Mundial 2026
Cabo Verde y Argentina: una historia centenaria de migraciones, fútbol y luchas
Mientras la selección caboverdeana hace historia en el Mundial 2026, resurgen los profundos vínculos históricos, culturales y humanos que unen al archipiélago africano con la Argentina. Desde la trata esclavista hasta las migraciones del siglo XX, pasando por el peronismo, Malvinas y el fútbol, la relación entre ambos países tiene más de un siglo de historia.
Por Luciano Neder
La irrupción de Cabo Verde como una de las grandes revelaciones del Mundial 2026 volvió a poner sobre la mesa una historia poco conocida fuera de ámbitos académicos y comunitarios: la profunda relación histórica que une al archipiélago africano con la Argentina.
Aunque para muchos argentinos Cabo Verde aparece hoy asociado al fútbol y a la sorprendente actuación de su selección en la Copa del Mundo, los vínculos entre ambos países se remontan varios siglos atrás y atraviesan procesos tan diversos como la colonización, las migraciones, las luchas anticoloniales y la construcción de identidades nacionales.
La relación entre Argentina y Cabo Verde tiene uno de sus primeros antecedentes en el período colonial. La Corona española, de la cual el actual territorio argentino fue heredero institucional, mantuvo la esclavitud hasta mediados del siglo XIX, y parte de las personas trasladadas durante la trata transatlántica provenían del archipiélago caboverdeano o habían pasado por la isla de Santiago, uno de los principales centros de distribución esclavista entre África, Europa y América.
Con el paso de los siglos, aquella conexión forzada dio lugar a una nueva etapa marcada por la migración voluntaria.
Durante las primeras décadas del siglo XX, el crecimiento económico argentino coincidió con el endurecimiento del dominio colonial portugués sobre Cabo Verde, generando una importante corriente migratoria hacia Sudamérica.
Diversos registros históricos estiman que más de 8.000 caboverdeanos ingresaron al país durante ese período. Con el paso del tiempo, esa comunidad se expandió hasta superar actualmente las 30.000 personas entre inmigrantes y descendientes.
La condición colonial de Cabo Verde facilitó ese proceso. Al poseer documentación portuguesa, los migrantes podían ingresar a la Argentina como ciudadanos europeos, en una época en la que el país promovía activamente la llegada de trabajadores extranjeros.
La Argentina de principios y mediados del siglo XX encontró en los caboverdeanos una mano de obra altamente especializada en actividades marítimas. Muchos de ellos se incorporaron rápidamente a la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), a la Marina Mercante, a YPF y a distintos astilleros, convirtiéndose en actores fundamentales para el desarrollo de la infraestructura portuaria nacional.
Esa inserción laboral explica por qué las principales comunidades caboverdeanas se establecieron en zonas portuarias como Dock Sud y Ensenada, pero también en ciudades como Mar del Plata, Bahía Blanca, Trelew y Río Gallegos.
Diversos estudios históricos sostienen que el proceso de integración social y laboral de la comunidad caboverdeana encontró un marco favorable durante los gobiernos peronistas, situación que se modificó abruptamente tras el golpe de Estado de 1955, que también interrumpió gran parte del flujo migratorio.
Ensenada y una institución única en el mundo

La presencia caboverdeana en Argentina dejó una huella institucional extraordinaria. En Ensenada funciona la institución de la diáspora caboverdeana más antigua del planeta: la Asociación Unión Caboverdeana, fundada el 13 de septiembre de 1927.
La relevancia histórica de esta organización resulta aún más notable si se considera que Cabo Verde obtuvo su independencia recién el 5 de julio de 1975, tras un largo proceso de liberación liderado por el revolucionario Amílcar Cabral y el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC).

Durante aquella lucha anticolonial, las comunidades caboverdeanas radicadas en Argentina participaron activamente enviando recursos económicos y materiales para sostener el movimiento independentista, convirtiéndose en un actor relevante dentro de la diáspora africana.
Malvinas, cultura y fútbol: una herencia vigente

La historia compartida entre ambos países también atravesó algunos de los acontecimientos más importantes de la historia argentina contemporánea.
Existen registros de ciudadanos caboverdeanos y descendientes que participaron en la Guerra de Malvinas, tanto integrando distintas fuerzas armadas como desempeñándose en la Marina Mercante.
La influencia de la comunidad también se hizo visible en otros ámbitos. La diplomática María Fernanda Silva, embajadora argentina ante el Vaticano, posee ascendencia caboverdeana.
Lo mismo ocurre con figuras históricas como José Manuel Ramos Delgado, integrante de la selección argentina en los Mundiales de 1958 y 1962 y compañero de Pelé en Santos, y el actor Luis Medina Castro, uno de los rostros destacados de la época dorada del cine nacional.

Incluso en el fútbol platense persisten esos lazos: Adriano Tomás Custodio Mendes dejo su huella en Estudiantes y otros clubes del fútbol argentino, como Temperley y Chacarita Juniors, siguiendo vinculado al Pincha como entrenador en inferiores y actualmente en el Senior de la categoría +50
Mientras Cabo Verde continúa escribiendo páginas históricas en el Mundial 2026, miles de argentinos redescubren que el pequeño archipiélago africano no es un territorio lejano y desconocido, sino parte de una historia compartida que lleva más de un siglo construyéndose a ambos lados del Atlántico.