Punto capital

Cómo se mueven los barrios de La Plata: el mapa de las desigualdades en el acceso al transporte

Cómo se mueven los barrios de La Plata: el mapa de las desigualdades en el acceso al transporte
Luciano Neder
05 Oct, 2026

La forma de trasladarse cambia de manera marcada según la zona de la ciudad. Mientras en algunos sectores el automóvil tiene un peso mucho mayor, en otros el micro resulta indispensable para buena parte de la población. Una encuesta de la UNLP y el CONICET permite mirar esas diferencias y entender cómo el lugar donde vive cada persona condiciona sus opciones para moverse.

No todos los platenses tienen las mismas posibilidades para llegar al trabajo, estudiar, hacer un trámite o simplemente cruzar la ciudad.

La forma de moverse cambia según el lugar donde se vive. Y esa diferencia, que muchas veces aparece detrás de los problemas cotidianos del transporte, también puede leerse como una expresión de las desigualdades territoriales de La Plata.

Los primeros resultados de la Encuesta de Movilidad Gran La Plata 2026, realizada por el Observatorio de Movilidad del Gran La Plata de la UNLP y el CONICET, muestran justamente eso: el automóvil, el micro, la bicicleta, la caminata y la moto no tienen el mismo peso en todos los sectores de la ciudad.

El auto no pesa igual en toda la ciudad

A nivel general, el automóvil representa el 39,8% de los viajes principales relevados, frente al 29,5% del micro. Pero detrás de ese promedio aparece una diferencia territorial importante.

En City Bell y Gonnet, la participación del automóvil llega a ser aproximadamente el doble que en sectores del sur de La Plata y Berisso. Es decir, el promedio general esconde realidades bastante diferentes según el lugar de residencia.

El dato también se relaciona con la cantidad de vehículos disponibles: la región registra casi 300 vehículos cada 1.000 habitantes.

Así, para una parte de la ciudad el auto aparece como el principal recurso para resolver los desplazamientos cotidianos, mientras que en otras zonas las alternativas son mucho más limitadas.

Cuando el micro deja de ser una opción y pasa a ser una necesidad

La diferencia se vuelve todavía más evidente cuando se mira el transporte público.

En los sectores este y sur de La Plata, el micro concentra entre el 69% y el 76% de los viajes femeninos, según las zonas analizadas por el relevamiento. Y en Melchor Romero el dato es todavía más marcado: representa el principal medio de transporte para el 81,1% de las mujeres encuestadas.

No se trata solamente de elegir entre un medio de transporte y otro.

Cuando una persona depende del micro para llegar al trabajo, estudiar, llevar a sus hijos, hacer compras o realizar un trámite, una demora, una frecuencia insuficiente o una tarifa más cara puede alterar directamente la organización de su día.

La encuesta muestra además que las mujeres realizan, en promedio, 2,20 viajes diarios frente a 2,07 de los varones y presentan una mayor dependencia del transporte público.

En el centro aparecen otras posibilidades

La diferencia territorial también se observa en los desplazamientos que no requieren automóvil ni micro.

En el Casco Urbano, la caminata alcanza al 24,5% de los encuestados y la bicicleta al 10%. La mayor concentración de servicios, actividades y distancias más cortas facilita que una parte de los viajes pueda resolverse de esa manera.

Esto contrasta con sectores periféricos, donde las distancias son mayores y la oferta de alternativas puede ser más limitada.

Por eso, caminar o usar una bicicleta no representa exactamente la misma posibilidad para alguien que vive a pocas cuadras del centro que para quien necesita recorrer varios kilómetros para llegar a una escuela, un hospital, una universidad o un lugar de trabajo.

La moto también cuenta otra historia

La moto aparece como otra de las respuestas frente a las dificultades de movilidad.

Su presencia en los hogares aumentó y alcanza valores particularmente altos en algunos barrios. En Altos de San Lorenzo hay 71 motos cada 1.000 habitantes, mientras que en Villa Catela y El Dique la cifra llega a 63.

Además, el uso de la moto presenta una marcada diferencia por género: el 62% de quienes la utilizan son hombres.

La expansión de este medio muestra que los habitantes también buscan alternativas cuando el transporte público no ofrece una respuesta suficiente, aunque genera a su vez nuevos desafíos vinculados con la seguridad vial.

Una ciudad, distintas experiencias de movilidad

Los datos no permiten dividir a La Plata simplemente entre quienes tienen auto y quienes usan micro.

Lo que muestran es algo más complejo: el lugar donde vive una persona modifica las alternativas que tiene disponibles para trasladarse.

En algunas zonas hay más posibilidades de caminar o usar bicicleta. En otras, el automóvil ocupa un lugar central. Y en determinados sectores periféricos, el micro concentra una proporción muy importante de los desplazamientos.

La propia Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNLP plantea que los resultados deben analizarse por delegación y barrio, justamente porque la movilidad presenta diferencias importantes según la ubicación, la tasa de motorización y las características de cada hogar.

En ese sentido, hablar de “el transporte de La Plata” puede ser engañoso si se mira solamente el promedio general.

La ciudad tiene distintas formas de moverse. Y esas diferencias también dicen algo sobre cómo está distribuido el acceso al trabajo, los servicios, la educación y las oportunidades dentro del territorio.

El mapa de la movilidad, en definitiva, también puede ser leído como un mapa de las desigualdades de La Plata.

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