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El asado se aleja de la mesa argentina y el consumo toca un piso histórico

El asado se aleja de la mesa argentina y el consumo toca un piso histórico
Facundo Benitez
20 Mar, 2026

La carne vacuna, uno de los alimentos más asociados a la mesa argentina, atraviesa uno de sus momentos más delicados de las últimas décadas.

Según los últimos datos difundidos a partir de un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo per cápita se ubicó en 47,3 kilos anuales, el registro más bajo en más de 20 años. La cifra implica una caída interanual de 2,5% y una baja de 1,2 kilos por habitante frente al promedio de los doce meses cerrados en febrero de 2025.

El retroceso se da en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo, que obligó a muchas familias a recortar gastos y modificar hábitos de consumo. A eso se suma una dinámica de precios que siguió presionando durante febrero: distintos relevamientos reportaron que la carne vacuna subió 7,4% en el mes, con aumentos destacados en cortes como la paleta, el cuadril y la nalga, mientras que el pollo, uno de los reemplazos más habituales, también avanzó 10,2% mensual.

La suba de precios, además, no responde a un solo factor. En febrero, el valor de la hacienda en pie en el mercado de Cañuelas creció 8,5% respecto del mes anterior y acumuló un aumento interanual de 72,7%, alcanzando su mayor nivel relativo en 15 años, de acuerdo con reportes sectoriales basados en datos de CICCRA. Detrás de ese salto aparecen la menor oferta de animales, el impacto rezagado de la sequía sobre el stock ganadero y una mayor presión exportadora sobre el mercado interno.

La menor demanda doméstica también se combina con una producción en retroceso. En el primer bimestre de 2026 se produjeron 457 mil toneladas res con hueso, un volumen 9,1% menor al del mismo período del año pasado. En paralelo, el consumo interno total cayó 13,8% interanual y se ubicó en 332,7 mil toneladas, mientras que las exportaciones habrían crecido 6,6%, lo que refuerza la presión sobre la disponibilidad para el mercado local.

El impacto ya empezó a sentirse en la cadena frigorífica. En los últimos días se conocieron casos de suspensiones de unos 400 trabajadores en ArreBeef, en Ramallo, y el conflicto por el cierre de Ganadera San Roque en Morón, que afectó a 140 empleados. Aunque se trata de situaciones empresariales puntuales, ambas quedaron asociadas al mismo telón de fondo: menor actividad, caída del consumo y un negocio cada vez más tensionado.

El cuadro termina dibujando un cambio de época en la alimentación argentina. La carne vacuna ya no ocupa el lugar de otros años en el consumo cotidiano y, para muchas familias, pasó de ser un producto habitual a una compra más esporádica.

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