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Caos en Auckland City tras el empate con Boca: el plantel se le plantó al DT y pide que lo echen
El equipo neozelandés sorprendió al mundo con el empate ante el Xeneize, pero puertas adentro la bomba explotó: los jugadores quieren que se vaya Paul Posa.
Lo que parecía ser una despedida decorosa del Mundial de Clubes 2025 terminó en escándalo para Auckland City. Tras lograr un histórico empate 1-1 ante Boca Juniors, los jugadores del modesto equipo de Nueva Zelanda tomaron una decisión tajante: pedir la salida de su entrenador, Paul Posa.
El equipo oceánico llegaba golpeado tras comerse 10 goles contra Bayern Múnich en su debut y perder 6-0 frente a Benfica, pero cerró su participación con un punto inesperado frente a uno de los gigantes del fútbol sudamericano. Sin embargo, la hazaña no alcanzó para calmar las aguas: la relación entre el técnico y el plantel quedó completamente rota.
¿Quién es Paul Posa y por qué lo quieren afuera?
Posa, de 63 años, no es entrenador profesional a tiempo completo: también trabaja como odontólogo. Ya había dirigido a Auckland entre 2008 y 2010, y volvió este año tras consagrarse campeón de la Champions de Oceanía. A pesar de sus antecedentes y de los logros a nivel local, el plantel considera que no tiene el nivel necesario para comandar al equipo en competencias internacionales.
Según reveló el periodista Marcos Bonocore en TNT Sports, los futbolistas no solo cuestionan su capacidad táctica, sino que acumulan varios episodios que les hicieron perder la confianza. El más resonante ocurrió en la previa del cruce ante Benfica, cuando en una conferencia de prensa le preguntaron por Nicolás Otamendi, capitán del conjunto portugués… y Posa admitió no saber quién era.
Ese blooper fue la gota que rebalsó el vaso. En un plantel donde todos sus integrantes tienen trabajos paralelos para vivir —porque el club es semi profesional—, la falta de preparación y conocimiento del DT habría dejado expuesto al equipo en la máxima vidriera mundial.
Una interna que eclipsa un empate histórico
El empate con Boca será recordado por mucho tiempo en Nueva Zelanda. No todos los días un equipo amateur le saca un punto a uno de los cinco grandes del fútbol argentino. Pero lo que debería haber sido una fiesta terminó con sabor amargo.