Sociedad

El sector textil advirtió por su peor nivel en casi una década

El sector textil advirtió por su peor nivel en casi una década
Facundo Benitez
08 Abr, 2026

La Federación de Industrias Textiles Argentinas advirtió que la actividad opera con apenas el 24% de su capacidad instalada. A la fuerte caída de la producción se suman la pérdida de más de 20.000 empleos y el impacto de importaciones a precios que, según denuncian, distorsionan la competencia.

La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados de la última década. De acuerdo con un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector funciona hoy con apenas el 24% de su capacidad operativa, un nivel que marca el peor registro desde 2016 y refleja la profundidad de la crisis.

El relevamiento también señaló que en enero la producción textil cayó 23,9% interanual, un retroceso muy superior al promedio de la actividad industrial en su conjunto, que se ubicó en 3,2%. La diferencia expone con claridad el deterioro que atraviesa esta rama productiva, una de las más golpeadas del entramado manufacturero argentino.

La crisis se traduce además en una fuerte paralización de las plantas. Según el informe, casi ocho de cada diez máquinas permanecen inactivas, un dato que da cuenta del freno que afecta a buena parte de la estructura productiva.

El problema no se limita solamente al rubro textil. También impacta sobre toda la cadena vinculada a la confección, el cuero y el calzado. En diciembre de 2025, esos sectores reunían unos 100.000 puestos de trabajo formales, lo que representó 12.000 empleos menos que en 2024. Si se toma como referencia el período transcurrido desde fines de 2023, la pérdida acumulada ya supera los 20.000 puestos.

Uno de los factores que, según FITA, explica este escenario es el avance de las importaciones de productos terminados a precios extremadamente bajos. La entidad advirtió que más del 70% de las compras externas ingresan con valores por debajo de los registros históricos, e incluso en muchos casos no cubren siquiera el costo de la materia prima.

Entre los ejemplos señalados aparecen remeras de algodón por menos de un centavo de dólar, toallas a menos de 0,30 dólar el kilo y jeans por debajo de 1 dólar. Desde el sector sostienen que estos valores generan una competencia desleal y provocan distorsiones severas en el mercado interno.

A pesar de este panorama, algunos indicadores de consumo muestran cierta mejora. Las ventas en centros comerciales crecieron 4,3% interanual en enero, pero desde FITA remarcaron que ese dato no alcanza para revertir la crisis. Según explicaron, buena parte de esas operaciones se concretan con márgenes negativos, precios por debajo del costo y una mayor presencia de productos importados.

En paralelo, el sector realizó inversiones por 22 millones de dólares en maquinaria durante los primeros dos meses del año. Aunque esa cifra representa una caída del 11% frente al mismo período de 2025, también implica una suba del 39% respecto de 2024, lo que muestra que parte de la industria sigue apostando a modernizarse y ganar eficiencia, incluso en un contexto muy adverso.

Desde FITA sostienen que el cambio en la composición de las importaciones también agrava el cuadro. Mientras crece la entrada de productos terminados, cae el ingreso de insumos básicos como hilados y tejidos, una dinámica que, según la entidad, golpea aún más la competitividad local y complica la sostenibilidad del empleo y de la producción nacional.

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