Editorial
El discurso del odio y la aporofobia
Por Ricardo Luis Milio, abogado (UBA).
I.- Introducción
En una anterior publicación del mes de junio del corriente año, abordamos el tema del discurso del Odio a partir de la apertura , en pleno centro platense, del centro cultural negacionista y filo nazi Kyle Rittenhouse al cuál se lo vincula con el atentado a la vida contra la Vice- Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner.
En la presente nota reflexionaremos el tema del discurso del odio a partir de un concepto prácticamente nuevo, la Aporofobia, como una expresión que deja traslucir las consecuencias de la práctica sistemática del mismo en la sociedad.
II.- El Discurso del Odio. La Aporofobia-
En nuestra segunda entrega, como una aproximación conceptual, se definió al discurso del odio como aquel que contiene la deliberada intención de provocar una afectación en la dignidad de un grupo de personas a través de expresiones racistas, xenófobas, discriminatorias, homófobas, negacionistas etc.
También decíamos que con dichas expresiones sus autores tienen la intención de provocar una especie de “dolor lingüístico” a un sector poblacional determinado.
Bajo ése concepto del discurso del odio, en forma más específica la Filosofa Adela Cortina en 1995 acuñó la palabra “ aporofobia” como una forma de referirse al “ rechazo, aversión, temor y desprecio hacia el pobre, hacia el desamparado, que al menos en apariencia, no puede devolver nada bueno a
cambio”.
La aporofobia tiene un componente claro de discriminación y prejuicio clasista, pero a juicio de la filósofa valenciana, es algo más profundo que el clasismo, porque por un lado, el rechazo al pobre, al peor situado, es el rechazo a una persona desclazada y por otro lado, no se trata solo de diferencias económicas, sino el rechazo al pobre, al que se encuentra en una situación general de vulnerabilidad.
Podríamos decir que el concepto de la aporofobia a nivel ideológico es una consecuencia de la hegemonía del pensamiento neoliberal, basado en el individualismo y la meritocracia donde se presupone que el éxito económico solo depende de la voluntad, el esfuerzo y el talento personal, y que nada tiene que ver con otros factores como ser las circunstancias socio-económicas del país de nacimiento, y las condiciones de vida en que se desarrolló su infancia, etc. y que reproducen un discurso que favorece la marginalización de los pobres.
Este sesgo hacia la meritocracia suele encajar perfectamente en una mentalidad individualista, pero no hay que descartar que sea utilizado por un sector de la sociedad y sus representantes políticos como una forma de lograr un colectivismo totalizador, donde lleve a considerar a las personas pobres como individuos que no quieren adaptarse al modelo que ellos representan y por lo
tanto el Estado no debe acudir en su ayuda, viendo a ésta ultima como un gasto que se debería eliminar.
En su pensamientos y en el discurso se reacciona despreciando y culpando a los pobres de su situación, o en el mejor de los casos, aplicándoles una presunción de culpabilidad.
El pensamiento económico dominante justifica que crecimiento macroecónomico y reducción de la pobreza no vayan de la mano, porque percibe la desigualdad como un estímulo para el esfuerzo y el
crecimiento, que produce una jerarquía de triunfadores y perdedores del sistema. Es en ese contexto, en el que datos de pobrezas alarmantes se perciben como naturales.
Teniendo en consideración que las fobias son trastornos de ansiedad características en personas que desarrollan un miedo irracional a personas, animales, objetos o situaciones que no representan una
amenaza real, fuera de la psicología y /o la psiquiatría se ha tomado el término fobia para crear un nuevo término que denotan un rechazo social o un odio injustificado hacia los pobres por el simple hecho de
serlo.
Podríamos concluir que la aporofobia no es un trastorno mental, sino un fenómeno social que marginaliza a las personas más vulnerables. A diferencia de las distintas fobias , no es la persona que ha interiorizado
ése discurso la persona afectada, sino aquella a la que va dirigida ése rechazo ; es por eso que puede llegar a ser un patrón de conducta fácil de adoptar y llevarla a la práctica, ya que no tiene consecuencias
negativas directas e inmediatas sobre quiénes reproducen esa actitud.
III.- El discurso de odio aporófobo:
En un artículo titulado “Aporofobia: Juicio y Desprecio al Pobre” se sostiene que éste tipo de discurso pasa relativamente desapercibido porque suele estar escondido o interactúa con otras formas de exclusión
social como el racismo, la xenofobia etc. En una comparación con la xenofobia podríamos decir que ambos fenómenos sociales presentan características similares ya que se trata de dos actitudes relacionadas
con la intolerancia y el desprecio. Sin embargo en el fondo, cada una de ellas pone de manifiesto ideas y sentimientos diferentes.
La xenofobia implica odio a los extranjeros, simplemente por su origen, mientras que la aporofobia transmite la actitud de desprecio u odio hacia los pobres, sean estos de otras nacionalidades o no.
Siendo que la marginalidad, la carencia de poder social y comunicacional, intrínseca a la pobreza, dificultan la reivindicación y la denuncia del discurso de odio aporóforo. En un trabajo realizado por el
Banco Mundial, titulado “ La Voz de los Pobres. ¿ Hay alguien que nos escuche ?” se dejó establecido el escaso grado de participación que tienen los sectores pobres del mundo y en particular los de América
Latina, en los medios de comunicación. Decididamente, dicho informe señala; que “ a los pobres se les ha negado históricamente acceder a información e influenciar en decisiones que afectan profundamente
sus vidas cotidianas, y por lo tanto se encuentran desposeídos de su derecho de participación activa en el que hacer nacional”.
Hay muchos ejemplos de discurso aporófobo, y situaciones que se fundamentan de él; uno de los mayores ejemplos es el que trata de endemoniar las ayudas sociales, sobre las que sitúan interesadamente la
sombra permanente del fraude. Otro ejemplo es aquél que muestra como puede actuar el Estado ante el discurso aporófobo en una sociedad discriminadora : En un artículo reciente publicado en Tiempo
Argentino expone que En la Ciudad Autónoma de Buenos las organizaciones sociales denuncian que “están volviendo los grupos para policiales como la CUPE. Hay camionetas blancas y grises sin
identificación”.
“De día o de noche, se multiplican los operativos expulsivos del gobierno porteño hacia la población sin techo en la ciudad más rica del país. Así lo denuncian las organizaciones sociales que trabajan día a día con la población mas vulnerable de la Capital Federal, que creció un 30% en
pandemia. Sostienen que las acciones de los efectivos no suelen contar con la violencia física que solía usar la Unidad de Control del Espacio Público (UCEP macrista 2008 – 2009) pero con la misma impronta”. Mientras tanto el Gobierno de la Ciudad justifica su accionar afirmando que responde a “denuncias de vecinos”. ( Tiempo Argentino: La nueva UCEP: Los operativos del Gobierno de la Ciudad de Bs. As. contra personas en situación de calle).
A las personas en situación de pobreza se le carga con el estigma y los juicios morales que acarrean la dependencia, las enfermedades mentales y las adicciones. Se las relaciona con conductas delictivas y se
las caracteriza como una amenaza para la seguridad y la convivencia que se profundiza desde el discurso que los estigmatiza.
El papel de los medios de comunicación en esta estigmatización desarrolla un papel fundamental ya sea con la difusión de los discursos del odio aporóforo , infringiendo principios básicos del periodismo, como el respeto a la dignidad humana; toda vez que éste discurso trae implícito como consecuencia la deshumanización y cosificación de las personas, que se traducen en violencia en los hechos, en violencia verbal y/o física, en éste último caso se ha llegado al extremo del homicidio de las personas. Por otro lado, estas agresiones tienen además consecuencias psicológicas graves: sensación de vulnerabilidad, de indefensión, depresiones graves, miedos, ansiedad, ideas suicidas, etc..
En el medio de estos discursos no les interesa, ni preocupa a aquellos sectores que lo ponen en práctica, que en nuestro país – según datos recientes de UNICEF- más de un millón de niños , niñas y adolescentes dejaron una comida por falta de ingresos. Según la Encuesta Rápida sobre la situación de la niñez y adolescencia, uno de cada tres hogares no pueden cubrir sus gastos corrientes y el cincuenta por ciento no pueden solventar los gastos escolares. Una de cada dos madres ( 50%) separadas no cobran cuota alimentaria. “ La inestabilidad laboral y la insuficiencia en los ingresos de los hogares con chicas y chicos son los principales determinantes de esta situación” de acuerdo con la Encuesta Rápida sobre la situación de la niñez y Adolescencia 2022 de UNICEF.
Actualidad y el discurso aporófobo.
Desde hace un tiempo atrás, se viene instalando en el discurso público argumentos perversos cargados de prejuicios, estimagtización y discriminación sobre los sectores más pobres y vulnerables de la sociedad de nuestro país.
Estos discursos políticos mediáticos dirigidos a una parte de la sociedad, reaccionarios y beligerante en su contenido intentan generar un clima de enfrentamiento y división en la sociedad con el fin de imponer sus ideas neoliberales de un modelo de exclusión social. Al respecto; en un anterior artículo, mencionamos que el Dr. Eugenio R. Zaffaroni expresó que en Siglo XXI se produjo un tránsito del capitalismo industrial al capitalismo financiero, y plantea que el predominio financiero alteró el equilibrio tradicional con la política dentro de una democracia formal. En éste sentido menciona que el capitalismo financiero intenta imponer “ Estados modeladores de sociedades excluyentes ( 30% incluido y 70% excluido)”. Para ello necesita poner en práctica un modelo discursivo que forme un pensamiento único de aceptación del plan a imponer y por otro lado controlar al 70% marginado a los sectores sociales explotado, excluidos y marginados poniendo en práctica el aparato punitivo represivo del Estado; y el sostenimiento en el tiempo del Lawfare como herramienta, además de persecución, para el disciplinamiento de opositores a estas políticas de exclusión.
En el medio de estos discursos - en el contexto de pobreza que vive el país hace ya tiempo agravada por la situación de pos pandemia de Covid 19- parece no interesarles ni preocuparles que – según datos recientes de UNICEF- más de un millón de niños , niñas y adolescentes dejaron una comida por falta de ingresos. Según la Encuesta Rápida sobre la situación de la niñez y adolescencia, uno de cada tres hogares no pueden cubrir sus gastos corrientes y el cincuenta por ciento no pueden solventar los gastos escolares. Una de cada dos madres ( 50%) separadas no cobran cuota alimentaria. La encuesta revela que el 36% de los hogares con chicas y chicos dejó de comprar algún alimento por carecer de dinero para hacerlo, pero éste promedio según UNICEF “ Esconde fuerte disparidades, llegando al 50% en hogares que reciben la Asignación Universal por Hijo ( AUH), LA Tarjeta Alimentar, hogares numerosos, con jefatura femenina o endeudado.“ La inestabilidad laboral y la insuficiencia en los ingresos de los hogares con chicas y chicos son los principales determinantes de esta situación” de acuerdo con la mencionada Encuesta Rápida sobre la situación de la niñez y Adolescencia 2022 de UNICEF.
La Aporofobia como forma de Violación de los Derechos Humanos.
Uno de los pilares básicos de los sistemas democráticos es el respeto de los derechos fundamentales de los individuos bajo los principios de igualdad y no- discriminación. En este sentido, el artículo1° de la Convención Americana establece la necesidad de que los Estados miembros se “ comprometan a respetar los derechos y libertades reconocidas en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio de todas las personas que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de (…) origen social, posición económica ( ….) o cualquier otra condición social “. La Comisión Interamericana ha reiterado en numerosas ocasiones que la pobreza es una denegación fundamental de los derechos humanos al decir: “ La pobreza constituye una violación generalizada a todos los derechos humanos, tantos civiles y políticos como sociales, económicos y culturales. Los requerimientos del derecho a una vida digna trascienden los contenidos igualmente fundamentales del derecho a no ser ejecutado arbitrariamente, del derecho a la libertad personal, de los derechos relacionados con el sistema de democracia representativa y de los demás derechos civiles y políticos. Además de destinar recursos públicos por un monto suficiente para los derechos sociales y económicos, los Estados deben velar por el uso apropiado de tales recursos. La experiencia demuestra que la pobreza extrema puede afectar seriamente la institucionalidad democrática, pues constituye una desnaturalización de la democracia y hace ilusoria la participación ciudadana, el acceso a la justicia y el disfrute efectivo, en general, de los derechos humanos”.
En un informe de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la OEA, del año 2000, se refirió al efecto que produce la discriminación de ciertos sectores de la población en el fortalecimiento de las democracias. Al respecto expresó: “ la falta de participación equitativa impide el desarrollo amplio de sociedades democráticas y pluralistas, exacerbando la intolerancia y la discriminación. La inclusión de todos los sectores de la sociedad en los procesos de comunicación, decisión y desarrollo es fundamental para que sus necesidades, opiniones e intereses sean contemplados en el diseño de políticas y en la toma de decisiones.”
Más arriba señalábamos las dificultades o impedimentos de los sectores más pobres de la sociedad de exponer y / o denunciar los hechos discriminatorios a que son sometidos y los discursos de odio aporófobo que son dirigidos hacia ellos como colectivo que forman parte de nuestra sociedad. Así lo ha considerado la mencionada relatoría al expresar que existe una íntima relación entre la falta de posibilidad del pleno ejercicio de la libertad de expresión y la pobreza, recomendando que los Estados miembros adopten las medidas necesarias para garantizar este derecho hasta hoy vulnerado en la práctica.
El protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales “ Protocolo de San Salvador” reconoce en forma expresa “ la estrecha relación que existe entre la vigencia de los derechos económicos, sociales y culturales y la de los derechos civiles y políticos, por cuanto las diferentes categorías de derechos constituyen un todo indisoluble que encuentra su base en el reconocimiento de la dignidad de la persona humana, por lo cual exige una tutela y promoción permanente con el objeto de lograr su plena vigencia, sin que jamás pueda justificarse la violación de unos en aras de la realización de otros”.
Al respecto existe una gran deuda de la democracia al respecto. Deuda que constituye una violación a la Constitución Nacional que ha incorporado dichos pactos en su plexo normativo mediante el artículo 75 inc. 22 constituyendo por lo tanto una obligación pendiente de cumplimiento.
Corolario:
Como síntesis del presente trabajo nos deja la preocupación de la existencia a través de sus mensajes de un sector de la sociedad y de la dirigencias política un discurso con claros componentes aporofóricos.
Se hace necesario, para una real y efectiva paz social, que se comprenda que a través de dicho comportamiento que el discurso de la discriminación, estigmatización y criminalización de la pobreza e indigencia no es la solución al problema. Pero que la paz social, no sea el silencio de los explotados de los sectores vulnerables de la sociedad que sufren las consecuencias de políticas neoliberales que llevan impresa la marginalidad y la pobreza como sello distintivo. Como así también una Ley de Medios de Comunicación acorde a un sistema democrático cumpliendo los parámetros sostenidos para como ya expresamos :“La inclusión de todos los sectores de la sociedad en los procesos de comunicación, decisión y desarrollo es fundamental para que sus necesidades, opiniones e intereses sean contemplados en el diseño de políticas y en la toma de decisiones.”
A casi cuarenta año del retorno a un sistema democrático, luego de atravesar uno de los períodos mas obscuros de la historia argentina, como lo fue la dictadura cívico -militar-Esclesíastica implantada en 1976; se torna imprescindible para la salud de la democracia y el Estado de Derecho, hoy vulnerado, que las dirigencias políticas lleven adelante políticas públicas que centren la atención en buscar los mecanismos de consenso basado en el respeto a lo ordenado por la legislación nacional e internacional vigente y les brinde una solución en el corto y mediano plazo a más del 40% de la población que se encuentra en estado de vulnerabilidad y son alcanzados por el discurso de odio aporofóricos; como así también el diseño de un proyecto de país sustentable en el tiempo con desarrollo e inclusión donde todas y todos se sientan parte del mismo.
Para finalizar les dejo el siguiente pensamiento del filósofo y escritor francés Jean Paul Sartre:
“ La democracia tiene
responsabilidades profundas
con aquellas que habita en ella.
Y su mayor responsabilidad es,
por supuesto, la educación,
la distribución del ingreso,
que nadie pase hambre,
que nadie sea un analfabeto,
y posibilidades de trabajo para todos.
Si la democracia no puede dar esto….
Y bueno, está fallando esto.”