Crónicas del mundo
Tailandia: Chiang Mai, reino de orquídeas y elefantes
Por Silvia Franchi.
Tailandia es un país que tiene mucho para ofrecer al visitante, para quienes gustan de la cultura, la naturaleza y desean sorprenderse a cada minuto. Pasarán los años y la experiencia seguirá viva en nuestras retinas y siempre nos despertará alegría recordar todos los momentos maravillosos de nuestra travesía en el Sudeste Asiático.
Hoy visitaremos Chiang Mai, región del norte de Tailandia, adonde se llega en avión desde Bangkok, la capital. Las distancias son muy grandes y la vía aérea facilita que podamos recorrer más en menos tiempo.
El día comienza con una visita a un jardín de orquídeas de múltiples colores y variedades; crecen en el clima perfecto por el calor intenso y la humedad, una fiesta para los sentidos, las orquídeas deslumbran con sus formas diversas y radiantes.

El jardín está cuidado prolijamente y facilita que podamos verlas en detalle en primer plano.


Luego seguiremos el recorrido, dirigiéndonos a un campo de elefantes llamado Maetang Elephant Park. En dicho parque se crían y cuidan elefantes en su reino original que fue invadido por el ser humano. Son animales que necesitan mucho alimento y espacio, además de un río en el cual abastecerse de agua y bañarse para aliviar el calor. Esta región es tropical y muy calurosa todo el año, particularmente en verano, meses en los cuales no es aconsejable viajar porque las temperaturas oscilan entre 35 y 40 grados o más. Los meses de enero y febrero son ideales para realizar y disfrutar la visita.
Seremos recibidos por los elefantes con mucha simpatía. En este Parque hay muchos elefantes que son atendidos por cuidadores, se les ofrece abundante comida que consiste fundamentalmente en bananas y caña de azúcar, también bambú, ya que los elefantes son herbívoros. Los cuidadores tienen una relación de consubstanciación con los animales a su cuidado, se conocen recíprocamente y saben cómo tratarlos. Reciben adiestramiento por años, ya que los elefantes están dotados de buena inteligencia y capacidad de aprendizaje por repetición, por lo que desarrollan muchas destrezas con el adiestramiento. Pueden bailar, jugar a la pelota, levantar troncos de árboles con sus trompas y hasta pintar cuadros muy bellos.

Nos dan la bienvenida y se los puede acariciar ya que son cariñosos e incapaces de atacar, además de que los cuidadores los acompañan en forma personalizada ante la llegada del turista.

Es aconsejable comprar una canasta de bananas y caña de azúcar y donarla para alimentar a los elefantes. La visita de los turistas colabora enormemente para abastecer su alimentación. Comen todo el día y se los mantiene muy saludables. Les sería muy difícil mantenerse por sí mismos, ya que el ser humano invadió su territorio.

Cuando les ofrecemos la comida, nos agradecen con una pirueta que nos sorprenderá porque pueden colocarlos un sombrero sin que nos demos cuenta.

Los animales viven en manada y nacen bastantes bebés, que son cuidados por su mamá y también por el grupo. Hacía poco había nacido Shian, un elefantito muy simpático y tierno.


Nos preparamos para gozar del show que nos han preparado para disfrutar de un gran momento, en el que los elefantes realizarán un paseo de presentación y luego bailarán levantando las patas al ritmo de la música.

Acto seguido jugarán a la pelota, un picadito de fútbol con gol incluido, algo increíble. Verlos jugar nos provocará regocijo al admirar sus destrezas.
Luego harán una presentación en la que levantarán troncos con la trompa y los desplazarán para apilarlos en otro lugar.
La frutilla del postre es la demostración de sus habilidades pictóricas, los elefantes desarrollan la habilidad de la pintura durante más de 7 años de adiestramiento y lo logran con estilo y estética.

Es maravilloso ver las obras terminadas, dignas de reconocimiento y genuinos aplausos.

Nos preparamos para realizar un paseo por el parque en el que nos mostrarán su reino, cruzaremos el río disfrutando de la exuberante vegetación y de un entorno natural deslumbrante.

Durante el recorrido pueden observarse viviendas típicas del lugar, que solamente están en exhibición y sirven como depósito.

Continuando el trayecto descenderemos de los elefantes para realizar un paseo en balsa y disfrutar del verde, de enormes bambúes y vegetación originaria. Los remeros no tienen nada que envidiarles a los “gondolieri” de Venecia.

Retomamos el paseo en elefante y podemos obsequiarles otra canasta de comida que bien merecida la tienen. Llegaremos a un espacio en el que se encuentran los cebúes, animales que sirven para el cultivo de la tierra y como alimento. Existe la opción de realizar un paseo en cebú.


Finalizado el recorrido podremos almorzar y regresar al alojamiento. Volveremos felices por la experiencia vivida y extrañaremos a nuestros queridos y nobles elefantes.
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