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De La Luisa a La Plata: alumnos de una escuela rural conocieron el mundo aeroespacial de la UNLP

De La Luisa a La Plata: alumnos de una escuela rural conocieron el mundo aeroespacial de la UNLP
Leonel Sánchez Alpino
09 Ago, 2026

Unos 30 estudiantes de la Escuela Primaria Rural N° 2 “Nicolás Avellaneda” viajaron más de 200 kilómetros para recorrer laboratorios, ingresar a una sala limpia de satélites y presenciar pruebas de cohetería. La visita nació de dos proyectos escolares y de la curiosidad de los propios chicos.

En La Luisa, una pequeña localidad del partido bonaerense de Capitán Sarmiento donde viven unas 250 personas, las distancias y los tiempos se miden de otra manera. Allí, la Escuela Primaria Rural N° 2 “Nicolás Avellaneda” tiene una matrícula de 31 alumnos de entre 6 y 12 años, que comparten aulas agrupadas y jornadas de aprendizaje atravesadas por el ritmo del campo.

Muchas veces, la lluvia dificulta la asistencia y obliga a aprovechar al máximo los días de sol. En esos casos, el vínculo pedagógico continúa a través de WhatsApp. Pero ni las inclemencias del tiempo ni los kilómetros que separan a la localidad de los grandes centros urbanos impiden que los sueños de los chicos puedan proyectarse tan alto como un cohete espacial.

A las 4.30 de la madrugada, antes de que despuntara el alba, alrededor de 30 alumnos y sus docentes se reunieron en la escuela para emprender un viaje de 210 kilómetros en combi hacia La Plata. El destino era la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde los esperaba una jornada para conocer de cerca el trabajo científico, tecnológico y aeroespacial.

Un puente tendido por la curiosidad

La semilla de esta aventura nació en las propias aulas. A partir de dos proyectos institucionales surgidos del interés de los alumnos —“Guardianes de la Luna”, destinado al primer ciclo, y “Ciencia en el campo de batalla”, para el segundo—, los chicos comenzaron a investigar sobre el mundo aeroespacial y el papel de la ciencia frente a situaciones de riesgo.

Mientras buscaban información sobre la misión Artemis 2 de la NASA, los estudiantes del primer ciclo encontraron en la página de la Facultad de Ingeniería el correo electrónico de su decano, Marcos Actis. Entonces decidieron escribirle para solicitarle una entrevista.

La respuesta superó sus expectativas. Actis aceptó la propuesta, en mayo mantuvo una entrevista virtual con los alumnos y, un mes después, viajó hasta La Luisa para conocer personalmente a la comunidad educativa.

Aquel encuentro en la escuela rural dejó planteada una promesa: que los chicos pudieran devolver la visita y conocer de primera mano los espacios donde se desarrollan proyectos vinculados con la ciencia y la tecnología. Finalmente, ese momento llegó.

Una jornada inmersiva en el conocimiento

Al llegar a La Plata, la delegación fue recibida con un desayuno en el Centro de Estudiantes y acompañada durante todo el recorrido por el propio Marcos Actis.

La primera parada fue el Edificio Central de la Facultad de Ingeniería. Allí, docentes de Mate Pi les presentaron una maqueta interactiva sobre el circuito de la energía, desarrollada por la Fundación YPF.

Más tarde, en el Club de Robótica, perteneciente al Departamento de Electrotecnia, integrantes del equipo CanSat UNLP CDR compartieron con los estudiantes sus desarrollos tecnológicos y les permitieron conocer de cerca proyectos que, hasta entonces, habían observado principalmente a través de libros, videos y búsquedas en internet.

La visita continuó por distintos espacios de la Facultad, donde los alumnos pudieron acercarse al trabajo cotidiano de investigadores, docentes y estudiantes de ingeniería.

Uno de los momentos más esperados fue el ingreso a la sala limpia destinada al trabajo con satélites. Allí, los chicos pudieron observar las condiciones y los cuidados especiales que requiere la construcción y manipulación de tecnología aeroespacial.

También presenciaron pruebas de cohetería, una experiencia que permitió transformar en una vivencia concreta buena parte de los contenidos que habían trabajado previamente en la escuela.

Cuando la distancia no limita los sueños

Para los alumnos de La Luisa, el viaje representó mucho más que una salida educativa. Fue la posibilidad de conocer espacios vinculados con disciplinas que muchas veces parecen lejanas para quienes viven en pequeñas localidades rurales.

La experiencia también mostró cómo una pregunta nacida en un aula puede convertirse en una oportunidad para conocer laboratorios, proyectos tecnológicos y desarrollos de ingeniería.

Desde una escuela ubicada en una localidad de apenas unos cientos de habitantes, los chicos llegaron a la Facultad de Ingeniería con la curiosidad como punto de partida y regresaron con nuevas preguntas, conocimientos y posibilidades para imaginar su futuro.

Porque, en definitiva, la jornada dejó una certeza tan simple como poderosa: la distancia geográfica no tiene por qué marcar el límite de los sueños y, cuando la curiosidad encuentra una puerta abierta, hasta los horizontes más lejanos pueden estar al alcance de la mano.

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