Crónicas del mundo

Shanghai, la perla china (sexta entrega)

06 Jun, 2021 Leonel Sánchez Alpino

Por Silvia Franchi

Shanghái es una de las ciudades más impresionantes y casi futuristas de China, quizá la más bella y cosmopolita. Fue fundada en 1902 con el objetivo de expulsar a los extranjeros y a la propia Dinastía Qing. En 1921 se funda en Shanghái el Partido Comunista Chino. En 1937 es tomada por los japoneses, quienes la controlaron hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Como ya se ha explicado en otra entrega, los chinos no quedaron en buenos términos con Japón, y difícilmente se vean turistas provenientes de esa nación porque existe un rechazo visceral hacia los japoneses.

Tiene un aeropuerto muy grande y se puede llegar desde cualquier lugar del mundo. En nuestro caso partimos desde Xian en un tren nocturno con camarote, toda una aventura, con un recorrido de 14 horas. Los trenes con camarote son del estilo de los Talgo españoles y no son trenes de alta velocidad. Es imperdible viajar en tren cuando se visita China, ya que la experiencia enriquece y es algo distinto, nos permite mezclarnos con su pueblo y sentirnos parte de ese mundo por algunas horas. En la sala de espera de la estación de Xian nos preparamos para realizar este periplo. Se trata de trenes que disponen  de muchos vagones con camarotes, todos para cuatro personas con camas cuchetas.

Excepto que se trate de un grupo de cuatro personas, los trenes siempre van completos, por lo tanto habrá que compartir el camarote si viaja una persona, dos o tres. Son dos cuchetas por lado y en el medio hay una pequeña mesa. El espacio para las maletas es reducido; recordemos que se trata de una aventura o de vivir algo nuevo. Si se desea comodidad, se puede tomar un avión, que es más costoso.

Los camarotes dan a un pasillo que cuenta con una baranda para hacer estiramientos. Muchos pasajeros salen para relajar las piernas y es bueno imitarlos.

Los chinos llevan una mochila con comida, de la que sacarán potes con fideos con salsa, galletitas, sándwiches, bebidas, termos con té, etc. Se puede llevar alguna comida, pero el viaje es nocturno por lo tanto el camarote es para dormir. Para los niños será toda una aventura y por qué no, para los grandes también. El vaivén del andar del tren nos llevará a dormir de una manera diferente.

Cuando asoma el día, estaremos llegando a la Estación de Trenes de Shanghái y nos alojaremos en nuestro hotel para recuperar una cómoda cama y una ducha refrescante. Es interesante recorrer los alrededores del hotel, sus negocios, restaurantes, clínicas, lugares para masajes, etc. Shanghái cuenta con red de subterráneos, los nombres de las estaciones están escritos en chino, por lo tanto puede ser complicado ir por cuenta propia.

Al día siguiente podremos conocer esta ciudad sorprendente, enorme y una de las más pobladas del mundo con 24 millones de habitantes, más todos los que van por el día por turismo o negocios.

Antiguamente fue una ciudad  dedicada a la pesca y a la fabricación textil. Yace en el delta del río Yangtsé, en la costa oriental del mar de China. Los primeros habitantes eran los que huían de los mongoles hacia 960/1126 de nuestra Era. En 1842 se firma el Tratado de Nankín, por el cual se celebra la Concesión Internacional de Shanghái, conformada por catorce potencias extranjeras. Se fue convirtiendo en un polo financiero y comercial a partir de 1930, de allí la diversidad arquitectónica que tiene, hay numerosos edificios de estilo inglés, francés y zonas chinas antiguas, es decir que es una ciudad ecléctica. En 1941 con la guerra del Pacífico la población europea comenzó a emigrar y tras la revolución y guerra civil en 1949, Shanghái queda a la deriva sin recibir inversión extranjera.

Durante la década de 1990, Shanghái se reconvierte en centro financiero y turístico, siendo sede de numerosas empresas multinacionales y bancos poderosos. Este crecimiento se acompaña de la construcción de rascacielos vanguardistas, modernos y altísimos, que reemplazaron a los viejos barrios precarios que se asentaban en esa área. Actualmente es el mayor puerto del mundo por volumen de mercancías. Hoy es una ciudad muy rica y lujosa, una verdadera megalópolis.

Los chinos que viven en esta ciudad deben tener altos estándares de educación y aspiraciones, ya que la renta de la vivienda es muy cara. El gobierno chino facilita que los jóvenes con talento puedan estudiar y trabajar, ofreciendo días intensos de trabajo combinados con otros días libres, flexibilidad que les permite emprender una carrera profesional.

La Ciudad Antigua

Recorrer la Ciudad Vieja,  símbolo del pasado colonial, que fuera epicentro de las actividades financieras de otra época, con grandes ganancias y grandes pérdidas. es una buena opción para comenzar a conocer esta ciudad tan bella y de dimensiones extensas. Tiene forma circular, ya que fue una antigua ciudad amurallada entre 1555 y 1911, es decir que fue levantada en el siglo XVI. Las murallas se habían construido para defenderse de los saqueos japoneses.

La Ciudad Vieja se encuentra muy bien conservada, con sus edificios de arquitectura tradicional en color rojo laca,  decoración suntuosa y carteles en brillante dorado. Hay numerosas calles laberínticas para perderse, con locales muy agradables que venden comidas, antigüedades, artesanías y souvenirs. Circula mucha gente pero se respira calma.

Es un barrio que tiene una gran vorágine de gente que va de compras, a almorzar, a tomar una sopa de cangrejo, turistas curiosos de todas las nacionalidades, que lo hacen muy interesante y alegre. Hasta se puede tomar un café en Starbucks.

Los puestos callejeros están preparados para recibir a los visitantes. Hay mucha oferta de comidas al paso. Hay porciones de tortas dulces y otros productos irreconocibles por los occidentales.

Se ofrecen comidas chinas que son una rareza,  o exquisitas sopas de cangrejo.

La ciudad está a las orillas del río Yuyuan, con hermosos edificios, pequeñas embarcaciones de arroz, que otrora fueran el medio de transporte, patos realizando un paseo y peces carpas que esperan los alimentos que les ofrecen los visitantes. Darles de comer a los peces es una tradición en todo Oriente.

Sobre el río se erige la Casa de Té, uno de los rincones más bellos de la ciudad, con un puente en zig-zag y una vista espectacular.

La barcaza y la edificación nos invitan a sumergirnos en ese pasado apasionante, el de una cultura muy rica e interesante.

Recorremos los Jardines de Yuyuan, jardín clásico chino fundado en el siglo XVI por una familia de comerciantes adinerados cuya casa puede visitarse y que muestra el diseño que emula a la Dinastía Ming. Los árboles parecen brotar de las rocas, y es uno de los principales centros de interés de Shanghái. Hay templos budistas y taoístas que otorgan a la ciudad ese sabor antiguo, rodeado por la modernidad de la ciudad nueva.

Las rocas son una barrera de protección que amparaba a los moradores de las viviendas de posibles ataques o saqueos. Las piedras tienen un alto contenido simbólico y milenario en China.

El Jardín Yu invita a un paseo relajante, con mucho verde y sumamente cuidado.

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Se conserva la sala de una casa de una familia rica, la del Dr. Sun Yetsen, con importante mobiliario, aunque es un lugar despojado y espacioso, típico de la cultura china.

Visitamos una casa muy antigua con numerosas habitaciones que hoy constituyen un bazar con ofertas de arte y artesanías muy refinadas.  En Shanghái de pueden encontrar artesanías en laca rojiza, pinturas y objetos realizados con buen gusto y precio acorde a la calidad. Hay muñecas vestidas con indumentarias diferentes de seda, en colores vibrantes y con rostros finamente trabajados. Oras son figuras chinas muy simpáticas, se ofrecen sombrillas, abanicos, pequeños biombos de laca, cuadros pintados en laca. Todos los objetos son sorprendentes.

Será difícil resistirse a llevar algún recuerdo. Además, en Shanghái se encuentran las mejores lacas y artesanías,  es decir  que es un lugar elegido por los artistas.as.

Seguimos por caminos laberínticos y recorremos una antiquísima casa, exponente de aquellas épocas del 1600.

La casa disponía de un pequeño teatro en el que se ofrecían obras de entretenimiento para la familia noble y sus invitados.

En sus muros no falta el dragón protector, figura mítica y legendaria de la cultura china y adorada en un punto máximo. Muchos matrimonios buscan tener hijos, de ser posible, en el año del Dragón del horóscopo chino, por considerarlo el más afortunado y fuerte del Zodíaco.

Y ventanas que eran cuadros naturales, desde los que se puede ver la vegetación del jardín.

La Ciudad Antigua merece visitarse, por su historia, su color, su gente, su arte y sus comidas. Almorzamos y continuamos nuestro recorrido por la ciudad que se ofrecerá en la próxima entrega.

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