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De saltamontes a grillos: un mapa global de los insectos fue elaborado en La Plata

De saltamontes a grillos: un mapa global de los insectos fue elaborado en La Plata
Luciano Neder
28 Ago, 2026

Un equipo internacional encabezado por investigadoras del CONICET en el CEPAVE y con participación de especialistas del Museo de La Plata reconstruyó la distribución mundial de los ortópteros. El estudio validó más de 832 mil registros georreferenciados y permitió detectar zonas de alta biodiversidad que todavía permanecen poco estudiadas.

Un equipo científico con fuerte participación platense logró reconstruir, a escala planetaria, cómo se distribuyen los ortópteros, el grupo de insectos que incluye a saltamontes, langostas, grillos y tetigónidos. El trabajo reunió y validó más de 832 mil registros georreferenciados y permitió elaborar un mapa global de la diversidad de estas especies.

La investigación fue encabezada por expertas del CONICET pertenecientes al Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA), con participación de profesionales del Museo de La Plata de la Universidad Nacional de La Plata. Los resultados fueron publicados recientemente en la prestigiosa revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El estudio busca aportar información para comprender mejor dónde se concentra la diversidad de estos insectos, pero también para identificar aquellas regiones donde todavía existen grandes vacíos de conocimiento y en las que resulta necesario reforzar las tareas de investigación y conservación.

La investigación tuvo como punto de partida el proyecto internacional Orthoptera Species File (OSF), una base de datos abierta que reúne información taxonómica y registros de saltamontes, langostas, grillos y otros insectos relacionados de todo el mundo.

La iniciativa es encabezada por María Marta Cigliano, investigadora del CONICET en el CEPAVE. A partir de esa información, el equipo se propuso avanzar en un análisis global de la diversidad y los patrones de distribución geográfica de los ortópteros.

María Celeste Scattolini, también investigadora del CONICET en el CEPAVE y primera autora del trabajo, explicó que inicialmente se reunieron casi dos millones de registros sobre la presencia de distintas especies en diferentes regiones del planeta.

Luego comenzó un extenso proceso de organización, evaluación y depuración de la información. Mediante herramientas bioinformáticas se seleccionaron y validaron más de 832 mil registros que contaban con una ubicación geográfica precisa.

El volumen de información disponible creció de manera significativa: la base OSF contaba inicialmente con unos 90 mil registros, por lo que el nuevo trabajo multiplicó casi por diez la información disponible sobre la distribución espacial de este grupo de insectos.

A partir de los datos recopilados y de modelos de distribución de especies, los investigadores pudieron identificar áreas con una extraordinaria riqueza y concentración de especies, incluyendo regiones cuyo nivel de biodiversidad había sido desconocido o se encontraba subestimado.

Los principales focos aparecen en regiones tropicales y subtropicales de Asia, América del Sur y África. Sin embargo, el estudio también detectó un marcado desequilibrio en la información disponible.

La mayoría de los registros científicos proviene del hemisferio Norte, mientras que numerosas regiones del Sur global, algunas de ellas con una enorme biodiversidad potencial, presentan importantes vacíos de información.

Para las investigadoras platenses, allí aparece una de las principales conclusiones del trabajo: las zonas que podrían albergar una mayor cantidad de especies son, en muchos casos, aquellas en las que menos muestreos se realizaron.

Los modelos utilizados incluso permiten estimar que en algunas regiones podrían existir hasta 40 especies de ortópteros más de las que actualmente aparecen registradas.

El análisis permitió diferenciar los patrones de distribución de los dos grandes subórdenes de ortópteros. Los Ensifera, grupo que incluye a los grillos y los tetigónidos, concentran buena parte de su diversidad en zonas cercanas al Ecuador, especialmente en bosques tropicales húmedos. También presentan altos niveles de riqueza y endemismo en regiones de clima mediterráneo.

Los Caelifera, donde se encuentran las langostas y los saltamontes, tienen rangos geográficos más amplios y alcanzan sus mayores niveles de diversidad cerca de los trópicos, principalmente en pastizales y ambientes áridos.

Las diferencias muestran que ambos grandes grupos responden de manera distinta a las condiciones ecológicas y a sus procesos evolutivos.

Más allá de conocer dónde viven estas especies, uno de los principales aportes del trabajo está relacionado con la conservación de la biodiversidad.

El equipo cruzó los registros biológicos con información ambiental y de los distintos biomas para identificar zonas especialmente importantes. De esta manera se elaboraron mapas que permiten señalar áreas donde debería priorizarse el trabajo de campo y la toma de decisiones para proteger especies y hábitats.

La necesidad de contar con esa información es especialmente importante frente a las transformaciones provocadas por la actividad humana. La deforestación, el avance de la agricultura y los cambios ambientales asociados al cambio climático generan pérdida y modificación de hábitats que pueden afectar directamente a estas comunidades de insectos.

En ese contexto, los mapas desarrollados por el equipo pueden funcionar como herramientas para anticipar amenazas y orientar los esfuerzos de investigación y conservación hacia regiones de alto valor biológico.

El trabajo realizado desde La Plata amplía así el conocimiento científico sobre uno de los grupos de animales más diversos del planeta y, al mismo tiempo, pone en evidencia cuánto queda todavía por descubrir, especialmente en aquellas regiones donde la biodiversidad es potencialmente mayor pero la información científica continúa siendo escasa.

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