Punto capital
Bajo el velo de la fe: la trama de manipulación y poder que sacude a La Plata
Una adolescente de 14 años rompió el silencio sobre el calvario que vivió con un colaborador de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced. La justicia investiga un caso de grooming, abuso y amenazas que duró dos años.
Lo que comenzó como una participación activa en la comunidad religiosa de la calle 11 se transformó, para una adolescente platense, en una pesadilla de dos años marcada por el control y el sometimiento. La denuncia, que ya descansa en la UFI N.º 2 bajo la mirada de la fiscal Betina Lacki, apunta contra un joven de 24 años que se desempeñaba como monaguillo en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced.
El hallazgo que lo cambió todo
El quiebre de la impunidad llegó a través de una pantalla. Una docente de 56 años, madre de la víctima, detectó cambios alarmantes en la conducta de su hija. Al revisar el teléfono celular, se encontró con una realidad "totalmente asimétrica": una red de mensajes donde el acusado ejercía un dominio psicológico absoluto.
Frases como “soy tu dueño” y prohibiciones de interactuar con otros varones eran moneda corriente. Según la denuncia, el implicado manifestaba un "pseudo complejo de Dios", llegando a enviarle mensajes intimidatorios como “te observo mientras dormís”.
Un proceso sistemático de captación
La reconstrucción judicial indica que el hostigamiento no fue un hecho aislado, sino un proceso sistemático que habría iniciado cuando la menor tenía apenas 12 años. Los padres de la joven describieron al sospechoso ante la justicia como un "manipulador y narcisista" que logró cercar la voluntad de la víctima aprovechando su rol dentro de la institución parroquial.
"Le robó dos años de su adolescencia", declararon los progenitores, quienes inicialmente intentaron resolver la situación de forma privada antes de comprender la magnitud del daño y acudir a los tribunales.
Los alcances del abuso
La causa, caratulada bajo delitos de abuso sexual agravado, grooming y exhibiciones obscenas, no se limita al acoso digital. La denuncia detalla:
- Encuentros presenciales: Algunos de ellos habrían ocurrido en la propia casa parroquial, donde se habrían producido tocamientos.
- Exhibicionismo: Situaciones durante videollamadas donde el acusado obligaba a la menor a observar actos de índole sexual.
- Violencia psicológica: La joven sufría ataques de pánico que eran minimizados por el imputado.
- Amenazas de muerte: El temor de la adolescente se agravó ante presuntas advertencias contra su vida y la de su familia.
El estado de la investigación
Actualmente, el Juzgado de Garantías N.º 1 supervisa los peritajes de los dispositivos electrónicos entregados por la familia. Los investigadores buscan determinar si el alcance de los abusos es mayor y si existen otras posibles víctimas dentro del entorno religioso. Mientras tanto, la adolescente se encuentra bajo asistencia psicológica para intentar procesar un calvario que se escondió, durante demasiado tiempo, tras las paredes de una iglesia.