Sociedad
La pérdida de empleo golpea de lleno a la industria y ya cerraron casi 3 mil plantas
La crisis industrial se profundiza en el arranque de 2026. Según el Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA), desde la asunción de Javier Milei ya se destruyeron 79.672 empleos registrados en el sector, mientras que en enero la industria manufacturera explicó 7.336 de los 7.593 puestos perdidos en toda la economía formal.
El cuadro se agravó todavía más en el inicio de 2026. Según el relevamiento, en enero se perdieron 7.593 empleos registrados en toda la economía, pero 7.336 de esas bajas correspondieron a la industria manufacturera. En otras palabras, el sector explicó el 97% de la destrucción de empleo formal del mes, un dato que refleja con claridad la profundidad de la crisis productiva.
Para Daniel Rosato, presidente de IPA, la economía argentina atraviesa un proceso de primarización, es decir, un desplazamiento hacia actividades extractivas y primarias como el agro, la minería y la energía, en detrimento de la producción industrial. Según advirtió, esa dinámica ya tiene consecuencias concretas sobre el empleo, la estructura fabril y la capacidad productiva del país.
“Vemos que, de los 16 sectores que integran la economía, la industria explicó casi todo el desempleo en enero”, sostuvo Rosato, al remarcar que la caída de la actividad y el cierre de fábricas convirtieron al sector manufacturero en el principal expulsor de puestos de trabajo en lo que va del año.
El impacto también se ve en la cantidad de empresas que siguen en pie. Siempre según el informe de IPA, desde la llegada de Milei al poder se perdieron 2.993 plantas productivas en la industria manufacturera. En la actualidad permanecen activas 46.728 firmas, unas 1.812 menos que en el mismo período del año anterior. Para el sector, la destrucción de empleo está directamente vinculada a ese cierre sostenido de empresas.
En este contexto, IPA sostiene que el país muestra un “superávit recesivo”. La expresión apunta a una mejora del frente externo que no se apoya en un crecimiento genuino de la producción, sino en la caída del consumo interno, la retracción de la actividad y la desaparición de empresas. En ese esquema, el modelo económico puede mostrar mejores números comerciales, pero a costa de debilitar el tejido productivo y laboral.
A eso se suma lo que desde la entidad describen como un “efecto pinza” sobre las empresas locales. Por un lado, los costos en pesos siguen subiendo con rapidez. Por el otro, el tipo de cambio se mantiene casi fijo. Esa combinación encarece la producción en dólares, reduce la competitividad de la industria nacional y deja a muchas firmas en peores condiciones para competir frente a las importaciones.