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La UNLP redujo un 12% su huella de carbono y avanza hacia la neutralidad ambiental
Un informe elaborado por la propia Universidad reveló que las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyeron de manera sostenida en los últimos cinco años. El futuro campo solar de Vieytes permitirá convertir a la casa de estudios en la primera universidad argentina con certificación de carbono neutro.
La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) continúa consolidando su estrategia de desarrollo sustentable. Un reciente estudio realizado por la Dirección de Seguridad, Higiene y Desarrollo Sustentable de la Secretaría de Planeamiento, Obras y Servicios confirmó que la casa de estudios logró reducir en un 12% su huella de carbono durante los últimos cinco años.
El relevamiento, elaborado bajo estándares internacionales basados en normas ISO, comparó los datos obtenidos en 2019 con los actuales. Mientras que el primer informe registró emisiones por 8.647,71 toneladas de dióxido de carbono equivalente (TnCO2eq), el nuevo estudio determinó que la cifra descendió a 7.666,81 toneladas, lo que representa una disminución cercana a las mil toneladas de gases de efecto invernadero.
La denominada huella de carbono es un indicador que mide el impacto ambiental generado por una organización a través de sus actividades directas e indirectas. Incluye emisiones derivadas del consumo energético, el transporte, la climatización y otras fuentes que contribuyen al calentamiento global.
Según explicó Andrés Fiandrino, director de Seguridad e Higiene de la UNLP, este segundo relevamiento permite analizar la evolución de las políticas ambientales implementadas por la institución. “En 2019 tomamos una línea de base; hoy podemos confirmar que las decisiones que adoptamos en materia de eficiencia energética y sustentabilidad tuvieron un impacto real y medible”, sostuvo.
Energía más eficiente
Uno de los principales factores que explican la reducción de emisiones fue la optimización del consumo eléctrico. Actualmente, la energía eléctrica representa el 58% de la huella total de carbono de la Universidad, cuando en 2019 alcanzaba el 68%.
Este resultado se logró a partir de inversiones en equipamiento de alta eficiencia energética, sistemas de monitoreo de consumos en tiempo real y la contratación de energía en media tensión para distintos edificios universitarios.
El informe también señala que el gas natural representa el 28% de las emisiones institucionales, mientras que el transporte aporta el 8% y los sistemas de climatización el 6%.
Fiandrino destacó que la reducción adquiere un valor aún mayor si se tiene en cuenta el crecimiento registrado por la Universidad durante los últimos años. “La UNLP amplió su infraestructura, incorporó nuevos laboratorios, edificios y espacios académicos. Reducir emisiones en ese contexto demuestra que se mejoró la eficiencia de manera genuina”, afirmó.
El proyecto que puede convertir a la UNLP en carbono neutro
La apuesta ambiental más ambiciosa de la Universidad se encuentra actualmente en construcción en la localidad de Vieytes. Allí avanza un campo de generación de energía solar que permitirá abastecer gran parte de la demanda energética de la institución mediante fuentes renovables.
De acuerdo con las proyecciones oficiales, una vez que el parque solar entre en funcionamiento la huella de carbono de la UNLP descenderá hasta las 2.268,34 toneladas de CO2 equivalente.
Ese nivel de emisiones quedaría por debajo de la capacidad de absorción del arbolado universitario, generando incluso un saldo favorable estimado en 2.908 toneladas de CO2 equivalente, que podría transformarse en créditos ambientales o bonos verdes.
La concreción de este proyecto posicionaría a la Universidad Nacional de La Plata como la primera institución universitaria del país en alcanzar y certificar la condición de carbono neutro.
“El campo solar de Vieytes será un punto de inflexión. Nos permitirá certificar la neutralidad de carbono con datos sólidos, auditables y replicables, convirtiendo a la UNLP en una referencia para otras universidades e instituciones públicas que quieran recorrer el mismo camino”, concluyó Fiandrino.
La iniciativa se enmarca dentro de una política ambiental que la Universidad viene desarrollando desde hace más de una década y que busca combinar crecimiento académico, innovación tecnológica y sostenibilidad, con el objetivo de reducir el impacto ambiental y contribuir a la lucha contra el cambio climático.