Punto capital

En Pascuas, Carrara destacó el lavatorio de los pies y la Eucaristía en la Catedral

En Pascuas, Carrara destacó el lavatorio de los pies y la Eucaristía en la Catedral
Facundo Benitez
03 Abr, 2026

En la Catedral de La Plata, el arzobispo Gustavo Carrara presidió la celebración del Jueves Santo y reflexionó sobre el lavatorio de los pies y la Eucaristía como dos signos centrales del amor de Jesús, marcado por la humildad, la entrega y el servicio a los demás.

En el marco de las celebraciones de Pascuas, el arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara, presidió este Jueves Santo la Misa de la Cena del Señor en la Catedral platense, donde dejó un mensaje centrado en la humildad, el servicio y el compromiso con quienes más sufren.

Durante la homilía, Carrara profundizó sobre dos de los gestos más significativos de esta celebración para la Iglesia católica: el lavatorio de los pies y la Eucaristía. Según expresó, ambos revelan “la lógica del amor que se abaja”, es decir, una forma de amar que se corre del poder, del privilegio y de la indiferencia para ponerse al servicio de los otros.

En ese sentido, el arzobispo remarcó que, frente a la expectativa de un Mesías poderoso, Jesús elige otro camino. “Se abaja y lava los pies de sus discípulos”, señaló, para mostrar a un Dios que no se impone desde arriba, sino que se ubica en el lugar del servidor.

“El grande se hace pequeño, el fuerte se hace débil, el rico se hace pobre. Todo esto por amor”, sostuvo Carrara, al tiempo que planteó que ese gesto de Jesús rompe con la lógica dominante del mundo y propone una manera distinta de mirar la vida y los vínculos humanos.

A partir de esa escena evangélica, el arzobispo también llamó a reflexionar sobre los modelos sociales que dejan afuera a los más vulnerables. En su mensaje, advirtió sobre una lógica “de pirámide”, donde los débiles quedan relegados, y subrayó que Cristo se identifica justamente con “los más pequeños”.

Por eso, interpretó el mandato de Jesús —“lávense los pies los unos a los otros”— como una invitación concreta a vivir el amor desde el servicio cotidiano, con una actitud activa frente al dolor ajeno y con compromiso hacia quienes más necesitan acompañamiento.

Carrara vinculó además ese gesto con el sentido profundo de la Eucaristía, al afirmar que allí aparece el mismo movimiento de descenso y entrega. “Es la misma lógica”, explicó, al señalar que Jesús no solo se hace servidor, sino que también “se queda entre nosotros pequeño y frágil bajo la apariencia del Pan”.

En esa línea, remarcó que en la Eucaristía Dios se hace alimento para su pueblo, como “pan partido y repartido”, sosteniendo la vida de los creyentes y acompañando sus luchas diarias. Para el arzobispo, ese misterio no puede separarse de la práctica concreta del amor y del servicio.

Sobre el final de su reflexión, Carrara unió ambos signos —el lavatorio de los pies y la Eucaristía— como expresiones de una misma enseñanza de Jesús. Y llamó a no quedarse en la indiferencia, a diferencia de la actitud de Pilato, a quien identificó con el gesto de “lavarse las manos”.

Comentarios