Punto capital
Baja frecuencia, largas esperas y micros llenos: crece el malestar de los usuarios
El recorte en la frecuencia de los colectivos ya empezó a sentirse en las calles de La Plata. En el arranque de la semana, usuarios denunciaron demoras de hasta dos horas, unidades colmadas y problemas con los horarios que muestran las aplicaciones, en medio de la disputa entre empresas y el Estado por el impacto del aumento del gasoil.
El inicio de la semana se volvió cuesta arriba para miles de pasajeros en La Plata. Desde temprano, vecinos y vecinas se encontraron con paradas llenas, demoras mucho más largas de lo habitual y colectivos que, en varios recorridos, pasaban completos y sin detenerse. La situación se da después de que las cámaras empresariales del transporte anunciaran una reducción en las frecuencias por el aumento del costo del gasoil y por el desfasaje que, según sostienen, existe entre los ingresos del sistema y los gastos operativos.
De acuerdo con distintos reportes publicados en La Plata, hubo usuarios que denunciaron esperas de hasta dos horas en algunas paradas, además de fallas en las aplicaciones que informan el paso de los micros, una herramienta que para muchos pasajeros resulta clave a la hora de organizar sus traslados diarios. El impacto fue todavía mayor en una jornada atravesada por lluvias, con cambios de rutina, demoras y mucha bronca entre quienes necesitaban llegar a horario al trabajo, la escuela o distintos turnos.
El conflicto había sido anticipado días atrás por las cámaras empresariales, que informaron que desde este lunes comenzarían a bajar las frecuencias tanto en la ciudad como en el resto del Área Metropolitana de Buenos Aires. El argumento central fue el salto en el precio del gasoil, que según los transportistas ya no puede ser absorbido con la estructura actual de subsidios y costos reconocidos.
En paralelo, desde el Municipio platense advirtieron que las empresas no pueden afectar el servicio de manera unilateral y señalaron que, si efectivamente reducen las frecuencias, podrían quedar expuestas a intimaciones y multas. Aun así, reconocieron que se trata de un conflicto más amplio, vinculado al sistema de transporte del AMBA, del que La Plata forma parte.
En las últimas horas también empezaron a multiplicarse los testimonios de pasajeros que contaron cómo tuvieron que reacomodar por completo sus días. Algunos optaron por salir más temprano, otros por combinar más de un transporte, y muchos directamente quedaron expuestos a la incertidumbre de no saber con precisión cuándo iba a pasar el próximo micro o si tendría lugar para subir. En zonas más alejadas del casco urbano, además, se repitieron las quejas por colectivos que llegaban llenos y seguían de largo.
El malestar se da, además, en un contexto de aumento del boleto y de mayor presión sobre el bolsillo de los pasajeros, que ahora no solo enfrentan un transporte más caro, sino también un servicio más irregular. Esa combinación volvió a poner en discusión el funcionamiento del sistema en la ciudad y el impacto concreto que tienen estas disputas entre el Estado y las empresas sobre la vida cotidiana de miles de personas.