Crónicas del mundo

China, quinta entrega: Las cuevas de Longmen

23 May, 2021 Leonel Sánchez Alpino

Por Silvia Franchi

Durante nuestro segundo día de estadía en Luoyang visitaremos un complejo muy grande llamado las cuevas de Longmen y los 10.000 Budas, situadas a 12 kilómetros de la ciudad. También se denomina a estas cuevas y grutas la Puerta del Dragón, es un sitio rodeado de montañas y atravesado por el río Yu. Según la leyenda el Gran Yu, señor de las inundaciones, partió la montaña en dos para poder liberar a un dragón que se encontraba prisionero en el interior y así fue como se formó este lugar maravilloso.

Las cuevas de Longmen cuentan habitualmente con miles de visitantes diarios, mayoritariamente chinos, interesados en su historia y en los logros que fueron capaces de realizar sus antecesores. Las cuevas fueron construidas durante la dinastía Wei del Norte y fue capital del Imperio Chino en el año 495 de nuestra Era. Se esculpieron y tallaron miles de esculturas, se cuentan aproximadamente 2.345 grutas y nichos, 2.800 inscripciones y cerca  de 100.000 imágenes religiosas budistas. Las dinastías que gobernaron esta región practicaban la religión budista.

Las Grutas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. Las imágenes encargadas por los distintos emperadores se hacían para honrar a sus ancestros, agradecer las buenas cosechas y los hijos recibidos. Lamentablemente y antes de ser declaradas Patrimonio de la Humanidad, sufrieron robos, vandalismo, se cortaron muchas cabezas para llevar como trofeos a distintos museos y lamentablemente deterioraron el lugar histórico y cultural.

Comenzamos nuestro recorrido y ascenderemos por unas escaleras de madera que nos llevan a caminos angostos que nos permiten ver las imágenes de cerca. Pese a que es un lugar muy concurrido, hay mucho respeto y se conserva la calma. El disparador de la cámara no tendrá tregua. En primer lugar, veremos el río Yi que nos conduce a las cuevas.

Luego ascenderemos por las escaleras y pasillos de madera.

Y comenzamos a ver las cuevas, dentro de las cuales hay budas, todos diferentes y realizados por distintos escultores. Su construcción se fue desarrollando durante cientos de años, a medida que los sucesores de las distintas dinastías encargaban las obras.

También hay bajo relieves con distintas figuras e inscripciones.

Se puede observar al Buda con personas que lo rodean (probablemente sean discípulos), figuras míticas y detrás se ve el coloreado de la roca. Es la gruta de Guyang, la más antigua del complejo. Cuenta con tres niveles de nichos con estatuas grabadas con el nombre del artista y la fecha de creación.

Podremos apreciar representantes de la Dinastía imperante, de tamaño muy grande y con expresiones que manifiestan su jerarquía de poder. La escultura está rodeada por otras cuevas con budas más pequeños.

Algunas figuras están compuestas por el buda sentado sobre la flor de loto y sus discípulos. Se ven las consecuencias del vandalismo.

Hay cuevas que parecen murales, que despiertan admiración por la magnitud de la obra y el duro trabajo realizado por el artista.

Algunas personas van muy bien vestidas, haciendo honor a la importancia del lugar y por qué no, para exhibir su belleza, como una simpática mamá china con su hijo, vestidos en la misma gama de colores.

Otras figuras humanas son guerreros. Recordemos que los emperadores contaban con gran número de guerreros, tanto para vigilar los Palacios y pagodas como para salir al combate y conquistar nuevas tierras.

Un buda sostiene en su mano el Palacio, probablemente mostrando su responsabilidad de cuidar el lugar adonde se encontraban el Emperador, su familia y los nobles que conformaban el séquito.

Nos encontramos con una figura sagrada de 15 metros de altura, probablemente realizada en el año 600 durante la Dinastía Tang. Siempre se encuentran figuras más pequeñas que rodean a los budas. Si comparamos estas obras, pensemos que el David de Miguel Ángel que se encuentra en Florencia, tiene 5,17 metros de altura.

Los grupos de chinos que visitan el lugar pueden utilizar alguna indumentaria que los distinga; pudimos observar un grupo de modelos que estaban de visita, todas muy bellas, elegantes, perfectamente maquilladas y con una expresión corporal profesional. Tenían tapados de color rojo iguales que las distinguían del resto. Son mujeres más altas que la media de la población femenina.

Desde abajo se puede obtener una visión panorámica de las obras, y las escaleras y pasadizos están construidos para obtener las mejores vistas.

También hay una especie de panel con cientos de budas pequeños, algunos de 2 cm de altura, todos diferentes, un  trabajo con miles de detalles.

Otras imágenes interesantes:

Nos encontramos con una imagen muy grande, el Buda Vairocana, el más famoso del complejo. Mide más de 17 metros de altura y es el más venerado. Las ofrendas florales son exuberantes y muy coloridas.

La peonía es la flor nacional de China, designada así por la Dinastía Qing en 1903. Es una flor de color rojo brillante, muy bonita. Se la considera una flor medicinal, que combate la epilepsia  en los niños. No se cuenta con información científica al respecto, pero es un símbolo.

Cruzamos el río a través del puente y del otro margen nos despedimos de las grutas con una hermosa vista panorámica e inolvidable.

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