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Previando el clásico: la tarde de la avalancha

03 Dic, 2021 Facundo Benitez

A dos días de un nuevo clásico platense, recordamos la tarde en que la tribuna visitante del Bosque se derrumbó tras un gol gritado por el público pincharrata, en una de las primeras tragedias del Fútbol Argentino.

Por Francisco Gil

Si bien es cierto que la violencia y la intolerancia para con los hinchas rivales es reflejo, principalmente, de la sociedad actual, no quita que los clásicos siempre se hayan vivido de manera intensa, por parte de ambas veredas, desde que el fútbol es tal. Uno siempre le quiso ganar al otro y viceversa, por lo que los goles siempre se gritaban como si de una final se tratase.

Tal es el caso del encuentro entre Gimnasia y Estudiantes del 28 de mayo de 1959. Ambos equipos ya movían multitudes en la Ciudad y, sobre todo, se trataba, hasta ese entonces, de un encuentro muy parejo. Ambos ya habían transitado por la segunda división y Estudiantes, aún no había conseguido los títulos que obtendría poco menos de una década después.

Pocos registros hay de ese encuentro. Desde luego, no fue televisado; registro fotográfico, por ahora, existe sólo uno, y la situación en la que llegaban ambos equipos no era la mejor. Si bien se jugaba recién la fecha 5, Gimnasia, por su parte, venía de tres derrotas y tan sólo una victoria; por otro lado, Estudiantes también había ganado sólo uno, sumado a dos derrotas y un empate en las cuatro fechas anteriores.

Pero como ya se sabía en aquella época, los clásicos son un partido aparte, por lo que el Juan Carmelo Zerillo estaba colmado. Pinchas y triperos se habían acercado hasta el Bosque para presenciar el partido que frenaba a la ciudad, a pesar de que ninguno de los dos llegaba en alza.

Es por eso que, a los 25 minutos del primer tiempo, cuando el delantero albirrojo Héctor Antonio anotó el 1-0, el eufórico grito de gol que bajó de la tribuna visitante provocó un derrumbe en la estructura de hierro que sostenía los tablones, por ese entonces, de madera del estadio de Gimnasia.

Lógicamente, el partido tuvo que ser suspendido ante tamaño accidente, y reanudarse seis días más tarde en cancha de Quilmes. Pero el derrumbe fue más que un accidente y se convirtió en tragedia, al provocar la muerte de dos hinchas de Estudiantes que quedaron aplastados entre la multitud y los escombros: Se trataba de Sixto Andín Muñoz, de tan sólo 23 años de edad, y Esteban Sardi, de 67.

No sería primera vez que el público pincha viviría una tragedia así en el Juan Carmelo Zerillo. En 1975, con el equipo dirigido por Carlos Salvador Bilardo peleando el campeonato, la tribuna local donde se encontraban los hinchas de Estudiantes (era un partido en cancha “neutral”) se derrumbaría tras un agónico gol de Juan Ramón Verón ante Rosario Central, dejando, también, una persona fallecida.

Aquel clásico de 1959, como ya se mencionó, se disputó en cancha de Quilmes seis días después, donde Estudiantes ratificó su victoria, terminando el encuentro 2-1, con gol de Antonio Ruggeri para extender el marcador, y con descuento de Joel Cabrera para el Lobo, aunque, después de la tragedia, el resultado haya sido anecdótico.

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