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El costo de las terapias infantiles golpea a las familias de la ciudad

El costo de las terapias infantiles golpea a las familias de la ciudad
Luciano Neder
08 Oct, 2026

Un informe de FundPlata advierte sobre las dificultades que enfrentan las familias monoparentales para sostener tratamientos psicológicos y psiquiátricos de niños y adolescentes. Solo el 27% de los progenitores relevados asume estos gastos y la mitad de las madres encuestadas debió endeudarse para afrontarlos.

El acceso a la salud mental de niños, niñas y adolescentes se convirtió en una preocupación económica para numerosas familias de La Plata. Un informe elaborado por el área de Género de FundPlata expuso las dificultades que atraviesan los hogares monoparentales para sostener tratamientos psicológicos y psiquiátricos, en un contexto en el que, según el relevamiento, el sistema público no siempre logra dar respuesta a la demanda existente.

De acuerdo con el estudio, los costos de las terapias particulares representan una carga significativa para las familias, especialmente para aquellas en las que una sola persona queda a cargo de los gastos cotidianos. La situación se profundiza porque los tratamientos de salud mental requieren, en muchos casos, una continuidad que implica afrontar honorarios profesionales de manera periódica.

Mariana Ormaechea, abogada e integrante de FundPlata, señaló que el sistema sanitario presenta dificultades para responder tanto a las necesidades de los adultos como de los menores de edad. Frente a esa situación, las familias terminan recurriendo a profesionales del ámbito privado, cuyos honorarios implican un gasto que puede resultar difícil de sostener en el tiempo.

Solo el 27% de los progenitores asume el costo de las terapias

Uno de los principales datos que surge del relevamiento realizado en La Plata está relacionado con la distribución de los gastos entre los progenitores. Según el informe, solo el 27% de los progenitores relevados asume económicamente las terapias de sus hijos.

La consecuencia de esta desigualdad recae principalmente sobre las madres que sostienen hogares monoparentales. El estudio señala que una de cada dos madres encuestadas debió endeudarse para poder garantizar la continuidad de los tratamientos de salud mental de los niños, niñas y adolescentes a su cargo.

A esto se suma que más del 70% de las madres consultadas destina montos elevados de sus ingresos a la atención de la salud mental de sus hijos. Para FundPlata, se trata de gastos permanentes que pueden quedar fuera de las previsiones habituales al momento de establecer acuerdos de cuota alimentaria.

El problema de los tratamientos de salud mental en la cuota alimentaria

Uno de los puntos centrales planteados por la organización está relacionado con la forma en que se contemplan estos gastos dentro de las obligaciones alimentarias. Desde FundPlata advierten que las terapias psicológicas y psiquiátricas pueden representar un gasto extraordinario por su frecuencia y por el valor que alcanzan las sesiones.

En este escenario, cuando el progenitor que no convive con los hijos no participa voluntariamente del pago de estos tratamientos, las madres pueden verse obligadas a recurrir a reclamos ante los tribunales de familia para intentar obtener una respuesta.

Según el relevamiento, este camino agrega una nueva dificultad para familias que ya atraviesan una situación económica compleja. Los procesos judiciales pueden resultar burocráticos y desgastantes, mientras que las necesidades vinculadas con la salud mental de los menores requieren continuidad y atención.

Qué plantea FundPlata sobre el Índice Crianza

Otro de los ejes señalados por la fundación es el alcance del Índice Crianza, utilizado como referencia para estimar los costos asociados al cuidado de niños y adolescentes.

Desde FundPlata sostienen que, aunque el indicador contempla gastos generales relacionados con la salud, los tratamientos de salud mental requieren una consideración específica debido a la frecuencia de las sesiones y al impacto que sus costos tienen sobre el presupuesto familiar.

En ese sentido, Ormaechea planteó la necesidad de que el Índice Crianza incorpore de manera más precisa el impacto económico de los tratamientos psicoterapéuticos. Para la organización, contar con una referencia específica permitiría visibilizar estos gastos y aportar una herramienta técnica al momento de establecer las obligaciones económicas correspondientes.

El informe pone así el foco en una problemática que combina salud, economía familiar y acceso a la Justicia, y advierte que el costo de sostener un tratamiento psicológico o psiquiátrico puede convertirse en una barrera para garantizar la atención que necesitan niños, niñas y adolescentes.

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