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El consumo no repunta y crece la preocupación por un freno en la economía

El consumo no repunta y crece la preocupación por un freno en la economía
Facundo Benitez
28 Jul, 2025

Mientras el Gobierno celebra un dato positivo del EMAE, economistas advierten señales de estancamiento económico que podrían profundizarse en el segundo semestre.

Aunque el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC marcó en mayo un aumento interanual del 5%, el dato que más inquieta a los economistas es la caída del 0,1% respecto a abril, que podría anticipar un freno en la recuperación. A esto se suma que las mediciones preliminares de junio no muestran mejoras, lo que encendió alarmas en varios sectores.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas minoristas cayeron un 6,7% en junio en comparación con mayo. En la misma línea, la consultora Scentia marcó una baja del 0,8% en el consumo masivo, cortando una racha de tres meses consecutivos de crecimiento. Para los analistas, la pérdida del poder adquisitivo sigue siendo el gran factor de fondo.

Salarios y consumo deprimidos: un combo que preocupa

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en mayo los salarios registrados del sector privado apenas subieron 0,5% en términos reales, rompiendo una tendencia negativa de tres meses. Sin embargo, siguen estando por debajo de los niveles de noviembre de 2023, lo que impacta directamente en el consumo.

La economista Rocío Bisang (EcoGo) explicó que se están viendo signos claros de estancamiento y no descartó una nueva recesión:

“La actividad en junio se mantuvo estancada y esperamos ver incluso una caída en julio. El consumo no tracciona, los salarios reales siguen deprimidos y no hay señales de un crecimiento sostenido”, sostuvo.

Además, apuntó a la volatilidad financiera y la falta de impulso externo, ya que ni las exportaciones ni las importaciones muestran un comportamiento expansivo que pueda mover la aguja de la economía.

¿Un semestre amesetado?

Por su parte, Lorenzo Sigaut Gravina (Equilibra) fue claro:

“El nivel de actividad tocó su techo en febrero. Desde entonces, la economía entró en una meseta. Tuvimos una caída en marzo, una leve recuperación en abril, una baja en mayo y estabilidad en junio”.

Entre los factores de riesgo que mencionó se encuentran:

  • Presiones cambiarias e inflacionarias
  • Suba en la tasa de interés
  • Aumento en la mora de las familias (pasó del 2% en diciembre al 4,5%)
  • Estancamiento del empleo formal y el salario real
  • Desaceleración en sectores clave como Vaca Muerta y la minería

Además, advirtió que el repunte de la demanda interna se abastece principalmente con importaciones, mientras que la industria local sigue con ventas estancadas.

Qué se espera para lo que queda del año

Desde la consultora Abeceb, Natacha Izquierdo reconoció el enfriamiento en algunos sectores pero relativizó el impacto anual:

“El segundo semestre va a crecer menos que el primero, pero aún proyectamos un crecimiento del PBI entre 5,1% y 5,2% para todo el año”.

La incógnita es si esta ralentización se consolida como tendencia o si se trata de una pausa en el repunte económico. Lo cierto es que el consumo sigue sin repuntar y el clima de cautela se instala entre familias, empresas y analistas.

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