Editorial

Cuando en un instante se retrocedió un siglo

Cuando en un instante se retrocedió un siglo
Leonel Sánchez Alpino
24 Mar, 2021

Por Leonel Sánchez Alpino.

El 24 de marzo de 1976 el agro y las finanzas se levantaron en armas contra la industria y la producción, la dictadura cívico-militar tenía en la junta de comandantes a su brazo ejecutor, mientras que en el ministerio de Economía descansaba el autor intelectual.

Si bien hubo grandes esfuerzos por "des-economizar" el análisis histórico, social y político sobre los años oscuros que abarcaron del '76 al '83, la transformación progresiva del país en un Estado agro-financiero, la extranjerización de su economía, la destrucción del empresariado nacional, el endeudamiento exponencial y la reducción de las regulaciones estatales, son el resultado del plan de fondo, para cuyo cometido fue provocado un genocidio.

La represión brutal y el terrorismo de Estado permitieron eliminar la resistencia social a una gigantesca transferencia de recursos hacía los sectores ligados a la exportación de materia prima, la especulación financiera (una novedad en el sistema capitalista global durante la década del '70) y los grandes grupos privados que concentraban rubros claves de la economía como la fabricación de aluminio y cemento.

Como contraposición, numerosas pequeñas y medianas industrias debieron cerrar, y muchos de sus dirigentes, es decir la columna vertebral de la denominada "burguesía nacional", fueron perseguidos. Las pymes fueron y son el actor que crean más cantidad de empleos genuinos, y que tiende al desarrollo productivo del país, motorizando el consumo interno y agregando valor a las exportaciones.

Para un empresario pyme, el salario no es un costo, porque cuanto mayor poder adquisitivo tiene el general de la población, más va a aumentar sus ventas. De igual forma, la balanza comercial del país se torna favorable, ya que no es lo mismo exportar algodón que indumentaria, ni el poroto de soja, en lugar de procesarla dentro de nuestras fronteras y vender al exterior derivados de su industrialización, poniendo solo ejemplos básicos de industrias livianas ligadas a tecnificar y modernizar la producción agropecuaria.

Cifras que hablan por si solas

Durante el regimen cívico-militar, la industria cayó 12,4% en su participación del PBI, con la desaparición de ramas industriales enteras. En cambio, la participación del sector primario había aumentado casi un 20% y el sector financiero un 10%.

Por su parte, la caída de la participación del ingreso de los trabajadores en el ingreso total paso del 47% en 1974 al 28% por 1983.

El incremento de la pobreza fue otros de los resultados sociales de las políticas económicas aplicadas. El porcentaje de hogares pobres sobre el total paso de 2,6% en 1974 a 25,3% por 1983. Y la desocupación se triplico, pasando de 3% al 9%.

Además, con el nuevo modelo económico instalado, rentístico/financiero, aparece el ahorro en dólares comenzando los argentinos a pensar en la divisa estadounidense. En 1977 aparece el primer clasificado el cual mostraba la cotización de una vivienda para la venta en dólares.

Algunas conclusiones

Hacía mediados de los años '70 la Argentina contaba con importantes actores políticos, sociales y económicos, que coincidían, aunque con matices, en la necesidad de transformar el modelo productivo en uno que tienda al desarrollo del país, con inclusión social.

Las políticas tendientes al cuidado de la industria y el empleo tenían puntos en común entre las tres grandes fuerzas políticas de aquel entonces: el peronismo, el desarrollismo y el radicalismo. Si bien tenían diferencias metodológicas y en la profundidad de ciertas medidas relacionadas a la redistribución de la renta generada, los principales dirigentes nacionales creían en la necesidad de un Estado presente, del desarrollo de la soberanía económica, y de la articulación entre lo público y lo privado.

Desde la década del '40, el sistema financiero respaldaba a la producción, el acceso a la vivienda se universalizó, la protección de los Derechos Laborales gozaba de leyes de avanzada y el Estado alimentaba el surgimiento y la diversificación de grupos privados que desarrollen bienes de capital (maquinaria) para facilitar el desarrollo de bienes de consumo (productos finales).

Tras el golpe del '76, los grupos ligados a la concentración de la tierra recuperaron el control del Estado, y desplegaron un modelo similar al de principios del siglo XX, pero con el agravante de la aparición de la especulación financiera, con bancos que ya no prestaban dinero para la producción, sino que invitaban a comprar bonos a tazas altas para obtener ganancias mayúsculas en el corto plazo sin producir ni generar trabajo, en lugar de inyectar inversiones productivas que creen empleo y fortalezcan la economía.

El 24 de marzo de 1976 comenzó un genocidio que, muchos años después, aún no hemos logrado revertir.

Para efectivizar el Nunca Más debemos juzgar a los genocidas, y con la misma fuerza, continuar generando políticas en pos de la industria, el desarrollo y el empleo.

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