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De la persiana al reel: La Plata cambia su mapa comercial

De la persiana al reel: La Plata cambia su mapa comercial
Luciano Neder
28 Ago, 2026

La caída del consumo y el aumento de los costos fijos llevan a cada vez más comerciantes y emprendedores platenses a abandonar los locales y trasladar sus negocios a Instagram, WhatsApp y otros canales digitales. Mientras tanto, la ciudad se prepara para sumar un nuevo shopping en 2027.

En La Plata, bajar la persiana ya no necesariamente significa dejar de vender. Para una parte de los comerciantes y emprendedores, cerrar un local se convirtió en una forma de reducir costos y sostener la actividad desde otro lugar: el teléfono celular, las redes sociales y las plataformas de venta online.

El fenómeno modifica de a poco el mapa comercial de la ciudad. Negocios de indumentaria, calzado, gastronomía y servicios personales comenzaron a funcionar sin atención al público, desde viviendas particulares o pequeños espacios de producción. Instagram y WhatsApp dejaron de ser solamente herramientas de promoción para convertirse en verdaderos mostradores digitales.

La transformación responde a una combinación de factores. Por un lado, la menor circulación de clientes y la caída del consumo. Por otro, el peso creciente de los alquileres, expensas, tarifas y demás gastos necesarios para mantener abierto un establecimiento.

El reciente cierre de la empresa textil Clan Issime, que puso fin a 53 años de actividad, volvió a poner en el centro de la escena las dificultades que atraviesa el comercio local. Aunque se trata de realidades diferentes, su cierre se suma a un escenario en el que numerosos comerciantes buscan nuevas formas de sostener sus emprendimientos.

En el rubro de la indumentaria y los accesorios, la migración resulta especialmente visible. Un emprendimiento puede mostrar sus productos a través de Instagram, responder consultas, concretar el pago y coordinar la entrega sin necesidad de afrontar el costo mensual de una vidriera.

Algo similar sucede con la gastronomía. Repostería, catering, viandas y comida elaborada por encargo pueden producirse desde una vivienda o una cocina de trabajo y comercializarse mediante pedidos digitales. Incluso algunos establecimientos que contaban con salón optaron por concentrarse exclusivamente en la producción y el delivery.

Los servicios personales también atraviesan este cambio. Peluquerías, centros de depilación, masajes y otras actividades encontraron en la atención a domicilio o desde sus propias casas una alternativa frente al costo de mantener un espacio comercial.

En todos esos casos, las redes funcionan como una vidriera que no necesita persiana, horario comercial ni alquiler.

La expansión de las ventas digitales, sin embargo, no explica por sí sola la transformación. Detrás de la decisión de cerrar un local aparece también un escenario de consumo debilitado.

Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme cayeron 3,8% interanual en julio de 2026 y acumularon una baja del 2,7% durante los primeros siete meses del año.

En La Plata, el relevamiento de expectativas empresariales elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP también mostró una mayor cautela. En abril, el 48% de los comerciantes consultados esperaba aumentar sus ventas durante el trimestre siguiente, mientras que un 14% anticipaba una caída. Aunque las expectativas positivas seguían siendo mayoría, el resultado fue menos favorable que en mediciones anteriores.

A ese escenario se suma la estructura de costos. Alquileres, expensas, electricidad, gas y otros servicios representan gastos que deben pagarse independientemente de la cantidad de clientes que ingresen al negocio.

Los valores de los locales comerciales también muestran diferencias importantes según ubicación, superficie y características. En algunos casos, los alquileres de espacios pequeños parten de alrededor de $400.000 mensuales, mientras que las zonas de mayor circulación presentan valores considerablemente superiores.

El presidente de la Federación Empresaria de La Plata (FEL), Marcelo Babenco, señaló entre las principales dificultades para empresas y consumidores a la caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y el incremento de las tarifas de los servicios públicos, con especial preocupación por el costo de la electricidad y el gas.

El comercio no desaparece: cambia de lugarLa paradoja es que mientras algunas calles pierden comercios y aparecen locales vacíos, el consumo digital continúa creciendo.

Según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), la facturación del comercio electrónico argentino superó los $34 billones durante 2025, con un incremento nominal del 55% respecto del año anterior.

El crecimiento de las plataformas digitales ayuda a explicar una situación que a primera vista puede parecer contradictoria: un comerciante puede vender menos en su local físico y, al mismo tiempo, aumentar su actividad a través de internet.

No necesariamente desaparece el consumidor. En muchos casos cambia la manera en que compra, compara precios, consulta productos y recibe sus pedidos.

Para los pequeños emprendimientos, además, la ecuación es sencilla: eliminar un alquiler y otros gastos asociados al local permite reducir los costos fijos y trabajar con una estructura más pequeña.

La transformación del comercio físico tiene además consecuencias que van más allá de las persianas bajas y alcanzan a la recaudación.

En la provincia de Buenos Aires, la recaudación de Ingresos Brutos cayó 3% en términos reales durante los primeros cinco meses de 2026, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). El tributo está directamente vinculado con el nivel de ventas y facturación de las actividades económicas.

Durante 2025, los impuestos provinciales representaron alrededor del 41% de los recursos totales bonaerenses, de acuerdo con la misma fuente.

Esto significa que los cambios en los niveles de actividad y consumo también tienen impacto sobre las cuentas públicas, aunque un negocio que vende exclusivamente por internet no queda por ese solo hecho fuera del sistema tributario.

El contraste con el shopping que vieneMientras pequeños comerciantes achican sus estructuras y algunos directamente trasladan sus negocios a las redes, La Plata también se prepara para una transformación de signo contrario: la llegada de un nuevo gran centro comercial.

En la zona norte avanza Distrito Diagonal, el proyecto desarrollado por IRSA que tiene prevista su apertura para mediados de 2027. La obra alcanzó un avance del 50% y contempla una inversión total estimada en US$220 millones.

El shopping demandará unos US$60 millones de esa inversión y tendrá más de 22.000 metros cuadrados, alrededor de 100 locales, 700 cocheras, siete salas de cine y un espacio de entretenimiento de 1.800 metros cuadrados.

El proyecto plantea así un contraste dentro del mismo escenario comercial. Mientras algunos negocios tradicionales reducen metros cuadrados, abandonan sus locales y pasan a vender desde Instagram y WhatsApp, un nuevo espacio comercial apuesta por concentrar en un mismo lugar locales, gastronomía, entretenimiento y servicios.

La Plata atraviesa, de esta manera, una transformación de su mapa comercial. Las persianas que bajan no siempre representan el final de un negocio: muchas veces detrás de ellas aparece una cuenta de Instagram, un catálogo de WhatsApp o un emprendimiento que continúa funcionando desde una casa.

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