Gimnasia
Antonio Piovoso, una herida que aún perdura, una memoria que sigue viva
Fue arquero de Gimnasia, secuestrado por la última dictadura cívico-militar argentina, y hasta el día de hoy se encuentra detenido-desaparecido.
Por Nicolás Bulacio.
Hoy no es un día más para nuestro país, tampoco para nuestra institución. Se cumplen 50 años del último golpe genocida cívico-militar, el más siniestro de la historia argentina.
Nuestro Club, no estuvo ajeno a lo sucedido durante el terrorismo de estado. Muchos integrantes de nuestra familia tripera, fueron víctimas, estuvieron perseguidos y otros se encuentran desaparecidos, por el régimen dictatorial.
El plano futbolístico tampoco fue la excepción. Antonio Piovoso, arquero del plantel profesional de Gimnasia, fue secuestrado el 6 de diciembre de 1977, y nunca más se supo de él.
Nacido en La Plata el 13 de enero de 1953, con una estatura de 1,78 metros, llegó a debutar en el arco del Lobo a los 20 años, en el Torneo Metropolitano 1973. Tuvo el orgullo de ser compañero de su máximo ídolo, Hugo Orlando Gatti.

Si bien nunca fue titular, logró ingresar en tres partidos, producto de las lesiones del “Loco” Gatti y Daniel Guruciaga, y de esa manera cumplir el sueño de todo futbolista, pisar el verde césped de un estadio de fútbol.
Sin embargo, al no tener continuidad bajo los tres palos, se fue alejando de la pelota, y se dedicó al estudio universitario.
Ingresó en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de La Plata, en pleno contexto del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, es decir, la última dictadura.
Fue en una época de mucha participación política, de enormes debates, asambleas, movilizaciones. La juventud creía, soñaba y luchaba por construir una Argentina más justa.
La Plata, era unos de los puntos de organización estudiantil más importantes de la Argentina. Una de las pioneras en la creación de la Juventud Universitaria Peronista, como de otros espacios por fuera del peronismo.
Pero también, un momento de enorme represión. Enrolados en el marco del “Plan Cóndor” las fuerzas armadas del continente se habían preparado para reprimir todo intento de cambio.

Piovoso no era militante, aunque pudo haber participado en alguna que otra volanteada por algún tema puntual, ya que nadie era ajeno al contexto, pero no integraba ninguna agrupación política.
Cuando transitaba el quinto año de sus estudios, se encontraba trabajando como dibujante en la galería Williams, ubicada en calle 8 entre 48 y 49, en la zona céntrica de nuestra capital provincial.
Fue ahí mismo, que un 6 de diciembre de 1977, como tantos otros días, estaban cumpliendo con su horario de trabajo. Pero no fue un día más.
Ese misma tarde, se encontraba presente Jorge Martina, quien era militante del Partido Comunista Marxista Leninista.
Amigo de Antonio, fue a visitarlo, quizás a tomar unos mates, a comer unas facturas, o simplemente a compartir una charla, un momento de alegría.
También, estaba presente Moirano, otro amigo del “Tano”. Los tres se encontraban en el local de la galería, disfrutando un encuentro de amigos.
Lo que ambos no sabían, es que un grupo de tareas estaba preparando un operativo para el secuestro de “Mingo”, como lo apodaban a Jorge.
Bajo el nombre de “Operativo Escoba”, Martina fue reducido y secuestrado por las patotas del régimen.
Sin embargo, Piovoso no iba a salir ileso, ya que “por tener el pelo largo”, frase que Moirano escuchó decir a los sicarios, mientras se encontraba obligado a estar de espaldas contra la pared, también se lo llevaron.
Es importante recalcar esto último, ya que muchas veces se ha intentado justificar las atrocidades de la dictadura, sosteniendo que actuaron para combatir a los grupos guerrilleros.
Claramente no fue así, ejemplos como los de Antonio, desmienten profundamente este relato. Los militares persiguen y asesinaron a todo opositor a los ideales del régimen, y también actuaron en base a una profunda discriminación y estigmatización, como el pelo largo de nuestro ex arquero.

Con el tiempo, luego de mucho trabajo, se supo que “El Tano” estuvo en el campo de concentración “La Cacha”, uno de los lugares de tortura y exterminio más crueles del régimen, en la localidad de Lisandro Olmos.
Quien se encargó de mantener viva la memoria de Antonio, fue Sebastián, su sobrino, cuando en una cena familiar, nombraron lo sucedido aquel día, y a “Piovo”, como lo llaman, que en ese entonces tenía apenas 13 años de edad, sintió que tenía que conocer la historia de su tío, en la que contra viento y marea, se embarcó en una profunda búsqueda, y fue uniendo cada una de las piezas en la reconstrucción de su de vida.
En el Lobo, somos un pueblo que mantiene viva la memoria de sus integrantes. Y es por eso que, en los últimos años, un grupo de hinchas y socios decidió realizar un trabajo de investigación, sobre aquellos Triperos que ya no están físicamente, pero sí en nuestra memoria colectiva.
Hasta el momento, y gracias a la hace poco creada Subcomisión de Derechos Humanos, se le han entregado carnets honorarios, a las familias de 63 gimnasistas.
Una de ellas, es la de Antonio Piovoso, que fue reconocido por la institución en el año 2022, junto con otros 28 detenidos-desaparecidos.
Hoy, a 50 años del golpe, en Gimnasia decimos ¡Fueron 30mil! ¡Nunca Más! ¡Memoria, Verdad y Justicia!