Internacional
El error no forzado de Trump con China
Trump ahora apunta contra el más de cuarto de millón de estudiantes chinos en EEUU. Washington deja de ser la meca soñada de miles de jóvenes extranjeros y el impulsor de causas como el cambio climático. China quiere aprovechar esa silla vacía.
La hostilidad de Estados Unidos a China se intensifica y ya no es solo comercial. Pese a que durante 24 horas la Justicia estadounidense sostuvo que son ilegales los aranceles impuestos por Donald Trump, la administración republicana busca ahora avanzar en la revocación de las visas de miles de estudiantes de nacionalidad china. En ese contexto, el gobierno de Xi Jinping podría capitalizar esa decisión y lograr convertirse en un destino de estudio para los extranjeros de otros países que el país del norte rechazaría. La pregunta que surge es si las medidas con las que el presidente norteamericano busca contrarrestar la influencia china en el mundo, puedan llegar a jugarle una mala pasada y que, contrario a su deseo, logre empoderar aún más al gigante asiático en áreas como la economía, tecnología o educación.
En búsqueda de estudiantes chinos
“Queremos saber de dónde vienen esos estudiantes. ¿Son alborotadores? ¿De qué países vienen? Si alguien viene de cierto país y está completamente bien, espero que sea la mayoría, pero muchos no lo serán. Verán a gente muy radical”, aseguró Trump esta semana, horas antes de que su secretario de Estado, Marco Rubio, anuncie que las medidas de limitaciones a los estudiantes tienen en la mira, particularmente, a los alumnos chinos. El funcionario sostuvo que la propuesta es “revocar agresivamente” las visas de estudiantes de China “incluidos aquellos con conexiones con el Partido Comunista Chino o que estudian en campos críticos”.
Desde Beijing la respuesta llegó rápidamente de la mano del vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning, quien aseguró que “la medida expone la falsedad de la supuesta libertad y apertura que Estados Unidos dice defender, y sólo dañará aún más su imagen y credibilidad internacional”. Además, desde la administración de Xi presentaron una protesta formal en Washington en oposición a la decisión de revocar las visas a estudiantes chinos, por tener supuestamente vínculos con el PC.
La decisión de Trump se enmarca en la denuncia que sostienen que hay alumnos y profesores que están pagados o influenciados por el Partido Comunista de China para pasar información sensible al país, como ya sucedió con las acusaciones que hicieron durante el primer mandato del republicano. Se da también en el marco en el que intenta sacarle la potestad a la Universidad de Harvard por sostener que reciben estudiantes de afuera y acusarlos de antisemitas o incluso deportarlos por participar en una protesta para poner un fin a los ataques en Gaza o que Estados Unidos deje de venderle armas a Israel.
Se calcula que en Estados Unidos hay más de 270 mil estudiantes chinos en universidades estadounidenses, lo cual tendría un fuerte impacto no solo en las casas de estudios sino también en el mundo. En ese marco, es que surgen análisis que se preguntan si esto podría beneficiar a una China que busca convertirse en un lugar, como lo fueron las instituciones educativas estadounidenses hasta ahora, de prestigio para recibir no solo a extranjeros de países de la región sino también de Occidente. Además del fuerte fomento que realiza para la enseñanza también del idioma chino.