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Detectan mutaciones en mosquitos que los hacen resistentes a insecticidas en el AMBA
Este hallazgo es particularmente preocupante en el contexto de una posible epidemia de dengue para la próxima temporada de verano.
Un grupo de investigadores del Laboratorio de Neurobiología de Insectos (CENEXA-CREG) ha hecho un descubrimiento alarmante en el área metropolitana de Buenos Aires: han identificado no una, sino tres mutaciones en el mosquito Aedes aegypti que los vuelven resistentes a los insecticidas.
Sheila Ons, bióloga y líder del equipo de investigación, ha estado trabajando desde 2006 en la Universidad Nacional de La Plata. Su labor se centra en entender cómo los insectos, en especial el Aedes aegypti, se vuelven resistentes a los insecticidas. Ons destaca que este mosquito es el principal vector del dengue, zika y chicungunya, y que la resistencia a los insecticidas podría complicar aún más el control de brotes.

El estudio reveló que, a diferencia de hace cinco años, en la actualidad hay una presencia extendida de estas mutaciones en la población de mosquitos del AMBA. “Se esperan muchos casos de dengue este año y la evidencia de resistencia es muy significativa en nuestra provincia”, advirtió Ons. Los insecticidas autorizados en Argentina, los piretroides, son menos efectivos debido a estas mutaciones, lo que significa que las dosis habituales ya no son suficientes y se necesitarían cantidades cada vez mayores.
Los piretroides actúan sobre una proteína llamada canal de sodio en el sistema nervioso de los insectos, bloqueando sus impulsos nerviosos. Sin embargo, las mutaciones en los Aedes aegypti están dificultando esta interacción, lo que aumenta la resistencia.
Hasta ahora, estas mutaciones habían sido reportadas en otros países de América, pero no en Argentina. Sin embargo, un estudio reciente analizó mosquitos recolectados en 2018 y descubrió que muchos de ellos presentaban dos mutaciones simultáneamente. En contraste, en 2023, se encontró que las mutaciones resistentes estaban presentes en casi toda el área metropolitana, con excepción de Pergamino.
El equipo de Ons se pregunta si las fumigaciones podrían estar detrás del aumento de estas mutaciones. Al correlacionar la cantidad de casos de dengue con la presencia de mosquitos resistentes, se confirmó que en las localidades con más casos, hay una mayor cantidad de mosquitos resistentes.
Pero, ¿hay esperanza? Sí, según la Dra. Ons. Si se dejara de usar insecticidas por un tiempo, las poblaciones de mosquitos podrían volver a ser susceptibles. “Las mutaciones les dan ventaja en presencia de piretroides, pero en un ambiente libre de ellos, la resistencia debería disminuir”, explicó. Sin embargo, la eliminación total de los insecticidas no es fácil, ya que en Brasil se han mantenido mutaciones incluso después de diez años sin fumigaciones.
Además, Ons alerta sobre el uso de otros insecticidas, como los organofosforados, que son muy dañinos para el medio ambiente. “Es fundamental cuidar el ecosistema; los anfibios y los insectos polinizadores son especialmente vulnerables”, señaló.
Por eso, la recomendación de Ons es clara: “Lo ideal es hacer un manejo integrado, usando estrategias como el descacharrado, que elimina lugares de cría del mosquito. Las fumigaciones deben ser una medida de último recurso, solo durante brotes. Esto no solo reduce el impacto ambiental, sino que ayuda a que las poblaciones de mosquitos no desarrollen resistencia”.