Punto capital
Otro cierre golpea al comercio platense: un salón de fiestas infantiles anunció que baja sus persianas
El espacio funcionaba en pleno casco urbano de La Plata y comunicó la decisión a través de sus redes sociales. La caída del consumo y los altos costos siguen afectando a comerciantes de la ciudad.
La crisis del consumo continúa dejando señales visibles en La Plata y vuelve a impactar sobre los comercios locales. En las últimas horas, un reconocido salón de fiestas infantiles del casco urbano anunció que cerrará sus puertas de manera definitiva.
Se trata de Wonderland, ubicado en calle 65 entre 3 y 4, que comunicó la noticia a través de una publicación en redes sociales.
“Wonderland cierra sus puertas y solo podemos decir gracias”, expresaron desde el emprendimiento mediante una historia publicada en Instagram.
“Gracias por cada sonrisa”

En el mensaje difundido a sus clientes, el salón agradeció el acompañamiento recibido durante los años de funcionamiento.
“Gracias por confiar, por cada cumpleaños, cada abrazo y cada sonrisa y por llenar nuestro lugar de alegría durante todo este tiempo”, señalaron desde el espacio dedicado a eventos infantiles.
La despedida generó rápidamente repercusión entre familias y vecinos platenses que habían celebrado cumpleaños y encuentros en el lugar.
Comercios afectados por la caída del consumo
El cierre de Wonderland se suma a otros casos registrados en distintos puntos de la ciudad en medio de un contexto económico marcado por la caída del consumo, el aumento de costos fijos y la baja en la actividad comercial.
En La Plata, comerciantes de diversos rubros vienen advirtiendo desde hace meses sobre las dificultades para sostener alquileres, tarifas y gastos operativos frente a una fuerte retracción de las ventas.
El sector vinculado a eventos y entretenimiento infantil aparece además entre los más golpeados por el ajuste del gasto familiar, en un escenario donde muchas familias reducen consumos considerados no esenciales.
Mientras tanto, la despedida de Wonderland vuelve a reflejar una postal cada vez más frecuente en distintos barrios de la ciudad: persianas que se bajan y comercios históricos que no logran sostenerse frente a la crisis económica.