Crónicas del mundo

Málaga: una perla en la costa del sol

Málaga: una perla en la costa del sol
Leonel Sánchez Alpino
26 Mar, 2023

Málaga, ciudad vibrante del Mediterráneo, brilla en la Costa del Sol con sus plazas, jardines, museos, playas y restaurantes.

Por Silvia Franchi.

En los últimos años, Málaga se ha convertido en uno de los destinos estrella de España, por su variada oferta cultural, un clima magnífico, playas placenteras y una gastronomía que atrae a más visitantes. También se ha incrementado el turismo de extranjeros, atraídos por su diversidad cultural y gastronómica. Se la puede visitar por un día, pero tendrá sabor a poco. Si existe interés en los museos, plazas y monumentos históricos hacen falta tres o más días y si la intención es la playa soleada, una semana completa.

Antecedentes históricos

Al igual que otras ciudades del sur de España, Málaga fue fundada por los fenicios en el Siglo VIII AC, quienes le dieron el nombre de Malaka, lugar que contaba con riqueza de recursos y posibilidad de crear un puerto. Luego la invadieron y se asentaron los cartagineses en la segunda mitad del Siglo VI AC.

En el Siglo III AC llegaron los romanos y sometieron a los cartagineses, unificando la población. Málaga pasó a formar parte de la Hispania, con nuevas vías de comunicación. Cuando cayó el Imperio Romano, comenzó el dominio Bizantino con los visigodos,  que serán expulsados a finales del Siglo VII DC.

En el año 711 de la era cristiana, la conquistaron los musulmanes, que instauraron un proceso de islamización de la región impulsado por la dinastía Omeya, que se extendería hasta el Siglo IX. Entre 1238 y 1492 Málaga contaba con 15.000 habitantes, la mayoría musulmanes y judíos. En ese periodo se construyó la Alcazaba (que puede visitarse en el presente)  y el Puerto de Málaga,  un  baluarte muy importante para el comercio exterior hacia Granada y que expandió el intercambio comercial vía marítima.

En 1487, los Reyes Católicos invadieron y conquistaron Málaga. Los musulmanes continuaron realizando prácticas religiosas clandestinas por lo cual fueron expulsados gradualmente.

Entre los siglos XVIII y XIX la ciudad sufrió una gran transformación por ser un núcleo mercantil, siendo el comercio la principal fuente de riqueza, mientras la población iba aumentando. Debido a la guerra contra los franceses y la independencia de Hispanoamérica, durante el reinado de Fernando VII (1814-1833) se produjo un estancamiento.

A fines del Siglo XIX e inicios del Siglo XX, la expansión de las fábricas determinó la aparición de una ciudad industrial y obrera, separada  de las zonas burguesas residenciales. Quedaron edificios muy interesantes que fueron las tabacaleras, hoy convertidas en museos. La pesca fue la principal base alimenticia y lo sigue siendo, ya que en Málaga se consume mucho pescado fresco.

La catedral de Málaga, de la Encarnación o “la manquita”

Es imprescindible visitar la Santa Iglesia Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Encarnación, templo que comenzó a construirse sobre una mezquita aljama preexistente, después de la toma de Málaga por los Reyes Católicos en 1487. Está situada frente a la Plaza del Obispo y consiste de una combinación de estilos gótico y renacentista, a los que se le agregaron elementos barrocos a principios del siglo XVIII. La Catedral fue consagrada en 1588, aunque quedó inconclusa. Las obras se retomaron en el siglo XVIII, pero por diversas circunstancias no se concluyeron; le falta una torre, por lo cual ha sido apodada “la Manquita”. Aunque es orgullosamente alta, ya que es uno de los quince templos europeos con mayor altura en sus naves. Para admirarla hace falta un poco de paciencia para poder entrar, ya que hay una gran afluencia de turistas. Se puede apreciar la combinación de estilos en su fachada, clásica con columnas salomónicas y corintias. Se encuentra en perfecto estado de conservación considerando los siglos que pasaron.  

Debajo se muestra la torre que se pudo completar.

La torre inacabada, que no se concluyó en ningún momento y quizá constituya un motivo más de atracción o de curiosidad, se debe que el rey Carlos III prestó ayuda económica a los estadounidenses que se habían alzado contra Inglaterra para conseguir su independencia y se quedó sin dinero para terminar la Catedral, y más tarde los fondos se destinaron a otras obras de la ciudad. Tampoco se concluyó el tejado, la sacristía mayor y algunas ornamentaciones. Pese a todo es un monumento deslumbrante por su gran tamaño, altura, delicadeza de detalles, obras de arte, vitrales magníficos, el rosetón, el órgano, el ábside, el altar, etc.

El retablo es magnífico, por su extraordinario valor artístico y simbolismo religioso.

La Virgen y el Niño se agregó en el periodo Barroco, y es de extraordinaria belleza, enmarcada en placas doradas de cuidada terminación.

Nos despedimos de la Catedral por sus calles internas angostas, para dirigirnos al Museo Picasso, un eslabón  de arte, con gran cantidad de obras del Maestro que era oriundo de esta ciudad, en la que creció y dio sus primeros pasos en el camino del arte.

También habremos de encontrarnos con el Palacio Episcopal (1762), situado en la Plaza del Obispo, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil malagueña, con tres plantas de altura, de estilo barroco clasicista, con frontones rectos y curvos en los huecos superiores.

El museo Picasso

Málaga fue la ciudad natal de Pablo Picasso, donde realizó sus primeros dibujos y obras pictóricas desde muy pequeño, estimulado por su padre que era profesor de dibujo español. Las obras de Pablo Picasso lo dicen todo, y el museo se inauguró en 2003 en el Palacio de los Condes de Buenavista, que data de 1530.

Destaca entre otras, su obra Las Señoritas de Aviñón de 1907, una abstracción de mujeres prostitutas a las que, paradójicamente, no les otorga gran belleza. Para la época la temática fue provocativa ya que la prostitución era un tabú en el mundo del arte.

El museo es una de las pinacotecas más completas del pintor (aunque el mayor número lo tiene el Museo Picasso de París), que recibe la visita de más de 700.000 visitantes por año y alberga 233 obras que fueron donadas por su nuera y nieto. En 1953, Picasso pretendió hacer una donación no de dos obras, sino de dos camiones de obras, pero Franco lo rechazó por sus ideas políticas antidictatoriales, es decir antifranquistas.

Picasso fue el padre del cubismo, y en la exposición se pueden recorrer sus distintas etapas artísticas que lo hicieron un pintor genial, además de apreciar excelentes dibujos y cerámicas. Tuvo un peculiar interés por las mujeres, a las que representó de múltiples formas, colores y estilos.

También era aficionado a la tauromaquia, considerando que Málaga cuenta con una gran Plaza de Toros.

Partimos para perdernos por calles laberínticas o por las avenidas de Málaga, con gran cantidad de tiendas que siguen los pasos de la moda, heladerías, locales en donde el jamón serrano en bellota es el protagonista y mucho más. Y apreciar la arquitectura malagueña es un deleite, con sus balcones cerrados con ventanas vidriadas que permiten ver sin ser vistos.

Se termina el primer día de visitas y tomar un té con bollos en una Tetería es una excelente opción para pasar un buen momento. Seguiremos conociendo Málaga en la próxima edición.

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