Crónicas del mundo

Seguimos recorriendo la maravillosa Shangai

13 Jun, 2021 Leonel Sánchez Alpino

Por Silvia Franchi.

SHANGHAI MODERNA

Shanghái es una ciudad que sorprende permanentemente, por sus contrastes,  su  historia y su combinación perfecta entre lo antiguo y lo moderno. Comenzamos recorriendo la zona del Pudong o Nueva Área de Pudong, que es el distrito financiero y comercial más activo de Oriente, particularmente desde 1990. Allí están la Bolsa de Shanghái, el edificio Oriental Pearl Tower por su torre en forma de perla y que es  a la vez la tercera torre de televisión más alta del mundo, el Jin Mao Tower y el Shanghái World Financial Center.

El Pudong se alza a las orillas del río Huangpu, y la ciudad se desarrolla tanto al Oeste como al Este del río. No tiene nada que envidiarle a la Manhattan neoyorquina. El gobierno chino convocó a grandes arquitectos  y urbanistas para diseñar esta zona, aunque rechazaron propuestas  demasiado innovadoras y eligieron algo más pertinente a un gran distrito financiero. Las torres llegan a medir 420 metros de altura, con 88 plantas de oficinas. Todo este desarrollo va de la mano de grandes inversiones internacionales. Pareciera que China es el país comunista más capitalista del mundo.

También Shanghái tiene su obelisco.

Este desarrollo trajo aparejado el desmantelamiento de viejos centros urbanos llamados “aldeas”, zonas muy pobres en las que la gente vivía hacinada. Les ofrecieron mudarse a otros lugares alejados de la ciudad, para erigir modernos edificios. Algunos  habitantes lo aceptaron, pero otros optaron por resistirse, en virtud de que allí vivieron cinco o seis generaciones de sus antepasados y lamentablemente llegaron al suicidio. Es una realidad social que traen los crecimientos de las megalópolis, aparejan cambios exponenciales a los que no todos pueden adaptarse.

Modernos barcos de pasajeros navegan por el río; son muy confortables y cuentan con restaurantes y todas las comodidades.

Asistimos a un local de venta de perlas, infaltables en China, en donde se venden joyas muy bellas y delicadas a precios tentadores. Las perlas en China tienen  una tradición milenaria, simbolizan la modestia, la pureza y la unión feliz, por lo que constituyen un hermoso regalo de bodas. Hay perlas negras, que representan misterio, libertad, fuerza y riqueza. Son aconsejables para mujeres de personalidad marcada y gran fuerza interior. Las perlas rosas significan energía, logros, fama, romance y gran fortuna.  Las  perlas blancas tienen muchas representaciones:  pureza, verdad, fertilidad,  inocencia,  sencillez,  fe y honestidad, también  paz y protección. Con todos estos atributos merecen que figuren en nuestra lista de deseos.

Luego nos dirigimos al Museo de Shanghái, que alberga una colección muy vasta de la historia de China, con profusas colecciones de bronces, porcelanas, indumentaria de los pueblos originarios, monedas, caligrafía, pintura, objetos míticos, etc.  Todas las piezas se exhiben con excelente distribución e iluminación.

Al ingresar sorprende la cúpula vidriada, rodeada de una iluminación que emula las estrellas.

Nos encontramos con hermosas piezas de laca rojiza china, de perfecta manufactura y con bajo relieves muy bonitos. Los jarrones y otros objetos son emblemáticos de la cultura china y tienen mucho valor.

Sobresalen los objetos de bronce de Baoji, de gran antigüedad, que demuestran que los chinos siempre fueron muy detallistas en la manufactura de los materiales. Estos objetos son muy antiguos y se encuentran increíblemente preservados.

Resultan muy interesantes las artesanías en las que se muestran a los antiguos pobladores con su indumentaria típica, relacionada con la tribu a la que pertenecían. La vestimenta está realizada en telas confeccionadas en telar y combinadas con sedas, de hermosos colores.

Se ve a la mujer vestida con un pantalón, una túnica y un poncho de lana, con ornamentaciones coloridas y muy bonitas.

También se exhibe ropa masculina, con pantalón y chaleco ornamentados.

No podían faltar las porcelanas, algunas muy antiguas que pudieron preservarse milagrosamente. Los ingleses han importado históricamente las porcelanas de China y las han imitado como “Bone China”. Las porcelanas nunca faltaron en los palacios de reyes y nobles europeos, desde jarrones a vajilla para distintas ocasiones. Las porcelanas se clasifican de acuerdo a las dinastías chinas y sus distintas épocas.

También hay vajillas artesanales con pequeños cuencos, que servían para probar distintos platos en pequeñas porciones. Esta tradición se sigue en algunos restaurantes en la actualidad.

Se puede apreciar la caligrafía china antigua, realizada sobre tela.

En el salón de las cerámicas hay esculturas de gran tamaño, guerreros, animales, figuras míticas, etc.

Nos marchamos del Museo para relajarnos en un barrio “chic” de Shanghái, una especie de Soho, es decir una zona de construcciones que pertenecieron a la concesión francesa de los siglos XIX y XX que ha sido totalmente reciclada. En esta zona hay  galerías de arte, restaurantes, artesanías, boutiques, heladerías, cafeterías, como en cualquier otro lugar de las ciudades modernas. El  barrio se llama Tianzifang, es encantador y exclusivo y caro.  Vale la pena visitarlo para pasar un buen momento.

Terminamos nuestro día y vamos a descansar para conocer la Venecia cercana a Shanghái, la ciudad de Suzhou.

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