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Alejandro Sabella y Estudiantes: la historia de un gran amor que comenzó en 1982

Alejandro Sabella y Estudiantes: la historia de un gran amor que comenzó en 1982
Luciano Neder
05 Nov, 2026

A 72 años de su nacimiento, la historia de Alejandro Sabella está inseparablemente ligada a Estudiantes de La Plata. Campeón como jugador y entrenador, Pachorra construyó una relación con el Pincha que resumió en una frase inolvidable: “No sé cuándo nací. Si en 1954 o en 1982, cuando llegué a Estudiantes”.

Por Luciano Neder

Alejandro Sabella nació el 5 de noviembre de 1954 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero encontró en Estudiantes y en La Plata los lugares que marcarían para siempre su vida. Futbolista surgido de las inferiores de River Plate, entrenador de la Selección argentina y protagonista de algunas de las páginas más importantes de la historia albirroja, Pachorra construyó un vínculo con el León y la ciudad que trascendió los resultados y los títulos.

“En realidad yo no sé cuándo nací. Si en 1954, cuando me parió mi madre, o en 1982, cuando llegué a Estudiantes”, solía decir, a la par que se reconocía como "Tolosano", por el barrio platense donde vivía.

La frase sintetizaba una relación que se convirtió en parte de su identidad y que, con el paso de los años, encontraría su expresión más grande en las conquistas deportivas.

1982, el año que cambió su historia

Sabella comenzó su carrera en River, donde integró un plantel que volvió a conquistar títulos bajo la conducción de Ángel Labruna. Como enganche clásico, debió competir por un lugar en un equipo que tenía a Norberto Alonso como una de sus grandes figuras.

Entre 1978 y 1981 continuó su carrera en el fútbol inglés, con pasos por Sheffield United y Leeds United. A fines de 1981, su trayectoria tomó un rumbo decisivo con su llegada a Estudiantes, en una operación atravesada por el contexto de la Guerra de Malvinas.

En La Plata se encontró con Carlos Salvador Bilardo, un entrenador que estaba construyendo un equipo con una identidad definida: disciplina táctica, compromiso colectivo y una enorme capacidad competitiva. Sabella se convirtió en una pieza fundamental de aquel mediocampo que compartió con Marcelo Trobbiani, José Daniel Ponce y Miguel Ángel Russo.

El equipo conquistó el Torneo Metropolitano de 1982 y el Nacional de 1983. Fueron dos títulos que devolvieron a Estudiantes al primer plano del fútbol argentino y consolidaron a Pachorra como uno de los futbolistas más queridos por el pueblo albirrojo.

De jugador a entrenador: el regreso a la gloria

Después de retirarse, Sabella inició su camino como entrenador junto a Daniel Passarella, de quien fue ayudante de campo durante varios años. La experiencia le permitió formarse en una función que, tiempo después, lo llevaría a escribir una de las páginas más gloriosas de su carrera.

En marzo de 2009 asumió como director técnico de Estudiantes. Su llegada representó el comienzo de un ciclo que recuperó la mística copera del club y volvió a instalarlo entre los grandes protagonistas del continente.

Con un equipo que combinaba experiencia, talento y sacrificio, el Pincha conquistó la Copa Libertadores de 2009. En la final ante Cruzeiro, disputada en Belo Horizonte, igualó 0-0 en la ida y se impuso 2-1 en la revancha, con goles de Gastón Fernández y Mauro Boselli. La consagración significó el cuarto título continental de la institución, después de los obtenidos en 1968, 1969 y 1970.

Ese mismo equipo estuvo a minutos de alcanzar otra hazaña en el Mundial de Clubes. En la final ante el Barcelona de Pep Guardiola y Lionel Messi, Estudiantes ganaba 1-0 con un gol de Boselli, pero el conjunto catalán empató sobre el cierre y terminó imponiéndose 2-1 en el tiempo suplementario.

Lejos de detenerse allí, Sabella volvió a conducir al León a lo más alto del fútbol argentino con la conquista del Torneo Apertura 2010. De esa manera, completó una etapa extraordinaria: campeón como jugador y entrenador de Estudiantes.

La Selección argentina y una forma de entender el fútbol

Los resultados obtenidos en La Plata le abrieron las puertas de la Selección argentina. En 2011 asumió como entrenador del equipo nacional y condujo al conjunto albiceleste hasta la final del Mundial de Brasil 2014.

Argentina estuvo a un paso de conquistar la Copa del Mundo, pero cayó 1-0 ante Alemania en el tiempo suplementario. Más allá de la derrota, el equipo dejó una imagen de compromiso colectivo y competitividad que quedó asociada al ciclo de Pachorra.

Su figura también se destacó por una mirada del fútbol que trascendía lo estrictamente deportivo. En mayo de 2014, antes del Mundial, concedió una entrevista a La Garganta Poderosa, publicación realizada por periodistas de villas y barrios populares, en la que habló de política, urbanización y violencia institucional. También elaboró un equipo titular simbólico con jóvenes víctimas del gatillo fácil.

Aquella entrevista mostró otra dimensión de Sabella: la de un hombre interesado en las desigualdades sociales y en las realidades que excedían la cancha.

Un vínculo que sigue vivo en Estudiantes

Alejandro Sabella murió el 8 de diciembre de 2020, a los 66 años, pero su legado permanece en la memoria de Estudiantes y de todo el fútbol argentino.

Su historia con el Pincha no se explica solamente a través de los campeonatos. También está hecha de una identidad compartida, de la relación con sus futbolistas, del respeto por la institución y de una manera de entender el trabajo colectivo.

Para el pueblo albirrojo, Pachorra fue mucho más que un entrenador campeón de América. Fue uno de los hombres que ayudaron a recuperar una tradición futbolística y a transmitirla a nuevas generaciones.

Por eso, cada 5 de noviembre, la fecha de su nacimiento invita a recordar también aquella frase que convirtió a 1982 en un segundo nacimiento. Porque para Sabella, Estudiantes no fue simplemente un club en el que jugó o dirigió: fue el lugar donde encontró una parte esencial de su propia historia.

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