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Darío Sztajnszrajber: "Yo soy lo que soy también porque soy de Estudiantes"

Darío Sztajnszrajber: "Yo soy lo que soy también porque soy de Estudiantes"
Luciano Neder
01 Jul, 2026

En una nueva edición del ciclo "Charla Pincha" organizada por el Área de Cultura de Estudiantes de La Plata, el docente y filósofo reflexionó sobre la pasión futbolera, la construcción de la identidad, el bilardismo y el lugar singular que ocupa el Pincha en su propia biografía política, intelectual y afectiva.

Hay preguntas que la filosofía formula desde hace siglos y que el fútbol vuelve a plantear cada domingo. ¿Por qué una camiseta puede conmover hasta las lágrimas? ¿Por qué una derrota puede modificar el estado anímico de una persona durante semanas? ¿Por qué alguien puede sentirse definido por un club tanto como por una ideología, una profesión o una vocación?

Sobre esas preguntas giró gran parte de la intervención del filósofo Darío Sztajnszrajber durante la charla pincha llamada "La Rebeldía del Nosotros", realizada en el marco de las actividades culturales de Estudiantes de La Plata por la secretaría de Cultura de la institución con colaboración de la agrupación Identidad Pincharrata, el Colectivo Cultural Sabella, y el Museo Estudiantes.

Con el auditorio colmado por el público y una conversación moderada por el periodista Sergio Marelli, lejos de ofrecer respuestas cerradas, Sztajnszrajber propuso pensar la identidad futbolera como una de las formas más profundas y contradictorias de la experiencia humana.

"Yo tampoco entiendo el fenómeno del fútbol", admitió entre risas. "No lo entiendo en el sentido de que no tengo las respuestas. Sí lo entiendo en el sentido de que me toma".

El filósofo describió la tensión permanente entre la racionalidad y la pasión que experimenta cada vez que sigue a Estudiantes. "Estoy transpirando, desesperado, llorando, rezando para que no nos empaten y, al mismo tiempo, me veo a mí mismo diciendo: 'soy un tarado'", confesó, reivindicando esa contradicción como parte constitutiva de la condición humana.

Para explicar esa experiencia, Sztajnszrajber recurrió a la etimología griega de la palabra "pasión".

"Pasión viene de 'pathos', de donde también proviene la idea de pasividad. No porque uno esté quieto, sino porque hay algo que nos toma. Uno no decide apasionarse", explicó.

Desde esa perspectiva, el fútbol aparece como uno de los territorios donde la identidad se manifiesta de forma más intensa y menos racionalizable.

"Me gusta vivir esa fragmentación", sostuvo. "Descreo de las totalizaciones. No me gusta ni la totalización racionalista ni la puramente impulsiva. La identidad se juega justamente en esa tensión".

El día que eligió a Estudiantes

Uno de los momentos más personales de la charla llegó cuando el filósofo reconstruyó el proceso que lo llevó a convertirse en hincha de Estudiantes.

La historia se remonta a 1982. Sztajnszrajber tenía 14 años y era hincha de Atlanta, el club de su barrio de Villa Crespo. Aquel año, acompañado de su hermano menor Mauro, asistió a la final por el ascenso que el conjunto bohemio perdió ante Temperley por penales. "Me mató", recordó. "Pero no solamente por perder".

Ese episodio coincidió con otros descubrimientos que atravesaban su adolescencia: el final de la Guerra de Malvinas, la crisis de la dictadura, el descubrimiento del rock nacional, el nacimiento de una vocación intelectual y el inicio de una militancia política.

"Se me empezó a construir una identidad en todos los sentidos: vocacional, política y también futbolística", explicó. "Y ahí apareció Estudiantes. No es casual".

"No soy quien soy a pesar de Estudiantes, soy por Estudiantes"

Uno de los conceptos más celebrados por el público surgió cuando Sztajnszrajber respondió a quienes suelen separar su producción intelectual de sus identidades políticas o futboleras.

"Muchos me dicen: 'Darío, me encanta lo que hacés, lástima que seas peronista'. O me dicen lo mismo por ser de Estudiantes o por defender el bilardismo", contó.

Su respuesta fue contundente. "No es un 'aunque'. Yo soy lo que soy también porque soy de Estudiantes. Mi identidad futbolística no es algo que pueda separarse de lo que pienso o de cómo construyo mi mirada del mundo".

La misma lógica aplicó a su reivindicación del bilardismo, al que consideró un fenómeno mucho más complejo que una simple escuela futbolística.

"No hay un solo bilardismo. Tampoco hubo un único Bilardo. Las personas cambian, las ideas cambian, los contextos cambian", señaló, apelando a Heráclito y a su célebre afirmación de que nadie se baña dos veces en el mismo río.

Estudiantes, el Mayo Francés y la rebeldía

Consultado por un asistente acerca de si el actual ciclo deportivo del club podría compararse con aquel Estudiantes revolucionario de Osvaldo Zubeldía que él mismo ha vinculado con el espíritu del Mayo Francés, Sztajnszrajber optó por la prudencia.

"Quizás la historia todavía no está escrita", afirmó.Aun así, volvió a destacar la singularidad histórica de aquel Estudiantes de fines de los años sesenta.

"Fue una revuelta única", sostuvo. "Y quizás tuvo que ver también con que era el primer equipo no grande que irrumpía para disputar el poder".La aclaración no fue casual.

"Prefiero decir 'no grande' antes que grande", explicó entre risas. "La grandilocuencia me rompe un poco las pelotas. Hay algo en lo comunitario, en lo cercano, en el barrio, que me resulta mucho más interesante".

El fútbol como fenómeno universal

La charla concluyó con una reflexión nacida de un reciente viaje de trabajo a Argelia, donde el filósofo pudo comprobar, una vez más, el carácter universal del fenómeno futbolístico.

"Veía la ciudad estallada, llena de colores, banderas y gente en las calles. Pensé que había una revolución. No. Era una final de fútbol", recordó.

En ese contexto, los argelinos le formularon la pregunta que atraviesa generaciones y fronteras: Messi o Maradona.

La respuesta de Sztajnszrajber, sin embargo, evitó la trampa de la comparación. "No se comparan jugadores, se comparan mundos", afirmó.

Porque, como ocurre también con Estudiantes, con Bilardo y con la propia identidad, las pasiones nunca existen fuera de la historia ni de los contextos que las hacen posibles.

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