Internacional
Como las restricciones migratorias de Donald Trump afectan al Mundial
La exclusión de un árbitro somalí, las dificultades de varias selecciones para obtener visas y las denuncias de hinchas y periodistas reavivaron el debate sobre el impacto de las políticas migratorias estadounidenses en el desarrollo de la Copa del Mundo.
El Mundial 2026, que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá, comenzó envuelto en una controversia que excede lo deportivo. Diversas delegaciones, árbitros, periodistas e hinchas denunciaron problemas para ingresar a territorio estadounidense debido a restricciones migratorias impulsadas por la administración de Donald Trump.
Uno de los casos más resonantes fue el del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, quien iba a convertirse en el primer juez de su país en participar de una Copa del Mundo. Según reportes internacionales, las autoridades migratorias le impidieron el ingreso al arribar a Miami y, tras varias horas de interrogatorio, fue enviado de regreso a Somalia.

El Departamento de Seguridad Nacional argumentó que la decisión respondió a "problemas en el proceso de verificación de antecedentes", mientras que desde la Casa Blanca señalaron supuestos vínculos con personas investigadas por terrorismo.
En su regreso a su país de origen, el referí fue recibido cuál héroe nacional, además de negar cualquier acusación y aseguró no haber recibido explicaciones claras sobre su exclusión.

Tras la polémica, Artan fue designado por UEFA como el juez principal del duelo entre PSG y Aston Villa correspondiente a la Supercopa Europea.
Las dificultades también alcanzaron a distintas selecciones participantes. Sudáfrica reportó retrasos en la entrega de visas para jugadores y dirigentes, mientras que Irán debió establecer su concentración en México y tendrá restricciones para permanecer en territorio estadounidense durante la fase de grupos. Además, parte de su cuerpo técnico no recibió autorización para ingresar al país.
Irak también denunció inconvenientes migratorios. El delantero Aymen Hussein fue retenido durante varias horas en un aeropuerto estadounidense antes de recibir autorización para ingresar, mientras que un integrante del equipo de prensa fue finalmente rechazado.

La situación generó preocupación entre los aficionados. Organizaciones de hinchas de distintos países denunciaron que numerosas solicitudes de visa fueron rechazadas sin explicaciones oficiales. En Marruecos, por ejemplo, asociaciones de seguidores aseguraron que la mayoría de los pedidos presentados para viajar al Mundial fueron denegados.
Las restricciones también afectan a periodistas acreditados. La Asociación Internacional de Periodistas Deportivos (AIPS) manifestó públicamente su preocupación por la negativa de visas a profesionales de Irán y varios países africanos, cuestionando las dificultades para garantizar una cobertura global del certamen.
Ante las críticas, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, pidió "calma" y recordó que el organismo no tiene potestad sobre las decisiones migratorias de los gobiernos. Sin embargo, sus declaraciones contrastaron con las promesas realizadas meses atrás, cuando había asegurado que todos los aficionados podrían asistir al torneo sin inconvenientes.
Otro foco de debate gira en torno a la posible presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los estadios. Mientras funcionarios federales confirmaron que distintas agencias participarán de los operativos de seguridad, aseguraron que no se realizarán controles migratorios sobre espectadores ni trabajadores.

No obstante, organizaciones sindicales y grupos defensores de los derechos de los migrantes mantienen sus cuestionamientos y advirtieron que podrían impulsar medidas de protesta durante el desarrollo de la competencia.
A pocos días de inciado formalmente el torneo, el Mundial 2026 ya enfrenta una discusión que trasciende el fútbol y pone en el centro de la escena el vínculo entre deporte, fronteras y políticas migratorias.