Política
El Gasoducto Néstor Kirchner reivindicó la obra pública y generó ahorros por más de US$ 9.000 millones
Un informe de la Fundación Encuentro sostuvo que la obra permitió sustituir importaciones energéticas, multiplicó por casi cuatro la inversión realizada y consolidó el desarrollo de Vaca Muerta.
A tres años de su inauguración, el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner —actualmente denominado Perito Moreno— volvió a ubicarse en el centro del debate energético tras la difusión de un informe que destacó su impacto económico y productivo para la Argentina.

El estudio, elaborado por la Fundación Encuentro, concluyó que la obra generó un ahorro acumulado de US$ 9.122 millones en divisas gracias a la sustitución de importaciones energéticas, una cifra que representa casi cuatro veces la inversión inicial destinada a su construcción.
Según el trabajo, el proyecto demandó una inversión cercana a los US$ 2.300 millones y permitió reducir significativamente la compra de combustibles y energía provenientes del exterior.
“Por cada dólar invertido, la Argentina ahorró casi cuatro en divisas”, sostiene el informe, que define al gasoducto como una obra capaz de financiarse por sí misma a través de los beneficios económicos generados.
Menos importaciones y más gas de Vaca Muerta
Desde su entrada en funcionamiento, el gasoducto transportó alrededor de 17.000 millones de metros cúbicos de gas provenientes principalmente de Vaca Muerta.
Ese volumen permitió reemplazar importaciones de Gas Natural Licuado (GNL), gasoil, fueloil, gas boliviano y energía adquirida a países vecinos, reduciendo considerablemente la salida de dólares vinculada al abastecimiento energético.
De acuerdo con el análisis, cada metro cúbico transportado por la nueva infraestructura significó una menor dependencia de recursos externos y una mejora en la balanza energética nacional.
Una obra récord
El informe también destaca la velocidad con la que fue ejecutado el proyecto. La construcción del gasoducto demandó 302 días efectivos de obra y un total de 514 días desde la licitación hasta su puesta en funcionamiento, convirtiéndose en una de las principales obras de infraestructura energética realizadas en los últimos años.
Además, el 81% de los insumos y componentes utilizados fueron producidos por la industria nacional, lo que generó un importante impacto sobre la cadena productiva local.
Empleo y desarrollo regional
La construcción movilizó cerca de 48.800 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos, mientras que la actividad asociada al desarrollo de Vaca Muerta sostiene actualmente más de 12.700 puestos laborales vinculados al sector.
Para los autores del informe, la obra permitió resolver uno de los principales cuellos de botella que limitaban el crecimiento de la producción gasífera argentina: la falta de capacidad para transportar el recurso desde los yacimientos hasta los centros de consumo.
“Se destrabó el verdadero activo estratégico que representa Vaca Muerta”, señalaron.
Los desafíos pendientes
Pese a los resultados positivos, el estudio reconoce que la Argentina continúa necesitando importaciones energéticas durante los meses de mayor demanda, especialmente en invierno.
En ese sentido, advierte que la segunda etapa originalmente proyectada para ampliar la capacidad de transporte aún no fue concretada, una situación que limita la posibilidad de aprovechar plenamente el potencial de producción existente.
Sin embargo, el balance general considera que el Gasoducto Néstor Kirchner representó un avance significativo hacia una mayor soberanía energética, al reducir costos, fortalecer el abastecimiento interno y generar condiciones más favorables para la expansión industrial y productiva.
El informe concluye que el proyecto constituye un ejemplo de planificación de largo plazo y destaca que su impacto excede el plano energético para proyectarse sobre la economía en su conjunto.
En ese marco, sostiene que la obra combinó decisión política, capacidad de gestión y eficiencia en la ejecución, transformándose en una de las inversiones de infraestructura más relevantes para el desarrollo energético argentino de las últimas décadas.