Sociedad

La ciencia al rescate del suelo: innovación para un recurso vital

La ciencia al rescate del suelo: innovación para un recurso vital
Facundo Benitez
04 Dic, 2024

Este próximo 5 de diciembre, en el marco del Día Mundial del Suelo, se reitera la importancia de preservar ese componente esencial para la vida en la Tierra.

El suelo no solo es la base de toda la vida vegetal, sino que también sostiene a animales y seres humanos, albergando agua, minerales, aire y microorganismos. A lo largo de los años, los proyectos de investigación sobre su remediación, fertilización y protección han cobrado relevancia. Un equipo del CONICET La Plata, en el Instituto de Fisiología Vegetal (INFIVE), está llevando adelante investigaciones clave para mejorar la calidad de este recurso fundamental.

Uno de los proyectos más destacados explora cómo los hongos micorrícicos pueden intervenir para la remediación de suelos contaminados por metales pesados. Este trabajo, que utiliza especies como Funneliformis mosseae y Rhizophagus intraradices, busca limpiar el suelo de elementos como zinc y cobre, que persisten indefinidamente sin degradarse. En lugar de recurrir a métodos convencionales que dañan las propiedades biológicas del suelo, se busca una solución más sostenible: trabajar con organismos naturales que no solo limpian, sino que también mantienen la salud del suelo. Además, al utilizar especies nativas como Tagetes minuta y Sesbania punicea, la investigación aporta soluciones locales que pueden aplicarse directamente en la región.

En paralelo, el mismo equipo investiga cómo los hongos micorrícicos pueden ayudar a controlar una de las principales plagas que afectan a los cultivos de hortalizas: Nacobbus aberrans, un nemátodo que perjudica a plantas como el tomate y el morrón. Este parásito ataca las raíces, debilitando la planta y favoreciendo la entrada de bacterias patógenas. La solución planteada incluye el uso de hongos saprótrofos, que no solo parasitan los huevos del nemátodo, sino que además estimulan el crecimiento de las plantas, mejorando la salud de los cultivos.

Finalmente, el grupo también investiga la generación de fertilizantes naturales a partir de residuos orgánicos como el orujo de uva. Este subproducto, que normalmente se descarta, se transforma mediante la acción de hongos saprótrofos en un fertilizante que mejora las propiedades fisicoquímicas del suelo, contribuyendo a su fertilidad sin dañar el ambiente. Este trabajo es un ejemplo claro de economía circular, donde se aprovechan desechos para generar productos útiles y sostenibles.

Comentarios