Política
El CEPA advierte que el ajuste agranda la brecha de género en Argentina
En la previa del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) puso números concretos a una idea que se repite en la calle, en los trabajos y en los hogares: las crisis no pegan igual y, con las políticas económicas del gobierno de Javier Milei, las desigualdades estructurales entre varones y mujeres se profundizan.
El trabajo, publicado el 6 de marzo de 2026, señala que los varones perciben entre 27,3% y 29% más ingresos que las mujeres. Y que esa distancia se vuelve todavía más cruda en el mundo informal: allí la brecha trepa al 40%.
Más pobreza “feminizada” y menos mujeres en los ingresos altos
El informe marca un dato que explica por qué la brecha de ingresos termina traduciéndose en desigualdad social: las mujeres representan el 64,2% de las personas con menores ingresos, una proporción que subió respecto del 61,4% del año anterior. A medida que se sube en la escala de ingresos, la presencia femenina se achica y cae hasta 37% en el decil superior. CEPA lo define como un proceso de feminización de la pobreza.
Del otro lado de la foto aparece la “contracara”: la masculinización de la riqueza. En el sector de mayores ingresos, el 63% son varones, y eso también se refleja en la estructura impositiva: las mujeres son 32,8% de quienes tributan Bienes Personales y 30% de quienes pagan Ganancias, además de tener patrimonios e ingresos promedio más bajos.
Mercado laboral: menos participación, más desempleo y más informalidad
Los números laborales también muestran una brecha persistente. En el tercer trimestre de 2025, la tasa de actividad femenina fue del 52,6%, 17,5 puntos por debajo de la de los varones (70,1%). En desocupación, las mujeres registraron 7,4% contra 5,9% en varones. Y en informalidad, el informe ubica a las mujeres en 38%, frente a 35,5% de los varones.
Para CEPA, hay una explicación clave que no se puede sacar del análisis: el reparto desigual de los cuidados. Según el trabajo, las mujeres destinan tres horas más por día que los varones al trabajo doméstico no remunerado, lo que condiciona su inserción y su carrera laboral.
Presupuesto 2026: recortes y vaciamiento de políticas con perspectiva de género
El informe sostiene que el Presupuesto 2026 consolida un proceso de desarme de políticas públicas iniciado en 2024: 7,5 de cada 10 programas destinados a reducir brechas tuvieron recortes o fueron eliminados.
Entre los ejemplos que enumera CEPA aparecen recortes en herramientas vinculadas a ingresos y protección social, como la moratoria previsional (-41,71%) y la Prestación Alimentar (-17,26%), mientras que la AUH es señalada como el programa con crecimiento real (+74,64%) en un contexto general de ajuste.
El capítulo de violencia de género es uno de los más sensibles: el informe habla de un ajuste global del 86,5% en programas de protección respecto a 2023 y de una caída del 90% en la cantidad de personas asistidas por la Línea 144 en 2025 frente a 2023, con metas para 2026 muy por debajo de las de años anteriores.
En salud, CEPA advierte que la Educación Sexual Integral (ESI) quedó prácticamente desmantelada (caída del 98%) y sin crédito para 2026; que el programa de Salud Sexual y Procreación Responsable tuvo un ajuste del 20,9%; y agrega un dato inquietante: durante 2025, según el informe, no se distribuyó un solo preservativo a través del programa de respuesta a VIH e ITS.
En cuidados, el documento vincula la paralización de la obra pública con el retroceso en infraestructura social: menciona la virtual eliminación de programas asociados a cuidado y que para 2026 no se proyecta construir jardines de infantes desde la política nacional.
Reforma laboral: por qué el CEPA cree que agrava la desigualdad
El informe también pone la lupa sobre la reforma laboral aprobada en febrero y enumera puntos que, a su criterio, pueden impactar con más fuerza en mujeres y sectores feminizados:
- Fondo de Asistencia Laboral (FAL): el costo fiscal estimado para el sistema previsional es 0,37% del PBI, 4,6 veces el costo de la moratoria previsional que el Gobierno vetó por “sostenibilidad”.
- Despidos por embarazo: se elimina la posibilidad de pedir nulidad y reincorporación, quedando como respuesta la indemnización agravada.
- Banco de horas: habilita a compensar extras con descanso, generando incertidumbre horaria y choques con la organización de cuidados.
- Teletrabajo: la derogación de la ley que reconocía tareas de cuidado dentro de la relación laboral.
- Período de prueba en casas particulares: pasa de 15 días a 6 meses, aumentando la precariedad en un sector ampliamente feminizado.
El cierre del informe es político y económico a la vez: para CEPA, el modelo actual “no afecta de manera neutral”, sino que profundiza asimetrías preexistentes y deja a las mujeres más expuestas en ingresos, trabajo, cuidados y acceso a derechos.