Política
En medio de una protesta, el Gobierno retiró el sable corvo de San Martín del Museo Histórico Nacional
En una escena cargada de tensión y simbolismo, este sábado 7 de febrero el Gobierno concretó el traslado del sable corvo del general José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”.
La medida, que reactivó una vieja discusión sobre dónde debe estar resguardada una de las piezas más emblemáticas del patrimonio argentino, estuvo acompañada por una protesta de manifestantes que repudiaron la decisión mientras se realizaba el operativo.
Según lo informado oficialmente, el sable quedará bajo guarda y custodia del cuerpo militar fundado por el propio Libertador, que será el responsable de su preservación, seguridad e integridad, siguiendo los protocolos correspondientes.
Un traslado que vuelve a encender el debate
La decisión se da en la previa de una ceremonia de entrega prevista para este sábado en el parque histórico Campo de Gloria, en San Lorenzo (Santa Fe), lugar clave en la historia sanmartiniana. Pero más allá del acto, el foco de la discusión volvió a estar en el destino institucional del sable y en el rol del Estado para garantizar su conservación y exhibición pública.
En los considerandos, la normativa remarca que el sable corvo forma parte del patrimonio histórico nacional y lo define como un símbolo de soberanía e independencia, ligado al proceso emancipador y al ideal de libertad que marcó el nacimiento de la República Argentina.
Los antecedentes que cita el Gobierno: donación y robos
El decreto también recuerda que la pieza fue donada al Estado nacional en 1897 con el objetivo de asegurar su resguardo dentro del acervo público. Y menciona un punto sensible: el sable fue robado en dos oportunidades cuando se encontraba en el Museo Histórico Nacional, en 1963 y 1965.
Si bien fue recuperado, el Gobierno sostiene que esos episodios expusieron la necesidad de reforzar las medidas de protección. En esa línea, se cita como antecedente el Decreto N° 8756/67, que ya había dispuesto su guarda “definitiva” por parte del Regimiento de Granaderos.
Protesta durante el operativo
Mientras se concretaba el traslado, un grupo de manifestantes se acercó a repudiar la medida, en un clima que volvió a reflejar la sensibilidad cultural y política que rodea a este tipo de decisiones sobre bienes históricos.