Política

Esteban Bullrich pidió diálogo entre Milei, Cristina y Kicillof: “Los adversarios nunca son enemigos”

Esteban Bullrich pidió diálogo entre Milei, Cristina y Kicillof: “Los adversarios nunca son enemigos”
Luciano Neder
05 Oct, 2026

El exsenador reivindicó el equilibrio fiscal, pero reclamó que el Gobierno incorpore mayor sensibilidad social y capacidad de diálogo. También cuestionó la polarización y planteó que Milei debería sentarse a conversar con Cristina Kirchner y Axel Kicillof.

El exsenador nacional Esteban Bullrich volvió a plantear la necesidad de recuperar el diálogo entre los distintos sectores políticos y sostuvo que la Argentina necesita construir acuerdos que puedan sostenerse más allá de los cambios de gobierno. En una entrevista con Infobae, destacó algunos resultados de la gestión de Javier Milei, aunque marcó diferencias con su estilo de liderazgo y advirtió sobre los efectos de una política basada en la confrontación permanente.

Una de sus definiciones más fuertes estuvo vinculada con la relación entre oficialismo y oposición. Bullrich consideró que el presidente Javier Milei debería conversar con Cristina Kirchner y Axel Kicillof, aun cuando representen proyectos políticos muy diferentes. “Me gustaría ver a Milei hablando con Cristina y tomando un café con Kicillof”, sostuvo, al considerar que ese tipo de gestos podrían contribuir a reducir los niveles de enfrentamiento político.

Para el exsenador, el diálogo no implica abandonar las propias convicciones ni alcanzar acuerdos sobre todos los temas. Por el contrario, planteó que una democracia requiere que quienes sostienen posiciones contrapuestas puedan reconocerse como adversarios políticos y no como enemigos.

Bullrich reconoció los avances económicos de Milei

Al analizar la situación actual del país, Bullrich destacó la reducción de la inflación y el equilibrio fiscal como logros que deben ser reconocidos. Al mismo tiempo, sostuvo que esos avances no alcanzan por sí solos para resolver los problemas estructurales de la Argentina.

El exsenador consideró que el país necesitaba una transformación económica profunda y coincidió con el diagnóstico de que el déficit, la inflación, la falta de inversión y determinados problemas vinculados con el funcionamiento del Estado no podían sostenerse indefinidamente. Sin embargo, marcó una diferencia respecto de la manera de llevar adelante esas reformas.

En ese sentido, planteó que el ordenamiento de las cuentas públicas debe convivir con políticas destinadas a proteger a los sectores más vulnerables y generar condiciones para el crecimiento, la inversión y la creación de empleo. “El desafío no es elegir entre equilibrio fiscal y sensibilidad social, es demostrar que podemos tener las dos cosas”, afirmó.

La autocrítica de Bullrich sobre el gobierno de Macri

Bullrich también revisó la experiencia de Mauricio Macri en la Casa Rosada y señaló que uno de los principales errores de aquel gobierno fue no haber construido acuerdos políticos de mayor alcance.

Según su análisis, la llegada de Cambiemos al poder en 2015 representó una oportunidad para convocar a gobernadores, dirigentes opositores, sindicatos y empresarios con el objetivo de establecer un diagnóstico compartido y definir políticas que pudieran mantenerse más allá de una administración.

El exsenador también mencionó las elecciones legislativas de 2017, cuando Cambiemos obtuvo un importante respaldo electoral. A su entender, aquel resultado podría haber sido utilizado para ampliar la convocatoria política en lugar de interpretarlo principalmente como una ratificación del rumbo elegido.

Bullrich sostuvo que esa experiencia dejó una enseñanza que considera central: una transformación profunda no puede depender exclusivamente de un presidente o de un partido político. Para que determinadas reformas perduren, planteó, necesitan acuerdos más amplios y una legitimidad que exceda el resultado de una elección.

Qué rol debería tener el PRO frente a Milei

Respecto del PRO, Bullrich consideró que el partido atraviesa una crisis de identidad y que debería definir cuál es su función antes de comenzar a discutir candidaturas y alianzas para 2027.

En su análisis, parte de las reformas impulsadas actualmente por Milei coinciden con ideas que el PRO defendió durante años, por lo que consideró razonable acompañarlas cuando exista coincidencia. Sin embargo, sostuvo que acompañar determinadas políticas no debería significar que el partido abandone sus propias posiciones.

Para Bullrich, el PRO debería recuperar una identidad vinculada con la gestión, la profesionalización, la transformación institucional y, al mismo tiempo, incorporar una mayor capacidad de diálogo y sensibilidad social. En lugar de comenzar la discusión de 2027 por las alianzas electorales, propuso definir primero qué proyecto de país pretende representar el espacio.

Críticas a la polarización y pedido de acuerdos

Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la crítica a la polarización política. Bullrich sostuvo que la Argentina convirtió demasiadas veces al adversario en enemigo y que esa dinámica dificulta la construcción de políticas de largo plazo.

En esa línea, propuso avanzar en acuerdos sobre cuestiones que deberían trascender los períodos presidenciales. Entre los temas que mencionó aparecen la educación, la estabilidad fiscal, la primera infancia, el desarrollo productivo y la institucionalidad.

El exsenador también cuestionó la idea de que la sociedad deba elegir necesariamente entre posiciones enfrentadas. Según su mirada, la política debería demostrar que es posible sostener convicciones firmes sin recurrir permanentemente a la agresión y que el diálogo no implica renunciar a las diferencias.

“Los adversarios nunca son enemigos”, fue una de las ideas que Bullrich utilizó para resumir su concepción de la política.

“Me gustaría ver a Milei hablando con Cristina y tomando un café con Kicillof”

En uno de los pasajes más políticos de la entrevista, Bullrich fue consultado específicamente sobre la posibilidad de que Milei mantenga un encuentro con Cristina Kirchner o con Axel Kicillof.

Su respuesta fue contundente: dijo que le gustaría ver al Presidente conversando con ambos dirigentes precisamente porque representan “visiones profundamente diferentes de la Argentina”. Para Bullrich, sentarse a hablar con un adversario no significa abandonar las propias ideas, sino reconocer que también representa a una parte de la sociedad.

El exsenador consideró que una reunión de esas características no resolvería por sí sola la polarización, pero podría funcionar como una señal política. En su interpretación, la capacidad de escuchar a quien piensa diferente debería ser considerada una fortaleza y no una muestra de debilidad.

La oposición y el escenario hacia 2027

Bullrich también cuestionó a la oposición por concentrarse demasiado temprano en la discusión sobre candidaturas para las próximas elecciones presidenciales. Consideró que antes de definir nombres debería existir una propuesta concreta sobre qué país pretende construir ese espacio.

En ese marco, rechazó la idea de que los sectores opositores deban limitarse a esperar que el Gobierno de Milei complete un proceso de reformas económicas para intentar capitalizar sus resultados en el futuro. Para Bullrich, una oposición responsable debe reconocer las medidas que considera positivas y marcar sus diferencias en aquellas cuestiones que no comparte.

También dejó abierta la posibilidad de que aparezcan nuevos dirigentes por fuera de las estructuras políticas tradicionales. Sin embargo, advirtió que llegar a la política desde afuera no alcanza para gobernar: quienes asumen responsabilidades ejecutivas necesitan aprender a negociar, construir equipos y alcanzar acuerdos.

Un llamado a recuperar el diálogo político

La reflexión de Bullrich se inscribe en una etapa en la que la discusión política argentina continúa atravesada por fuertes enfrentamientos entre oficialismo y oposición. Su propuesta apunta a recuperar una lógica de construcción política basada en el diálogo, la escucha y la búsqueda de consensos, sin plantear que las diferencias ideológicas deban desaparecer.

En ese sentido, su planteo sobre Milei, Cristina y Kicillof funciona como una síntesis de la mirada que viene desarrollando: la Argentina no necesita que sus dirigentes piensen igual, sino que puedan reconocerse como representantes de sectores diferentes y encontrar puntos de acuerdo sobre políticas que trasciendan los gobiernos.

Bullrich sostiene que ese cambio también requiere una transformación en la forma de ejercer el liderazgo. Para él, la capacidad de escuchar y hasta de callar puede ser tan importante como la capacidad de hablar, especialmente en una época atravesada por las redes sociales y la confrontación permanente.

Su conclusión apunta, en definitiva, a una idea de país en la que las reformas económicas, la estabilidad y el crecimiento puedan convivir con políticas sociales y acuerdos institucionales de largo plazo. Una Argentina donde, según su visión, el objetivo de la política no sea derrotar al otro sino conseguir que los distintos sectores puedan avanzar en conjunto.

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