Sociedad
Agostina Páez sumó una nueva denuncia tras su regreso de Brasil
Agostina Páez, la abogada santiagueña que meses atrás había tomado notoriedad nacional por la causa abierta en Brasil tras un episodio de injuria racial en Río de Janeiro, volvió a quedar en la agenda mediática por un nuevo conflicto judicial en la Argentina. Esta vez, el eje fue una denuncia presentada en Santiago del Estero por su expareja, Javier Zanoni, en el marco de una disputa por un automóvil.
De acuerdo con las primeras versiones publicadas, Zanoni denunció a Páez por la presunta retención indebida de un Citroën C4 Cactus cuya titularidad figura a su nombre. Según esos reportes, el denunciante sostuvo que había reclamado la restitución del vehículo en varias oportunidades y que, al no obtener respuesta, decidió avanzar por la vía judicial.
Sin embargo, el caso sumó rápidamente otra lectura. La propia Páez sostuvo públicamente que no se trató de una apropiación indebida, sino de un conflicto por la titularidad formal del auto. En declaraciones reproducidas por distintos medios, aseguró que el vehículo “está a nombre de su ex”, pero que era utilizado por ella y que los pagos habían corrido por su cuenta. También afirmó que se enteró de la denuncia a través de los medios y que, tras hablar con Zanoni, ambos pudieron encauzar la situación.
La explicación pública de la abogada fue incluso más allá. Páez dijo que todo se trató de “un malentendido” y atribuyó la denuncia a una mala comunicación entre su expareja y la representación legal que lo asesoraba. En esa línea, señaló que el objetivo real era avanzar con el cambio de titularidad del vehículo y no sostener una acusación penal de fondo.
Según TN, tras una instancia de mediación las partes habrían alcanzado un acuerdo para destrabar el conflicto, con la restitución del vehículo y el compromiso de levantar la denuncia. Esa versión coincide con el descargo posterior de Páez y con la cobertura de Infobae y La Nación, que remarcaron que el episodio terminó siendo presentado por la propia involucrada como un diferendo privado más que como una causa penal destinada a avanzar.
El episodio se conoció pocas semanas después de su regreso a la Argentina. Páez había estado más de dos meses en Brasil bajo restricciones judiciales, incluida tobillera electrónica, tras ser acusada de injuria racial en un bar del barrio de Ipanema. Ese antecedente fue el que volvió a potenciar la repercusión pública del nuevo conflicto.