Sociedad

Día del Maestro Pizzero y Pastelero: la historia de Ramón, el hombre que amasó una vida entera frente al horno

Día del Maestro Pizzero y Pastelero: la historia de Ramón, el hombre que amasó una vida entera frente al horno
Leonel Sánchez Alpino
12 Ene, 2026

En el Día del Maestro Pizzero y Pastelero, la trayectoria de Ramón Loreto pone en primer plano el valor del oficio, la constancia y la transmisión del conocimiento. Con 54 años detrás del horno, se convirtió en un símbolo del trabajo, la identidad y la cultura popular.

Cada 12 de enero se celebra en Argentina el Día del Maestro Pizzero y Pastelero, en conmemoración de la creación del Sindicato de Trabajadores Pasteleros, Confiteros, Heladeros, Pizzeros y Alfajoreros (STPCHyA), fundado el 12 de enero de 1946. La fecha reconoce el oficio, la dedicación y el compromiso de miles de trabajadores que sostienen una de las tradiciones gastronómicas más queridas de la cultura popular argentina.

En ese marco, la historia de Ramón Loreto sintetiza como pocas el espíritu de la profesión. Nacido en Misiones, llegó a la provincia de Buenos Aires a los 18 años buscando trabajo y una oportunidad para progresar. Hoy tiene 69 y, lejos de alejarse de su oficio, sigue en el mismo lugar donde empezó y nunca hizo otra cosa que ser pizzero.

Apenas llegó, encontró trabajo como bachero a la histórica Pizzería “Las Palmas”, en Lanús. Duró apenas cuatro horas en esa tarea. Sus compañeros notaron algo que él todavía no sabía que lo acompañaría toda la vida: su manera de amasar, su velocidad, su entusiasmo y la naturalidad con la que se movía en la “cuadra” lo hicieron pasar de lavar platos a convertirse, casi sin darse cuenta, en parte central de la pizzería. “Ramoncito”, como todavía lo llaman todos, tenía talento y vocación.

Pasaron 54 años y Ramón sigue en el mismo lugar. Se transformó en un referente del sur del Conurbano bonaerense y su nombre quedó inmortalizado en una de las paredes del local bajo la leyenda “Maestro Pizzero – Ramón Loreto”, en un homenaje que reunió a las tres generaciones de fundadores, a sus compañeros, familia, clientes y referentes del ámbito cultural y deportivo.

Ramón es el custodio de la receta tradicional de la pizza al molde “directa”: una masa trabajada, con poca levadura, cocción precisa y una marca registrada que nunca negocia: más de 500 gramos de muzzarella por pizza. En Las Palmas, dice, “siempre se come la misma pizza”. Porque el secreto no se esconde: se transmite.

Gracias al oficio construyó una vida. Formó una familia, levantó su casa, crió a sus hijas y encontró en el reconocimiento de sus pares su mayor orgullo. Hoy continúa enseñando a los más jóvenes, convencido de que el legado no se guarda, se comparte.

La pizzería tiene además una particularidad casi única: dos hornos empotrados, uno sobre el otro, pero con los frentes ubicados en paredes contiguas. Para acceder al superior hay que desplazarse de costado y subir una pequeña escalera. Esa disposición, tan extraña como funcional, permite elaborar más de 500 pizzas por noche.

Ramón llegó a hacer, solo, entre 250 y 300 pizzas por turno. Trabaja de lunes a lunes y, salvo excepciones, al mediodía está siempre ahí, frente al horno. A los 69 años sigue amasando historia, oficio y tradición.

Este 12 de enero, Día del Maestro Pizzero y Pastelero, el homenaje tiene nombre propio: Ramón Loreto. Pero también representa a todos los trabajadores que, con esfuerzo silencioso, sostienen una de las identidades gastronómicas más fuertes del país.

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