Internacional

Francia: triunfo de la extrema derecha, buena elección de la izquierda y desplome del macronismo

01 Jul, 2024 Leonel Sánchez Alpino

Se votó el primer turno de las elecciones para renovar Asamblea Nacional (la Cámara Baja francesa).

La apuesta de Macron, tras el fuerte revés en los comicios europeos, terminó coronando la primera victoria electoral de la extrema derecha en una elección nacional. Pero aún no está todo dicho. El balotaje es en una semana y, por primera vez, la construcción de un frente republicano ayudaría a la izquierda, no a la derecha.

"La extrema derecha está en las puertas del poder", sentenció el primer ministro y joven dirigente macronista Gabriel Attal en medio de una noche electoral que sacudió a la política francesa. Con una participación que se espera sea récord y ronde entre 65 y 70%, Reagrupación Nacional (RN), la fuerza que comanda Marine Le Pen, ganó su primera elección nacional de su historia y confirmó el crecimiento que ya se había visto en los recientes comicios europeos. Se impuso con 33,2% de los votos en la primera vuelta de las elecciones legislativas anticipadas, convocadas por el presidente Emmanuel Macron, en una jugada que ya está claro le salió mal: su fuerza, Ensemble, quedó tercera, lejos, con 21%.

La desesperación del establishment político -y sin dudas también del económico- no solo se debe a esta victoria de la extrema derecha, sino a que por primera vez desde que la familia Le Pen empezó a colarse en los primeros puestos electorales, allá por 2002, la segunda fuerza no es la derecha tradicional o la nueva derecha moderna de Macron, sino una coalición de izquierda: Nuevo Frente Popular (NFP) con 28,1% de los votos. En otras palabras, por primera vez, la construcción de un frente republicano o cordón sanitario para frenar la llegada al poder de la extrema derecha racista y violenta en una segunda vuelta no favorecía a la derecha, sino a la izquierda.

Apenas un puñado de los 577 diputados de la Asamblea Nacional -la cámara baja del congreso francés cuya mayoría define al primer ministro y al Gobierno en este sistema semi presidencial- obtuvieron más de la mitad de los votos en sus distritos y fueron electos en esta primera vuelta. Al cierre de este artículo, 81 ya tienen asegurada su banca: 40 de RN, 32 de NFP y 4 de Ensemble. De los candidatos que pasan al balotaje, por ahora, 447 son de RN, 407 de NFP, 312 de Ensemble y 64 de la derecha tradicional de Los Republicanos.

La mayoría de las bancas, por el contrario, se definirán el próximo domingo 7 de julio en la segunda vuelta. Por eso, ahora empieza una carrera contra el tiempo que definirá si el consenso democrático básico que predominó en los balotajes de los últimos 20 años aún se mantiene.

La mayoría de las bancas, por el contrario, se definirán el próximo domingo 7 de julio en la segunda vuelta. Por eso, ahora empieza una carrera contra el tiempo que definirá si el consenso democrático básico que predominó en los balotajes de los últimos 20 años aún se mantiene.

¿Habrá frente republicano o cordón sanitario para la izquierda?

Los grandes ganadores de la noche fueron Marine Le Pen y el presidente de su partido y su candidato a primer ministro, Jordan Bardella. La veterana dirigente que hace años intenta llegar a la Presidencia celebró "como la responsable política" de RN la victoria, la alta participación electoral y adelantó la estrategia para esta semana: "Prácticamente borramos al bloque macronista", dijo frente a sus simpatizantes y advirtió que "aún no se ganó" porque la elección se define en el balotaje contra "una extrema izquierda de tendencia violenta, antisemita y anti republicana". Casualmente, los adjetivos que durante décadas le endilgaron a ella y a su padre, el dirigente filonazi Jean-Marie Le Pen.

No es una estrategia nueva ni de ella. Fue la estrategia que propuso y logró imponer con éxito Macron para garantizar su supervivencia en las urnas en los últimos años. Se definía como un centro entre dos extremos, igualando la extrema derecha con una extrema izquierda. De hecho, cuando la estrella del seleccionado francés, Kylian Mbappé, un hombre que no esconde su buen vínculo con el presidente, se pronunció sobre estas elecciones en una conferencia de prensa hace solo unos días, advirtió sobre "los extremos", no sobre la extrema derecha nada más.

No es una estrategia nueva ni de ella. Fue la estrategia que propuso y logró imponer con éxito Macron para garantizar su supervivencia en las urnas en los últimos años. Se definía como un centro entre dos extremos, igualando la extrema derecha con una extrema izquierda. De hecho, cuando la estrella del seleccionado francés, Kylian Mbappé, un hombre que no esconde su buen vínculo con el presidente, se pronunció sobre estas elecciones en una conferencia de prensa hace solo unos días, advirtió sobre "los extremos", no sobre la extrema derecha nada más.

Después de siete años de presidencia de Macron y de varias elecciones en las que millones de franceses se vieron obligados a votarlo a él y su fuerza sin ninguna emoción en balotajes para evitar un ascenso de la extrema derecha al poder en el Ejecutivo y Legislativo, esta vez la situación es diferente. Ensemble quedó tercera y sus candidatos quedaron primeros o segundos en un número muy inferior de distritos que los de NFP. Al cierre de este artículo aún no se conocían los resultados finales, pero no parece matemáticamente posible que el oficialismo pueda competirle la primera minoría ni mucho menos una posible mayoría a la RN de Le Pen.

Por eso, la gran pregunta en este momento es si los candidatos oficialistas que quedaron terceros y pasaron el umbral para participar de su balotaje se bajarán de la carrera para ayudar a una victoria de un candidato de izquierda. En principio, ni Macron ni su premier Attal lo dejaron claro anoche.

"Frente a Reagrupación Nacional, es el momento de una gran y clara unidad democrática y republicana para la segunda vuelta", sentenció Macron y ratificó que esa fuerza de extrema derecha "no tiene la solución para el país". Poco después, Attal llamó a los dirigentes oficialistas que salieron terceros, a bajar sus candidaturas para "beneficiar a los candidatos con posibilidades de competir contra la Reagrupación Nacional y con los que comparten algo esencial: los valores de la República". Ni el presidente ni el premier aclararon si esta coincidencia republicana incluye al NFP de izquierda. Y la omisión no es casual.

El veterano líder de izquierda Jean-Luc Mélenchon, en cambio, fue contundente al marcar la posición de su fuerza, como lo hizo en las últimas elecciones. Anunció que los candidatos de la coalición que hayan quedado terceros en un distrito en el que la RN tiene chances de ganar un balotaje se bajarán. "Ni un voto ni una banca más para la RN. Nuestra consigna es clara, nuestra consigna es simple. Cada uno y cada una debe asumir una posición y comprometerse a convencer a los que tiene a su alrededor. De eso depende Francia. De eso depende la República. De eso depende la idea que tenemos de una vida en común", aseguró.

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