Internacional

Del espacio al campo: cómo los BRICS utilizan satélites e inteligencia artificial para transformar la agricultura

Del espacio al campo: cómo los BRICS utilizan satélites e inteligencia artificial para transformar la agricultura
Leonel Sánchez Alpino
24 Ago, 2026

Los países del bloque avanzan en el uso de datos satelitales, drones e inteligencia artificial para monitorear cultivos, anticipar sequías y mejorar el aprovechamiento de los recursos. También analizan una futura plataforma común para el monitoreo agrícola.

Los satélites, los drones y la inteligencia artificial están adquiriendo un papel cada vez más importante en la agricultura de precisión. Los países BRICS, que reúnen a potencias espaciales y a algunos de los mayores productores agrícolas del mundo, ya desarrollan sistemas propios de monitoreo y analizan nuevas formas de cooperación para aprovechar estas tecnologías.

El tema fue abordado por TV BRICS, socio internacional de Punto Capital Noticias, en un informe que analiza cómo los países del bloque utilizan información obtenida desde el espacio para mejorar la producción agrícola, monitorear los recursos naturales y enfrentar desafíos vinculados con la seguridad alimentaria y la degradación de los suelos.

Agricultura de precisión: cada metro del campo bajo observación

La agricultura de precisión busca reemplazar el tratamiento uniforme de grandes extensiones por decisiones específicas para cada sector del terreno. Los sistemas satelitales ya permiten, por ejemplo, controlar el desplazamiento de las cosechadoras, optimizar sus recorridos, reducir el consumo de combustible, minimizar las pérdidas de granos y elaborar mapas detallados del rendimiento de los cultivos.

El modelo se estructura principalmente en tres etapas: la recopilación de información mediante satélites y drones; el análisis de esos datos mediante inteligencia artificial o programas informáticos; y, finalmente, un tratamiento diferenciado del terreno mediante maquinaria especializada y sistemas de piloto automático.

El experto en comercio exterior, derecho, tecnologías de la información e industrias creativas Lubarto Sartoyo sostiene que la agricultura se está convirtiendo rápidamente en uno de los principales sectores consumidores de grandes volúmenes de datos y que, por ese motivo, un sistema unificado de monitoreo resulta cada vez más relevante para gestionar la seguridad alimentaria.

Los sistemas de monitoreo que ya existen

Los países BRICS representan casi la mitad de las tierras agrícolas del planeta, según el informe de TV BRICS. Por eso, varios de sus integrantes ya desarrollaron sistemas nacionales para monitorear grandes extensiones de tierras agrícolas.

En Brasil funciona SOMABRASIL, el Sistema de Observación y Monitoreo de la Agricultura en Brasil. Se trata de una plataforma WebGIS que integra en una única base de datos información de los censos agrícolas y datos obtenidos mediante satélites.

De acuerdo con Román Romashkin, experto en desarrollo del sector agroindustrial, comercio, integración agroindustrial y seguridad alimentaria, SOMABRASIL abarca más de 200 millones de hectáreas y permite monitorear anualmente la evolución de las superficies cultivadas y el rendimiento de los cultivos en los estados brasileños.

China, por su parte, desarrolló una red de observación agrometeorológica que, según el informe, es la mayor del mundo. Está integrada por más de 2.000 estaciones terrestres, cuyos datos se combinan con información satelital y obtenida mediante vehículos aéreos no tripulados. El sistema permite elaborar pronósticos de cosecha para distintas regiones y constituye un elemento de la estrategia nacional de seguridad alimentaria china.

En La India, el Gobierno aprobó en septiembre de 2024 la Misión de Agricultura Digital. Su eje central es la plataforma geoespacial Krishi Decision Support System, conocida como Krishi-DSS, destinada a proporcionar datos en tiempo real sobre el rendimiento de los cultivos, las sequías y las inundaciones para agricultores, expertos y responsables de políticas públicas.

Según Romashkin, Krishi-DSS ya se está implementando en zonas piloto y, a largo plazo, podría abarcar todos los distritos rurales de India, permitiendo que más de 100 millones de agricultores accedan a servicios digitales. También se desarrolla un proyecto para elaborar mapas detallados de los suelos a nivel de las localidades rurales.

En Rusia, mientras tanto, se implementó un sistema digital estatal de monitoreo de tierras agrícolas que integra datos satelitales, mapas de vegetación y de rotación de cultivos en una única base de datos. El informe señala además que los servicios nacionales de este tipo están siendo integrados activamente entre sí.

Brasil y China: una cooperación espacial que ya existe

Uno de los ejemplos de cooperación tecnológica mencionados por TV BRICS es el programa conjunto CBERS, desarrollado por Brasil y China.

Los satélites de esta serie permiten monitorear los bosques de la Amazonía y grandes extensiones de tierras agrícolas. Esa información puede utilizarse para evaluar la salud de los suelos y el volumen de biomasa.

El politólogo y profesor asociado Oleg Alexeyenko, de la Universidad Estatal de Moscú M. V. Lomonósov, destacó este programa como un ejemplo concreto de integración tecnológica entre países BRICS.

Rusia, además, manifestó su disposición a proporcionar a sus socios del bloque datos provenientes de su constelación orbital de teledetección de la Tierra en forma de soluciones tecnológicas listas para su aplicación en el sector agrícola.

A largo plazo, TV BRICS plantea la posibilidad de crear una plataforma geoinformática común que integre datos procedentes de las constelaciones de satélites de los países miembros para su posterior procesamiento. Se trata, por ahora, de una perspectiva de cooperación y no de una plataforma ya existente.

El objetivo de una plataforma agrícola común

La idea de avanzar hacia un sistema unificado también está vinculada con una iniciativa anunciada por Brasil a mediados de abril de 2025, cuando el país ejercía la presidencia de los BRICS: la creación de una alianza para la restauración de tierras.

La iniciativa apunta a ayudar a los países miembros a combatir la desertificación y la degradación de los suelos y, al mismo tiempo, contribuir a enfrentar desafíos ambientales y de seguridad alimentaria. Según los expertos citados por TV BRICS, esta iniciativa, combinada con datos provenientes de una plataforma geoespacial, podría sentar las bases para un futuro sistema unificado de monitoreo agrícola de los BRICS.

Pero la creación de una plataforma de este tipo sería un proceso complejo y de largo plazo. Requeriría armonizar protocolos para la toma de muestras y el análisis de suelos, criterios para procesar e interpretar imágenes satelitales, algoritmos destinados a predecir rendimientos, formatos para intercambiar información geoespacial y metodologías para evaluar la seguridad alimentaria.

Romashkin considera que, en una primera etapa, podrían desarrollarse proyectos agrícolas conjuntos entre los países del grupo ampliado, muchos de ellos vinculados precisamente con las tecnologías satelitales y la agricultura de precisión.

Qué puede aportar cada país

La cooperación propuesta también parte de las capacidades específicas que ya poseen distintos integrantes del bloque.

China cuenta con capacidades avanzadas en tecnologías satelitales e inteligencia artificial. Rusia posee experiencia en edafología, agroquímica y desarrollo de bases de datos geoespaciales, además de métodos para evaluar la fertilidad de los suelos.

Egipto, por su parte, desarrolló experiencia en la adaptación de la agricultura a condiciones áridas y en la recuperación de tierras desérticas. La combinación de estas capacidades podría permitir desarrollar soluciones aplicables a diferentes zonas agroclimáticas, desde los suelos negros de Rusia hasta los campos de regadío de Egipto.

El informe también vincula el desarrollo de la agricultura de precisión con una futura Bolsa de Granos de los BRICS, ya que los datos satelitales podrían contribuir a realizar pronósticos más precisos sobre los volúmenes de producción agrícola.

En paralelo, investigadores de la Universidad Estatal de Moscú M. V. Lomonósov y de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro planean desarrollar un proyecto científico conjunto para estudiar cómo el monitoreo satelital y la integración de plataformas tecnológicas de los BRICS pueden contribuir a la seguridad alimentaria y ambiental colectiva.

Satélites para detectar sequías, desertificación y salinización

Las aplicaciones de estas tecnologías van más allá del seguimiento de los cultivos.

Los datos satelitales permiten monitorear la humedad del suelo, identificar terrenos sin utilizar que podrían ser aptos para la producción, predecir sequías y controlar la expansión de las arenas. También pueden detectar problemas que serían difíciles de identificar mediante observaciones terrestres convencionales.

Uno de ellos es la salinización de los suelos, un problema señalado para Irán, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y el sur de Rusia. De acuerdo con Alexeyenko, los canales infrarrojos y térmicos de los satélites permiten detectar cambios en la reflectividad de la superficie terrestre y localizar las características manchas blanquecinas de los suelos salinos. Esa información puede permitir iniciar a tiempo procesos de desalinización.

La inteligencia artificial también puede combinarse con las imágenes satelitales para detectar procesos de degradación ambiental.

El informe señala que China, La India y Sudáfrica cuentan con importantes extensiones territoriales afectadas por la degradación de los suelos. Debido a que estos procesos son graduales y afectan grandes superficies, el monitoreo desde el espacio puede funcionar como un sistema de alerta temprana.

En Rusia, por ejemplo, los científicos utilizan imágenes satelitales para monitorear la desertificación en las Tierras Negras de Kalmukia y en la región de Astracán. Los algoritmos comparan imágenes obtenidas durante períodos de entre 10 y 15 años para determinar la velocidad y dirección del desplazamiento de las dunas.

En China, los satélites también acompañan el proyecto conocido como la Gran Muralla Verde de China, destinado a contener la expansión del desierto de Gobi mediante la plantación de cinturones forestales. Las imágenes permiten observar dónde los árboles lograron arraigarse y estabilizar el suelo y dónde continúa avanzando la arena.

La inteligencia artificial, clave para procesar los datos

La enorme cantidad de información disponible plantea otro desafío. TV BRICS señala que actualmente existen terabytes de imágenes satelitales de muy alta resolución, un volumen que ya no puede procesarse manualmente.

Por eso, la inteligencia artificial aparece como una herramienta indispensable para procesar grandes cantidades de datos, detectar anomalías y realizar pronósticos.

Según Sartoyo, las constelaciones de pequeños satélites ya pueden proporcionar un monitoreo diario con una precisión de hasta varios metros. El desafío consiste en pasar de la simple captura de imágenes al análisis predictivo: pronosticar el rendimiento de los cultivos, detectar enfermedades de las plantas de manera temprana y calcular de manera más eficiente la cantidad de fertilizantes necesaria.

En Rusia, estas tecnologías ya se utilizan para crear mapas interactivos de los campos con información detallada sobre las distintas etapas del cultivo, desde la preparación del suelo hasta la cosecha.

Hacia un posible satélite climático de los BRICS

Entre las perspectivas de desarrollo mencionadas por los especialistas aparece la creación de un satélite climático conjunto de los BRICS.

De concretarse, tendría entre sus posibles funciones el monitoreo de incendios forestales, la medición de emisiones de metano en regiones agrícolas y el seguimiento de las reservas de agua dulce. Posteriormente, también se plantea la posibilidad de establecer una plataforma permanente para la recuperación de tierras degradadas.

Otra propuesta es la creación de una Plataforma Agrícola Unificada de los BRICS, que podría permitir verificar y armonizar datos sobre el estado de las tierras cultivables, contribuir al desarrollo de un mercado de créditos de carbono para el sector agropecuario, establecer enfoques comunes para los seguros agrícolas y ofrecer a los operadores comerciales una visión objetiva sobre las futuras cosechas.

Sin embargo, los expertos identifican tres obstáculos principales para alcanzar ese objetivo: la ausencia de estándares comunes para intercambiar datos de teledetección de la Tierra, la escasez de profesionales capacitados para integrar estas tecnologías en la agricultura y las elevadas barreras de acceso que enfrentan las pequeñas y medianas explotaciones agrícolas.

Por eso, una de las oportunidades de cooperación estaría en desarrollar productos accesibles y adaptados a los mercados locales, posiblemente con apoyo gubernamental durante las primeras etapas y con participación de asociaciones sectoriales y empresariales.

Una nueva dimensión de la cooperación entre los BRICS

El desarrollo de estas tecnologías muestra que la cooperación dentro de los BRICS no se limita al comercio, las finanzas o las relaciones diplomáticas. También alcanza áreas estratégicas como el espacio, la inteligencia artificial, la producción de alimentos y la gestión de los recursos naturales.

El bloque cuenta con una combinación particular de capacidades: potencias espaciales, grandes productores agrícolas y países con experiencia en condiciones agroclimáticas muy diferentes. Integrar esos conocimientos podría permitir desarrollar soluciones de agricultura de precisión adaptadas a distintas regiones.

El objetivo, según los especialistas citados por TV BRICS, no es solamente observar los campos desde el espacio, sino utilizar esa información para anticipar problemas, preservar las tierras y mejorar la seguridad alimentaria.

En ese proceso, los satélites y la inteligencia artificial aparecen como dos herramientas centrales de una posible nueva etapa de cooperación tecnológica entre los países BRICS.

Fuente: TV BRICS, socio internacional de Punto Capital Noticias. La nota original fue elaborada por Svetlana Jristoforova y publicada el 24 de agosto de 2026.

Comentarios