Internacional

El BRICS avanza hacia un sistema de pagos propio y reabre el debate sobre el futuro del dólar

El BRICS avanza hacia un sistema de pagos propio y reabre el debate sobre el futuro del dólar
Leonel Sánchez Alpino
13 Ago, 2026

El bloque analiza la integración de sistemas de pagos rápidos y monedas digitales de bancos centrales. El objetivo es reducir costos y facilitar las operaciones entre sus miembros, en un contexto global en el que crece el debate sobre la dependencia del dólar estadounidense.

Los países que integran los BRICS avanzan en el análisis de nuevas herramientas para realizar operaciones financieras internacionales sin depender exclusivamente de las infraestructuras tradicionales dominadas por el dólar. Entre las alternativas que están sobre la mesa aparece la posible integración de los sistemas de pagos rápidos y de las monedas digitales emitidas por bancos centrales.

La información fue difundida por TV BRICS, cadena internacional socia de Punto Capital Noticias, que viene siguiendo de cerca el desarrollo de la arquitectura financiera del bloque. El tema también fue confirmado esta semana por el gobernador del Banco de la Reserva de la India, Sanjay Malhotra, quien señaló que los países del grupo estudian distintas opciones para conectar sus sistemas de pagos y sus monedas digitales.

La discusión todavía se encuentra en una etapa inicial y no implica la creación inmediata de una moneda común. Según explicó Malhotra, el objetivo es explorar mecanismos que permitan reducir los costos de las operaciones transfronterizas y facilitar los intercambios utilizando nuevas infraestructuras digitales. India, además, impulsa la internacionalización de la rupia y un mayor uso de las monedas nacionales en el comercio internacional.

Más que una moneda común, una nueva infraestructura

El desarrollo resulta significativo porque modifica el eje de una discusión que durante años estuvo concentrada en la posibilidad de que los BRICS crearan una moneda propia.

De acuerdo con un análisis publicado por TV BRICS, el escenario que actualmente cobra mayor fuerza es el desarrollo de una infraestructura de pagos que permita operar entre los países miembros utilizando monedas nacionales, mecanismos de compensación y herramientas digitales. El bloque ya viene avanzando en esa dirección y el comercio entre Rusia y China realizado en monedas nacionales supera el 80%, según los datos citados por el medio.

En esa línea, el debate sobre una eventual moneda común no desapareció, pero dejó de ser necesariamente el primer paso. La prioridad parece estar puesta en construir los mecanismos que permitan realizar transacciones internacionales sin que el dólar sea obligatoriamente la moneda de intermediación.

Esto supone un cambio importante: la discusión ya no pasa solamente por qué moneda utilizar, sino también por qué sistema utilizar para mover el dinero entre países.

Argentina y una relación cada vez más difícil de despegar del dólar

El avance de los BRICS sobre nuevas alternativas para realizar operaciones internacionales también interpela a la Argentina, un país cuya economía mantiene desde hace décadas una relación particularmente estrecha —y muchas veces problemática— con el dólar.

En nuestro país, la moneda estadounidense no funciona solamente como referencia para el comercio exterior o las reservas. El dólar ocupa un lugar central en el ahorro de los argentinos, en la formación de precios de determinados bienes, en las expectativas de inflación y hasta en las decisiones cotidianas de empresas y familias. Esa dependencia se convirtió, con el paso del tiempo, en uno de los rasgos más persistentes de la economía argentina.

La discusión adquiere una dimensión diferente cuando se la observa desde el escenario internacional. Mientras los países del BRICS exploran mecanismos para ampliar el uso de sus propias monedas y reducir la necesidad de utilizar al dólar como intermediario, la Argentina continúa debatiendo buena parte de sus problemas económicos alrededor de esa moneda: cuánto vale, qué régimen cambiario adoptar, cómo conseguir dólares y cómo preservar los ahorros frente a la inflación.

La cuestión, entonces, excede la discusión entre dolarización y moneda nacional. También obliga a preguntarse por qué una economía como la argentina llegó a desarrollar semejante dependencia del dólar y qué consecuencias tiene esa situación en un mundo que comienza a buscar una mayor diversificación monetaria.

Cada vez más voces del ámbito económico argentino comienzan a plantear que el país necesita discutir cómo reducir su dependencia estructural del dólar, no solamente como una cuestión monetaria sino como parte de una estrategia de desarrollo. El debate todavía está lejos de tener una respuesta consensuada, pero todo indica que irá ganando espacio en la agenda pública: de cara a las elecciones presidenciales de 2027, la relación de la Argentina con el dólar —y la posibilidad de avanzar hacia una economía menos condicionada por esa moneda— promete convertirse en uno de los temas centrales de la discusión económica y política.

¿Qué significa para la economía global?

La importancia de la iniciativa de los BRICS no está necesariamente en que vaya a reemplazar al dólar en el corto plazo, sino en que puede contribuir a un sistema monetario internacional más diversificado.

Si los países consiguen conectar sus sistemas de pagos, utilizar monedas digitales de bancos centrales y ampliar el comercio en monedas nacionales, podrían reducir algunos de los costos y riesgos asociados a la utilización de una moneda de terceros países para sus operaciones.

Ese proceso también tiene una dimensión geopolítica. Los sistemas de pagos no son solamente herramientas tecnológicas: determinan cómo circula el dinero, qué intermediarios participan y qué países tienen capacidad de influir sobre las transacciones internacionales. Un análisis reciente sobre la transformación de las infraestructuras financieras señala justamente que la competencia monetaria global comienza a trasladarse también hacia el terreno de las plataformas y sistemas de pago.

Por eso, el anuncio de los BRICS debe leerse como parte de un proceso más amplio. No se trata de que el dólar vaya a desaparecer de un día para otro, ni de que exista actualmente una moneda BRICS capaz de sustituirlo. Se trata de la construcción gradual de alternativas.

Y en ese escenario, el debate que atraviesa a la Argentina sobre su relación con el dólar adquiere una dimensión adicional: mientras algunos países avanzan hacia una mayor dependencia de la divisa estadounidense y otros incluso la adoptan como moneda, los BRICS buscan construir mecanismos que les permitan reducir su dependencia del dólar y solidificar una política monetaria autónoma.

La pregunta, entonces, no es solamente qué moneda utilizará Argentina para ahorrar, comerciar o estabilizar su economía, sino también qué lugar ocupará el país en un sistema financiero internacional que podría ser cada vez más multipolar.

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