Turismo

Historia y presente de una tradición bien platense

Historia y presente de una tradición bien platense
Leonel Sánchez Alpino
31 Dic, 2020

Los vecinos de la ciudad y quienes quieran acercarse de otros distritos, podrán disfrutar, una vez más, de un clásico que comenzó tímidamente en 1950 y esta vez tendrá varias esquinas para disfrutar. Una tradición que crece año a año.

En la primera hora del 2021, y respetando los protocolos sanitarios por el Coronavirus, arderán los muñecos preparados especialmente en distintas esquinas de La Plata. Ya se los puede ver y serán parte de un rito que se repite año a año en la Ciudad: los momos son la puesta en escena de personajes y hechos que marcaron el año que se va y esta vez hay que exorcizar los demonios más que nunca.

La nómina de este 2020 es amplia y variada, ya que habrá representaciones de Alejandro Sabella, Diego Maradona, Covid-19, Homero Simpson, los tres chanchitos, Among Us y la Pantera Rosa, entre otras obras inscriptas en el registro obligatorio de la comuna.

De acuerdo con la normativa vigente, los muñecos debían estar finalizados tres días antes de la quema y no pueden exceder los seis metros de alto. Además, su emplazamiento debía contemplar un radio de seguridad de tres veces su altura. Vienen acompañados por un espectáculo que durará 30 minutos como máximo y la quema se realizará de 1 a 1:30 AM de manera simultánea en toda la ciudad, para evitar la circulación masiva de personas, tal como informó la web del Ente de Actividad Turística Municipal (EMATUR).

Identidad platense

“Si bien hay muchas ciudades, tanto de la Argentina como de otros países, donde se realiza una quema similar para recibir al Año Nuevo, hay ciertas particularidades que destacan la producción de muñecos locales”, explicó Nicolás Colombo, autor del libro “Los Misterios de la Ciudad de La Plata”.

Los momos platenses se caracterizan por sus grandes dimensiones, mientras en otros sitios se hacen a escala humana, y su construcción reúne a los vecinos de un mismo barrio, transformándola en una producción colectiva.

Esta celebración tiene fecha y lugar de nacimiento: la puerta del bar y almacén ubicado en 10 y 40 de don Luis Tórtora en 1950, quien erigió un muñeco de madera y papel para homenajear a un jugador del Club Defensores de Cambaceres del partido de Ensenada. “De allí en más la tradición se dispersó por los diferentes barrios de la ciudad, donde comenzaron a realizarse muñecos que eran quemados durante los festejos del Año Nuevo”, relató Colombo.

Durante las décadas del '60 y '70 se perfeccionaron las técnicas de construcción de esas obras. En 1976, la dictadura prohibió esta celebración, que volvió a realizarse a mediados de los '80 con el regreso de la democracia. Posteriormente los jóvenes y adolescentes tomaron protagonismo y fueron quienes llevaron adelante la elección de la temática, el diseño y armado.

“En los '90 fue el momento de mayor auge, se estima que llegaron a hacerse más 300 muñecos por año”, precisó Colombo, integrante de “La Plata, ciudad oculta”, grupo que realiza recorridas históricas por la Ciudad.

En la quema de momos, como en todo ritual, cada acción tiene su momento y uno de los más esperados es cuando se destapan y dan a conocer los muñecos que sorprenden por la perfección y esfuerzo con los que se produjeron. Estos gigantes forman parte del acervo cultural platense y de la creatividad popular de sus habitantes.

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