Punto capital
Arana e Ignacio Correas celebran sus 139 años con orgullo
Las dos localidades platenses conmemoran un nuevo aniversario de su fundación y reafirman su historia, su crecimiento y el fuerte sentido de pertenencia de sus vecinos.
Los vecinos y vecinas de Arana e Ignacio Correas celebran este jueves los 139 años de la fundación de ambas localidades, dos comunidades históricas de la región que conservan una fuerte identidad ligada a la vida barrial, la tradición y el entorno rural.
A través de distintos mensajes y saludos institucionales, desde la Municipalidad de La Plata destacaron el aniversario y acompañaron los festejos de las localidades del sur platense, que forman parte de la historia y el crecimiento de la capital bonaerense.
Los orígenes de Arana e Ignacio Correas
Ambas comunidades nacieron en 1887, pocos años después de la fundación de la capital bonaerense, en un contexto marcado por la expansión ferroviaria y el desarrollo de las actividades productivas en la región.
Arana tiene sus orígenes ligados al tendido del Ferrocarril Provincial y al crecimiento de los antiguos establecimientos rurales que abastecían a La Plata. Con el paso del tiempo, la localidad consolidó un perfil marcado por la tranquilidad, los espacios verdes y la vida de campo, conservando hasta hoy gran parte de su identidad histórica.
Ignacio Correas, por su parte, surgió alrededor de la estación ferroviaria homónima y tomó su nombre de uno de los propietarios de tierras de la zona. La localidad se convirtió en un punto clave para la conexión entre productores rurales y la ciudad, manteniendo una fuerte tradición vinculada al trabajo de la tierra y la vida comunitaria.
Con paisajes característicos, calles rodeadas de naturaleza y una fuerte vida comunitaria, Arana e Ignacio Correas mantienen rasgos históricos que las distinguen dentro del entramado urbano platense y que hoy sus habitantes continúan defendiendo y preservando.
El nuevo aniversario encuentra a ambas localidades atravesando transformaciones y crecimiento, aunque sin perder el espíritu tranquilo y el sentido de pertenencia que las caracteriza desde hace más de un siglo.