Editorial

Pobreza e indigencia: la gran deuda de la democracia

Pobreza e indigencia: la gran deuda de la democracia
Facundo Benitez
15 Oct, 2022

La pobreza no es un accidente.
Como la esclavitud y el apartheid,
es una creación del hombre
y puede eliminarse con las acciones
de los seres humanos.
Nelson Mandela.

Por Ricardo L. Milio, Abogado y egresado de la ( UBA)

Introducción:

En el presente trabajo se intenta mostrar la situación de pobreza e indigencia que aflige a cientos de miles de personas que sobreviven bajo la línea de pobreza e indigencia. Para ello hemos tomado los datos provistos por el INDEC ( Instituto Nacional de Estadísticas y Censo organismo nacional que se ocupa de su confección) en su resumen Ejecutivo del primer Semestre del año 2002 difundido el 28 de septiembre del corriente año.

Dicho trabajo evalúa las condiciones de vida y la incidencia de la pobreza y la indigencia en treinta y un aglomerados urbanos de todo el país a través de la Encuesta Permanente de Hogares donde el universo de la misma abarca a 9,7 millones de hogares y 29,1 millones de personas.

Como un anticipo de los fríos números que arroja el mencionado informe; que analizaremos con el correr del trabajo, nos muestra que el porcentaje de hogares para el total de aglomerados urbanos registró la siguiente realidad: El porcentaje de hogares por debajo de la línea de pobreza ( L.P) alcanzó el 27,7%  de hogares y en ella residen el 36, 5% de las personas. Dentro de éste último conjunto ( de hogares y personas bajo la línea de pobreza) lamentablemente se distingue un 6,8 de hogares bajo la línea de indigencia ( LI) que incluye al 8,8% de las personas.

Pobreza e indigencia: su evolución causas y efectos

Con la democracia se come, se cura y se educa decía Raúl Alfonsín en la campaña electoral de 1983, acertando en una definición que todavía desde entonces no se ha llegado a implementar para la gran mayoría de la sociedad teniendo que convivir con niveles muy altos de injusticia social.

En efecto, los niveles de exclusión social en los últimos 50 años del país han señalado valores de pobreza estructurales cada vez más altos. En las distintas crisis económicas encontramos, por sobre todas las cuestiones, las razones de ello. Es que en las crisis económicas es donde a través de mecanismos de transferencia de ingresos, donde algunos sectores pierden riquezas y otros ( la minoría) se la apropian. Así cada crisis que surgió desde la dictadura a la actualidad dejó como saldo un mayor número de personas excluidas, pero también niveles de concentración de la riqueza mayores: sintéticamente: pobres cada vez más pobres, pero ricos cada vez más ricos.

En todos los casos se observa la misma situación: cada vez que irrumpió una crisis económica el número de pobres tendió a crecer, Después brevemente al salir de la crisis con una recuperación económica, tiende a un breve descenso, pero sin volver a los valores previos a la crisis “superada”. Como las crisis desatadas por los propios sectores que se benefician con ella, están siendo cada vez más recurrentes los niveles de pobreza e indigencia han empezado a ubicarse en pisos cada vez más altos, adquiriendo ya una lógica estructural muy difícil de reducir en forma sustancial.

Una breve reseña histórica del período pos dictatorial nos ilustra lo anteriormente expuesto: El primer salto fuerte de la pobreza ocurrió con la crisis final de la dictadura y su terrible plan económico de valorización financiera, que apostó por el endeudamiento externo, la especulación y la fuga de capitales como nuevo patrón económico, dejando atrás el modelo industrialista. La pobreza pasó de un promedio del 5,7% para la década de 1970 al 19,1% en 1983. Con el retorno de la democracia y siguiendo ése circulo vicioso de crisis y contra-crisis en los primeros cuatro años la pobreza se redujo a un 12%.

No obstante, el descontrol inflacionario de la economía que desembocaría en la hiperinflación y la crisis de 1989 que trajo como consecuencia que  se vuelva a  incrementar rápidamente los valores de la pobreza, llegando a casi la mitad de la población incluidas en situación de pobreza. La llegada del plan de convertibilidad en 1991,  con la supuesta “ paz inflacionaria”, hizo retroceder el número de la pobreza hasta que en 1995 con la crisis del Tequila a la par de la aplicación del modelo neoliberal de privatizaciones de empresas del estado, apertura económica, cierre de empresas que generó una gran hiper desocupación que dejó un tendal cada vez más grande de niveles de pobreza que estalló con la crisis cuasi-terminal de diciembre 2001 ya con el gobierno de la Alianza Con De La Rúa Presidente y Cavallo como ministro de Economía, que puso al descubierto la grave situación socio económica por la que atravesaba el país y el sistema democrático, donde el “ que se vayan todos” era un pedido de gran parte de la sociedad. Para entonces el nivel de excluidos alcanzó el pico más alto de nuestra historia al alcanzar un 55% en 2002.

Entre 2003 y 2013, con los gobiernos de Néstor Kirchner y luego de Cristina Fernández con la recuperación inicial de la economía, los buenos precios internacionales hicieron posible la aplicación de políticas de redistribución del ingreso hicieron bajar la pobreza nuevamente, cayendo prácticamente a la mitad, sin embargo, otra vez en 2008 una combinación de crisis externa ( la crisis internacional tras la quiebra de Lehrman Brothers) junto a una crisis interna por el conflicto con “ el campo” por las retenciones agropecuarias, conocida por la crisis de la 125, levemente empujó la pobreza en alza, para luego bajar tocando niveles cercanos al 23% entre 2011 y 2013. La devaluación de 2014 y la poca exitosa salida del cepo cambiario de 2016 ( Con Mauricio Macri en la presidencia) en esto último hicieron que el nivel de pobreza aumentara pasando primero al 26% en 2014 y luego al 31% en 2016.

Bajo la promesa de “pobreza cero” en el gobierno de Mauricio Macri los niveles de pobreza aumentaron a niveles actuales; bajo una política neoliberal que apostó salvajemente por un plan de endeudamiento externo, cerrándose los mercados para el país. Así en 2018 se escapó la cotización del dólar, volvió el FMI y sus políticas de ajustes que hizo que la divisa norteamericana pasara de $ 20 a más de $ 60 por dólar, la pobreza creció a la par de esas políticas de exclusión social. Así si en Diciembre de 2015 si recibió niveles de pobreza del 26,1% , los dejó cuatro años más tarde en valores del 37, 6% en 2019. Muy lejos de cumplir con su promesa de campaña de “pobreza cero”.

Así  a la crisis del Macrismo se sumó la pandemia mundial del Coronavirus, que junto a políticas de ajustes para el pago de la deuda externa contraída y una alta tasa de inflación del 7% mensual los índices de pobreza se han estancado en las cifras mencionadas  de tasa  de pobreza del 36, 5% con una indigencia del 8,8% para el primer semestre del corriente año: Siendo su evolución con respecto al segundo semestre del 2021, que se registra una reducción del 0,2% en los hogares y de 0, 8% en la cantidad de personas afectadas. En el caso de la medición de la indigencia, la encuesta mostró lo contrario, se registró un aumento del 0,7% en el caso de los hogares y 0,6% de las personas que, lamentablemente, han caído por debajo de la línea de la indigencia.

 La reseña histórica parece señalarnos que para bajar la pobreza es condición necesaria dejar de crear políticas económicas que nos lleven a padecer crisis económicas, ya que estas son indudablemente los factores que llevan a la pobreza y no la “ meritocracia” y los discursos aporófobo  neo liberales que culpan a los pobres de generar sus propios sufrimientos.

Los cambios devaluatorios, hacen que cada vez que el dólar aumenta la canasta de los alimentos haciendo que muchas personas caigan bajo la línea de la pobreza e indigencia; el terrible peso de la deuda externa, la fuga de capitales, la alta dolarización de carteras, los golpes de mercado y los desequilibrios productivos, todo lo cual generan la consabida restricción externa y la falta de dólares recurrentes. producen las crisis y el aumento de la pobreza.

Análisis de la situación:

aglomerado urbano registró que :

  • el porcentaje de hogares por debajo  de la línea de pobreza ( LP) alcanzó el 27,7 % de hogares, en ellos residen el 36;5% de personas.
  • Dentro de éste conjunto ( mencionado en 1) se distingue un 6,8% de hogares por debajo de la línea de indigencia ( LI) que incluye al 8,8% de personas.
  • Esto implica que para el universo de los 31 aglomerados urbanos que compone la Encuesta Permanente de Hogares; por debajo de la LP se encuentran 2.684.779 hogares, que incluyen a 10.643.749 personas y, dentro de éste conjunto 660.494 hogares se encuentran por debajo de la LI, que representa a 2.568.671 personas indigentes.
  • Evolución con respecto al segundo semestre de 2001: Con respecto a dicho período la estadística nos muestran por un lado una reducción del 0,2% con respecto a la Línea de hogares por debajo de la línea de pobreza y de un 0,8 % de personas por debajo de la misma. La contra cara de ésta situación es el aumento de la indigencia ya que la Indigencia mostró un aumento del 0,7 % de hogares y de 0,6 de personas que han caído por su situación por debajo de la línea de indigencia.

Fijaremos a continuación los conceptos de línea de pobreza e indigencia para una mejor comprensión de lo expresado:

  1. Línea de Pobreza: Procura establecer, a partir de los ingresos de los hogares , si estos tienen capacidad de satisfacer – por medio de la compra de bienes y servicios- un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales. De esta manera, los hogares que no superan ese umbral o línea son considerados hogares y/ o personas pobres.
  2. Línea de Indigencia:Procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas. De esta manera, los hogares y/o las personas que no superan ese umbral o línea son considerados indigentes.

Pobreza e ingreso: brecha de la pobreza en función de los ingresos: Los analistas del INDEC destacan que “ los ingresos en el período estudiado aumentaron a un nivel similar a la Canasta Básica Total, lo que dio lugar a la reducción de la tasa de pobreza; y menos que la Canasta Básica Alimentaria, lo que explica el aumento de la indigencia del conjunto de la población en el promedio del semestre en estudio”. Al respecto la medición del INDEC determinó que “ el ingreso total familiar promedio de los hogares considerados pobres fue de $ 58.472, mientras que la Canasta Básica Total promedio del mismo grupo de hogares alcanzó la cifra de $ 93.177”.

Teniendo en cuenta que la brecha de la pobreza es la distancia es la distancia entre los ingresos y las canastas de los hogares pobres se puede observar las siguientes conclusiones:

  1. La brecha de la pobreza de los hogares se ubicó en el 37,2%
  2. El ingreso total familiar promedio de los hogares pobres  fue de $ 58.472, mientras que la Canasta Básica total promedio del mismo alcanzó la cifra de $ 93.177. ( Lo que hace una diferencia negativa de $ 34.705 que representa un 37.2 % menos para completar el valor de la canasta).

Análisis de la Indigencia:

Anteriormente mencionamos que la incidencia de la indigencia en los hogares argentinos alcanzó al 6,8% de ellos.

Analizando las cifras de la brecha entre la canasta básica e ingresos de los hogares podemos concluir que:

  1. La Canasta básica promedio del hogar indigente alcanzó la cifra $ 40.857, mientras que los ingresos total del grupo familiar sumó $ 26.600. De ello se desprende que la brecha monetaria promedio de los hogares indigentes para el primer semestre del año ha sido de $14.257, lo que representa una diferencia del 34.9%.
  2. Lo que significa que, en promedio, los hogares indigentes tienen una distancia de $14.257 entre sus ingresos y el valor de la línea de indigencia, y que sus ingresos se encuentran un 34,9% por debajo de la línea de indigencia. En el caso de los hogares pobres, la distancia se refiere a la línea de pobreza, y es de $ 34.705, lo que implica una brecha del 37,2%.

Población por grupo de edad según condición de pobreza:

A continuación, veremos con más detalle el vínculo entre pobreza y los grupos de edad que completan el conjunto según su condiciones de pobreza para el primer semestre del corriente año, tenemos los siguientes resultados expresados en porcentaje que:

  1. Edad 0-14 años : Pobres indigentes: 12.7, Pobres No Indigentes 38.2 ; total de pobres 50.9. No pobres 49, 1.
  2. Edad 15-29 años : Pobres indigentes: 11. 4, Pobres No Indigentes32.0 ; total de pobres 43.4. No pobres 56.6
  3. Edad 30-64 años: Pobres indigentes: 7.3 , Pobres No Indigentes 24.7 ; total de pobres 32.0. No pobres 68.0
  4. Edad 65 – más. Pobres indigentes: 1.9 , Pobres No Indigentes 10.2 ; total de pobres 12. 1. No pobres 87.9

Conclusión:  A simple vista se puede apreciar que el primer grupo, el que corresponde a la infancia y a la niñez es el sector más afectado por la pobreza y la indigencia, superando en el total a aquellos que son considerados no pobres.. Siendo también muy alta la tasa de indigencia y pobreza para el segundo rango considerado.

Analizando con más precisión la franja del grupo etario que va desde los 0 a 17 años y por condición de pobreza, tomando como base 100, en porcentajes arroja las siguientes cifras

Rango de edadTotal PIP.N.IT.PN.P
 100100100100100
0-527.723.726.225.529.9
6-1137.435.839.138.336.5
12-1734. 940.634.736.233.5

Ref: P.I pobres indigentes; PNI pobres no indigentes, T.P total de pobres;  NP No pobres. Fuente INDEC cuadro 3.3 E.P.H. 1 semestre 2022.

Conclusión del cuadro: El cuadro nos muestra la cruda realidad del tramo de los recién nacidos hasta los 17 años, es decir prácticamente una gran parte de la población que se sumaron a la misma en el presente siglo un alto porcentaje se desarrolla y sobrevive en situación de pobreza y/ o indigencia desarrollándose en forma deficiente , porqué no han podido acceder a la canasta mínima de alimentos.

Para completar el informe y el cuadro de situación un informe de UNICEF denominada Encuesta Rápida Sobre la Situación de la Niñez y la Adolescencia 2022, de reciente difusión ( 18/08/22), nos detalla que más de un millón de niños, niñas y adolescentes en el último año, en Argentina dejó de comer alguna comida – desayuno,almuerzo, merienda o cena por falta de ingreso, una situación que también se extiende y afecta a unos 3 millones de adultos.

La falta de recursos, dice el informe, también condiciona la salud, uno de cuatro hogares dejó de ir al médico u odontólogo, casi un 20% suspendió la compra de medicamentos. Además, más de un 30 por ciento tuvo que recurrir a ahorros o al pedido de dinero a familiares para hacer frente a las necesidades básicas. Ante la falta de recursos el veinte por ciento de los hogares recurrió al endeudamiento, principalmente con un crédito de ANSES, un crédito bancario o apeló a prestamistas informales, situaciones que ocasionan erosiones adicionales sobre los ingresos disponibles.

El riesgo de inseguridad alimentaria también se refleja en el hecho de que el treinta y seis por ciento de los hogares con chicas y/o chicos dejó de comprar algún alimento por no tener dinero. Sin embargo, este promedio esconde fuertes disparidades, llegando al cincuenta por ciento en hogares que reciben la Asignación Universal por Hijo ( AUH), la tarjeta Alimentar, u otro beneficio social.

La insuficiencia de ingresos también favorece que las y los adolescentes realicen actividades económicas que tienen impactos negativos sobre sus trayectorias escolares, entre otras vulneraciones de derechos, que deben ser garantizados positivamente por el Estado.

Corolario:

No cabe duda alguna que vivimos una época sumamente compleja en la cuál asistimos a una extraordinaria e inédita concentración del poder. La riquezas y la influencia social está en manos de un núcleo cada vez mas reducido y restringido de la sociedad. Como contrapartida, en el otro extremo de nuestra sociedad, una inmensa mayoría de la población es relegada a la marginación, la exclusión la indigencia y el hambre.

Decíamos que en los albores del retorno a la democracia se afirmaba que con la Democracia se come, se cura y se educa, a casi cuarenta años de ello esta definición sigue siendo la gran deuda pendiente de éste periodo caracterizado por una “ democracia formal” donde no ha llegado a implementarse e instaurarse un Estado con justicia social; principalmente porqué a partir de 1976, la oligarquía financiera, logró la hegemonía y el dominio del poder político que con el regreso de la democracia el 10 de diciembre de 1983, estos sectores, que dieron su apoyo a la dictadura, imponen sus condiciones creando consensos en función de sostener “ la gobernabilidad” del incipiente proceso democrático garantizando el proceso de concentración capitalista pos dictadura militar ante la agudización de los conflictos sociales, que tuvo su explosión en diciembre del 2001.

Decíamos que en los albores del retorno a la democracia se afirmaba que con la Democracia se come, se cura y se educa, a casi cuarenta años de ello esta definición sigue siendo la gran deuda pendiente de éste periodo caracterizado por una “ democracia formal” donde no ha llegado a implementarse e instaurarse un Estado con justicia social; principalmente porqué a partir de 1976, la oligarquía financiera, logró la hegemonía y el dominio del poder político que con el regreso de la democracia el 10 de diciembre de 1983, estos sectores, que dieron su apoyo a la dictadura, imponen sus condiciones creando consensos en función de sostener “ la gobernabilidad” del incipiente proceso democrático garantizando el proceso de concentración capitalista pos dictadura militar ante la agudización de los conflictos sociales, que tuvo su explosión en diciembre del 2001.

A partir de allí comienza un nuevo escenario, donde el reclamo social de mayor participación en la construcción de un proceso de democracia  real empoderados en sus derechos, los sectores dominantes empiezan ante el temor del derrumbe de sus negocios, a señalar e instalar por los medios hegemónicos de comunicación el peligro de la “in gobernabilidad” Retomando la frase del inicio y sintetizando con el comentario, se podría decir que en una democracia formal no es posible ése reparto social que rompa con el núcleo duro de la pobreza e indigencia necesario para dar cumplimiento a esas tres premisas básicas, cuando en el marco de un gran proceso de concentración de capital – los aparatos del Estado están cooptados por la oligarquía financiera y su burocracia política y judicial.. Romper ése núcleo duro que se sostiene a través de un discurso falaz con frases como “ política de estado” “ consensos partidarios” “ mesas de dialogo”, y profundizar los procesos    para llegar a establecer una justa redistribución de los ingresos delineando formas de participación democrática que haga realidad la frase que con la Democracia se come, se cura y se educa.

Mientras tanto la burguesía transnacional sigue en la búsqueda de la manera de seguir sometiendo y extrayendo riquezas, fugando capitales y como garantizar “ gobernabilidad” que protejan sus intereses, en nombre del proceso democrático formal que les brinda las posibilidades “ legales” de sus negociados y que tienen como consecuencias directas el hambre, la miseria y las enfermedades que azotan  una gran mayoría de la población en general y a la niñez y adolescencia, como futuro de la patria, en particular.

Dejando una frase de Eduardo Galeano para la reflexión:

“ Los niños pobres son los que
más sufren la contradicción entre
una cultura que manda a consumir
y una realidad que lo prohíbe.”

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