Crónicas del mundo
Sevilla y su patrimonio cultural: la Catedral
La Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla es uno de los mayores exponentes culturales de la ciudad, un conjunto monumental que junto con su torre de campanario, la Giralda, invita al público a visitarla ya sea por convicciones religiosas o por el interés artístico e histórico de este ícono de gran magnificencia, que se encuentra en el corazón de la ciudad entre el Alcázar y el Archivo de Indias. Fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987.
Por: Silvia Franchi
La Catedral recibió la visita de medio millón de personas durante 2021, provenientes de todo el mundo, especialmente de países europeos, Estados Unidos, y gran cantidad de locales, por lo cual es aconsejable obtener las entradas con anticipación, ya que tiene un aforo limitado por turno para evitar el amontonamiento de la gente. Esto se ha convertido en una regla después de la epidemia del COVID y el aforo se ha instalado. Se trata del templo gótico con mayor superficie del mundo, y es el tercer templo cristiano tras la Basílica de San Pedro (Vaticano) y la Catedral de San Pablo (Saint Paul) de Londres.
Algo de su historia
La Catedral de Sevilla tiene la peculiaridad de contar con la presencia árabe, la cristiana y la conquista de América. Su historia data de 8 siglos, siendo en principio la mezquita de la cultura almohade, construida en 1172 durante el reinado de los musulmanes, quienes construyeron además la torre, similar o casi idéntica a la Kutubía que se encuentra en la capital de Marruecos, Marrakech. De aquella magnífica mezquita se conservan la Giralda (la torre del campanario), el Patio de los Naranjos y la Puerta del Perdón, que daba acceso al recinto.
Cuando Fernando III de Castilla conquistó la ciudad en 1248 comenzó una nueva etapa del templo, convirtiéndose en el más vivo exponente de la fe cristina, aunque en principio los fieles concurrían a la mezquita que se utilizaba como iglesia.
En la segunda mitad del Siglo XIII comienzan los proyectos para reemplazar el templo y se ordena una nueva construcción, debido a que un terremoto en 1356 había dañado su estructura.
En 1401 se diseña la nueva estructura de la Catedral de la ciudad, a la que se le añadieron más adelante la Capilla Real donde fueron enterrados Alfonso X, Beatriz de Suabia y Fernando III. Se construye el templo en el estilo gótico imperante en la época. Las obras continuaron hasta 1506, y sufrieron nuevas adiciones y reformas a través los siglos. La Catedral es la historia viva de Sevilla y sus diferentes etapas históricas, que la hacen una ciudad de enorme riqueza cultural.
Intervino en su construcción el francés Carles Galtés de Ruan (Francia). Está conformada por cinco naves y un crucero, su altura es extraordinaria, así como su superficie de 116 metros de largo por 73 de ancho, iluminada por cien vitrales. Las naves están sostenidas por gran cantidad de columnas. Alrededor de 1420 se añaden una serie de dependencias de estilo renacentista, como la Sacristía de los Cálices y las Capillas de los Alabastros. A partir del siglo XVII se realiza otra renovación de estilo barroco, el imperante en esa época y se edifica la Iglesia del Sagrario. La catedral, como todas las catedrales europeas, se someten a refacciones permanentes para su conservación y siempre se ven sectores que están en restauración.
Cuenta con distintos portales, como la Puerta de la Asunción, la del Bautismo, la del Nacimiento de San Miguel, la del Príncipe, la del Sagrario, la de la Concepción, la del Lagarto, y la del Perdón. Se la puede conocer por fuera dando la vuelta y viendo los detalles de las distintas puertas.
Los espacios interiores
Al ingresar a un espacio tan inmenso se pueden apreciar gran cantidad de obras de arte, esculturas, pinturas particularmente de Francisco de Zurbarán, Bartolomé Murillo y Juan de Valdés Leal, objetos litúrgicos, así como numerosas capillas. El oro abunda por doquier, especialmente en el Altar Mayor, proveniente de la conquista de Hispanoamérica, del actual Perú. La visita está orientada por los cuidadores para seguir un recorrido y organizar el espacio.
El retablo es deslumbrante, el mayor de la cristiandad y llevó 80 años completarlo. Está detrás de unas rejas con fines de preservación, de modo que hay que colocar la cámara entre las mismas para obtener una imagen espléndida e inolvidable. El retablo es inmenso y rico en imágenes representativas de la fe cristiana.
Destaca el órgano, instrumento de enormes dimensiones y bella estética, con obras barrocas en la parte superior. Recordemos que el Barroco es un estilo monumental y recargado, que surge con la Contrarreforma de la Iglesia para atraer a los fieles que se estaban convirtiendo al protestantismo.
En la Catedral se encuentra la tumba de Cristóbal Colón, cuyos restos se trajeron de Cuba en1899, por considerar que la Catedral de Sevilla era el mejor lugar para rendirle homenaje al Descubridor de América. La tumba está sostenida por los cuatro reyes de los antiguos reinos de Castilla, León, Navarra y Aragón.
En la parte inferior se puede leer la inscripción de que se trata de la tumba de Colón.
Hay mucho más para describir acerca del contenido patrimonial de la Catedral que podrá descubrirse en alguna visita futura.
Ascenso a la Giralda
Por una de las puertas laterales de la Catedral se ingresa a la Torre del Campanario, la Giralda. En el ingreso por la puerta Sur de San Cristóbal hay una escultura de la Giralda de gran tamaño. El minarete se conservó desde la época musulmana y en la parte superior se agregaron nuevos niveles, el campanario, la cúpula y una veleta grande con la figura de la Giralda, de allí su nombre por el movimiento giratorio, y pasó a llamarse la Giraldilla.
La subida se realiza por rampas bastante anchas, ya que para llegar a la parte superior en la antigüedad solían utilizarse burros para subir rápidamente y llegar al observatorio. Cuesta arriba y con bastante esfuerzo después de subir el equivalente a 35 pisos llegamos al Campanario, desde el cual se tienen las vistas panorámicas más hermosas de Sevilla, por lo que el esfuerzo valió la pena. En el tramo final hay unas escaleras estrechas y no es aconsejable que suban personas con limitaciones de movilidad o insuficiencia respiratoria.
Se puede ver el crucero de la Catedral desde la altura y apreciar la enormidad de la obra, merecedora de tanto reconocimiento mundial.
Por otro lado se ve el edificio del Archivo de Indias y los patios interiores, con sus característicos techos de tejas coloniales.
Y otra panorámica de la ciudad donde se ve el edificio más alto de Sevilla, en donde se mezclan lo antiguo y lo moderno.
Por último, se puede apreciar la Plaza de Toros, el edificio de la Maestranza, y en otro lateral el Patio de los Naranjos, que dan frutos en invierno y son naranjas amargas.
Final del día y a reponer energías para continuar visitando la Plaza de España en la próxima edición de nuestras crónicas.