Sociedad
Hallazgo platense sobre un parásito que afecta a la ganadería
Un equipo del CONICET La Plata descubrió la estrategia biológica que utiliza el parásito causante de la tritricomonosis bovina para sobrevivir a condiciones adversas y resistir tratamientos antiparasitarios.
Investigadores del CONICET La Plata logró describir por primera vez el mecanismo mediante el cual el parásito Tritrichomonas foetus, responsable de la tritricomonosis bovina, enfrenta situaciones de estrés y desarrolla resistencia a fármacos antiparasitarios, un hallazgo que podría modificar las estrategias sanitarias en la ganadería argentina.
El estudio fue realizado por científicos del Instituto Tecnológico de Chascomús (INTECH, CONICET-UNSAM) y publicado recientemente en la revista científica Nature Communications. La investigación aporta nuevos conocimientos sobre la biología del microorganismo y abre la puerta a futuras herramientas para controlar una enfermedad que genera importantes pérdidas económicas en el sector productivo.
La tritricomonosis bovina es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente la reproducción del ganado vacuno. Produce abortos, pérdidas embrionarias y disminución de la fertilidad, impactando directamente en la productividad de los rodeos.
Actualmente, la principal estrategia para controlar la enfermedad consiste en el diagnóstico y la separación de animales infectados, debido a que los tratamientos farmacológicos utilizados históricamente dejaron de aplicarse desde la década de 1980 a causa de la resistencia desarrollada por el parásito.
Cómo sobrevive el parásito
La investigación liderada por la científica Verónica Cóceres demostró que Tritrichomonas foetus es capaz de formar quistes o estructuras de resistencia cuando enfrenta condiciones adversas, como falta de nutrientes, cambios de pH o exposición al metronidazol, uno de los medicamentos utilizados antiguamente para combatirlo.
“Demostramos por primera vez que el parásito puede enquistarse frente a distintos tipos de estrés”, explicó Cóceres. Según detalló, esas estructuras funcionan como una especie de mecanismo de supervivencia que le permite persistir en el ambiente y resistir los tratamientos.
Para llegar a esta conclusión, el equipo realizó ensayos in vitro exponiendo al microorganismo a diferentes situaciones extremas y analizando luego las características de las paredes quísticas formadas por el parásito.
Uno de los hallazgos más relevantes fue comprobar que esos quistes representan un estado de latencia biológica. Durante esa etapa, el parásito permanece “en pausa”, pero continúa replicando su ADN y generando múltiples copias de su material genético.
Eso significa que cuando las condiciones vuelven a ser favorables y ocurre el desenquistamiento, de un único parásito pueden surgir numerosos nuevos organismos, favoreciendo así una rápida propagación de la infección.
Impacto científico y productivo
Los investigadores sostienen que los resultados modifican la comprensión biológica de Tritrichomonas foetus y obligan a revisar las estrategias sanitarias actuales utilizadas en los rodeos bovinos.
Además, consideran que esta nueva información permitirá estudiar con mayor precisión la persistencia ambiental del parásito, sus formas de transmisión y posibles tratamientos alternativos frente a la creciente resistencia antiparasitaria.
“Los hallazgos sugieren la necesidad de replantear las estrategias de manejo sanitario teniendo en cuenta estas formas de resistencia que favorecen la persistencia del parásito”, señalaron desde el equipo científico.
En paralelo, los investigadores ya trabajan junto a productores ganaderos de Chascomús para analizar el comportamiento del microorganismo en condiciones reales de campo y generar herramientas aplicables al sector productivo.
El trabajo también refuerza el rol de la ciencia pública argentina en investigaciones de impacto directo sobre actividades económicas estratégicas como la ganadería, uno de los pilares productivos del país.