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Crisis en una histórica textil de La Plata

Crisis en una histórica textil de La Plata
Luciano Neder
07 Jul, 2026

FISIPA se presentó en concurso preventivo de acreedores tras una fuerte caída de la actividad. La empresa despidió a 17 trabajadores en mayo y enfrenta un conflicto laboral mientras intenta renegociar una deuda superior a los 565 millones de pesos.

La crisis que atraviesa la industria textil volvió a golpear a La Plata. La empresa FISIPA, que desde 2010 ocupaba las instalaciones de la histórica hilandería SNIAFA, se presentó en concurso preventivo de acreedores y quedó al borde del cierre, luego de reducir su planta a apenas ocho trabajadores.

La firma llegó a emplear a cerca de un centenar de personas cuando reactivó la producción en el predio ubicado en la capital bonaerense, tras el cierre de SNIAFA. Sin embargo, la fuerte retracción del sector provocó un deterioro progresivo de su actividad que derivó, hace poco más de un mes y medio, en el despido de 17 de los 25 operarios que aún integraban la planta.

Actualmente, solo ocho empleados continúan trabajando en la fábrica y crece la incertidumbre sobre la continuidad de la empresa y de los puestos laborales que todavía permanecen activos.

Según la presentación realizada ante la Justicia, FISIPA acumula pasivos por más de 565 millones de pesos, monto que busca reestructurar mediante el concurso preventivo para evitar la quiebra.

En el escrito judicial, la empresa atribuyó su delicada situación económica a la combinación de varios factores: la apertura de las importaciones, la fuerte caída del consumo interno y el incremento de los costos operativos, especialmente en las tarifas de los servicios públicos, que —según sostiene— se multiplicaron por siete durante los últimos años.

Además de la crisis financiera, la firma enfrenta un conflicto laboral con los empleados despedidos en mayo. Los exoperarios denuncian que las desvinculaciones fueron comunicadas de manera sorpresiva y sin previo aviso. Según relataron, el 22 de mayo quienes se encontraban trabajando recibieron verbalmente la noticia de que quedaban despedidos, mientras que los trabajadores del turno tarde ni siquiera pudieron ingresar a la planta.

Los despedidos mantienen medidas de protesta y reclaman su reincorporación o, en su defecto, el pago de las indemnizaciones correspondientes.

El caso de FISIPA refleja el complejo panorama que atraviesa actualmente la industria textil argentina, afectada por la caída de la producción, el retroceso del consumo y el incremento de los costos, factores que pusieron en riesgo la continuidad de numerosas empresas del sector.

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