo con su gente, que acompañó durante toda la campaña y fue parte fundamental del logro.

Con el paso del tiempo, aquel equipo campeón se convirtió en referencia para los desafíos actuales. La vara quedó alta, pero también dejó una base sobre la cual seguir construyendo.

Hoy, mientras el club afronta nuevas competencias y objetivos, el recuerdo de la Copa de la Liga 2024 funciona como motor y como guía. Porque Estudiantes, la historia no es solo elpasado: es una herramienta para proyectar el futuro.

A dos años, la estrella sigue brillando. Y en La Plata, nadie la olvida.

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